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Línea Aborto: En Concepción, estimamos que hay 6 abortos diarios

29 septiembre 2016

[resumen.cl] Como estaba anunciado, este miércoles se estrenó simultáneamente el documental “La Línea del Aborto”. En múltiples ciudades europeas, latinoamericanas y chilenas se exhibió este material que, junto con mostrar el trabajo de la Línea Aborto Información Segura, relata con la voz de sus propios protagonistas las diversas situaciones derivadas de la criminalización del aborto en Chile.

La Línea Aborto Información Segura consiste en una línea telefónica [88918590], atendida por el grupo Lesbianas y Feministas por el Derecho a la Información, donde se pueden hacer llamados preguntando cómo abortar de manera segura sin recurrir a instituciones hospitalarias. La Línea ofrece información respecto al uso abortivo del fármaco misoprostol, el cual se prescribe para tratar úlceras gástricas y también tiene efectos abortivos.

En la película se muestran diversas personas y situaciones propias del entramado articulado entre la penalización del aborto y la necesidad de recurrir a éste por las mujeres. Así es como hablan mujeres que no querían ser madres y consultaron a la Línea, sus precursoras y las que se incorporaron a ésta, para lo cual aprendieron el protocolo contestación de llamadas. Habla también la Iglesia Católica, a través del Arzobispo de Concepción, Fernando Chomali y se aborda el problema del mercado negro del misoprostol.

En Concepción, “La Línea del Aborto” se exhibió con una gran concurrencia de público en el Colegio de Profesores e inmediatamente después en sala Plan B. Ahí, Resumen conversó con Zicri Orellana Rojas, quien es parte del grupo Lesbianas y Feministas por el Derecho a la Información.

¿Cuándo se empezó a grabar el documental?

El director Fernando López empezó a grabar el 2012 en el Congreso de Acceso Igualitario al Aborto, que se hizo en Buenos Aires, a cargo de la Línea Aborto de Argentina. Ahí, el director vio que la situación de Chile es grave y se interesó en hacer el documental a partir de lo ocurre aquí.

Al momento de comenzar la iniciativa de la Línea Aborto, qué expectativas tenían.

No teníamos ninguna, porque era un proyecto totalmente desconocido, entonces era como destapar la olla del aborto y entregar información para que abortaran las mujeres. En lo que tuvimos más cuidado y preocupación era en no ser criminalizadas

¿De qué modo se cuidaron?

Estudiando muy bien la ley. No nosotras, sino que la abogada y el abogado que nos asesoraron y, además, tuvimos el apoyo de Women on Waves que, aunque no sabían de la legislación chilena, nos recomendaron algunas precauciones… [de esta forma] nos mantuvimos en el marco de la ley y nunca pudieron criminalizarnos, porque entregar información es algo absolutamente legal y constitucional. Además, la información que entregábamos es sobre cómo abortar con misotrol y ésta es validada por la Organización Mundial de la Salud. Entonces, era difícil que nos criminalizaran, a pesar que lo intentaron. Hubo tres intentos, pero no dieron mayores frutos.

Y, cuáles eran las denuncias.

Por apología al aborto, por asociación ilícita, por venta de medicamentos y por entrega de información a menores de 18 años. Pero ninguna de esta denuncias fueron acogidas.

Cuando la Línea cumplió 5 años, ustedes hicieron un balance donde contabilizaron más de 20 mil llamados a ésta. ¿Cómo ha continuado la afluencia de consultas?

Después del quinto año, las mujeres dejaron de llamar insistentemente porque la información estaba disponible en internet, entonces ya no era tan necesario el teléfono.

Publicaron el Manual “¿Cómo las mujeres pueden hacerse un aborto con pastillas?”

Yo encuentro que es una verdadera revolución. Los hombres tienen sus propias revoluciones y las mujeres tenemos esta revolución que es poder abortar, decidir por nuestra vida y eso realmente es revolucionario, porque, años atrás, si querías abortar, no tenías información, no sabías donde acudir y ahora está la información disponible en internet, sistematizada.

Poder entregar esa información tiene un impacto en la construcciones simbólicas y culturales de la sociedad chilena, tan conservadora e hipócrita, sobre todo, porque las mujeres abortan igual. Y creo que eso ha marcado un antes y un después en la pelea por el aborto en Chile.

¿Han habido llamados de hombres preguntando por orientaciones?

Si. Nosotras no respondíamos llamados de hombres, porque el aborto es un asunto de mujeres y tiene que ver con sus cuerpos. Entonces, nosotras no les dábamos información y les pedíamos que llamaran las pololas o las esposas, porque es un tema delicado. Tu estás entregando información de cómo tomar unas pastillas y cómo van a funcionar éstas en tu cuerpo, no en un cuerpo de hombre que no tiene idea cómo es sangrar.

En el documental, una compañera tuya afirmó que las discusiones al interior de los grupos de mujeres están “a años luz” de las de la clase política. En qué se expresa esta distancia.

Esa afirmación es súper cierta y basta ver la televisión y saber en qué va el debate en el parlamento con el aborto y en qué están las mujeres. Y las mujeres están abortando, descargan el manual, buscan las pastillas, llaman a la Línea… La clase política está muy atrasada en varios temas y, tal vez, no es atraso, si no que viven en otro mundo. Sólo en Concepción, estimamos que hay 6 abortos diarios y así en otras ciudades, esto se va repitiendo. Las mujeres abortan, es una realidad.

Nosotros no discutimos con políticos. Tuvimos algunos intentos al principio y nos dimos cuenta rápidamente que no tenía sentido y que nuestro sentido estaba puesto en entregar la información a las mujeres lo más rápidamente posible.

También se aborda el problema del mercado negro del misoprostol…

Es bien revelador en el documental, cómo, el único impune es el que vende. Es un tipo que lucra y lucra bastante bien con el aborto. Pero el problema no es quien vende y a cuánto. El problema es que el misoprostol no está liberado [no está disponible en farmacias] es un problema de política pública. Hay un mercado clandestino que ha sostenido la entrega de misoprostol en Chile después de que Bachelet, en su primer Gobierno lo eliminó de las farmacias y se declaró como de uso intrahospitalario.

En otros países el misoprostol es más barato y está más disponible. Chile es el único país que tiene esta situación restringida y otros países de América Latina están caminando hacia allá, entonces esto levanta la alerta en las mujeres, en las lesbianas, en las feministas para prepararse… y ver como conseguir el misoprostol.

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