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Argentina: Persecución ideológica en la Universidad de Rosario por denunciar los agroquímicos y transgénicos

06 noviembre 2016

Por: Integrantes del equipo del Instituto y Materia Salud Socioambiental y de la Práctica Final de la Carrera de Medicina de la Facultad de Cs Médicas de la UNR.

El decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario, Ricardo Nidd, inició una persecución ideológica y académica contra el equipo de docentes, graduados y alumnos que sostienen las materias Salud Socioambiental y Práctica Final, reconocidos espacios que acompañan a pueblos y familias víctimas del modelo agropecuario dominante (con transgénicos y agroquímicos). Detrás del Decano aparecen funcionarios provinciales y empresas del agronegocios.

El equipo de docentes coordinado por Damián Verzeñassi, de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR, desarrolla desde hace 6 años un experiencia inédita para las universidades de Argentina: campamentos sanitarios que relevan la situación de pueblos y ciudades (cientos de estudiantes se instalan durante una semana en los lugares y censan a la población). Estos campamentos, que ya van 27, se han transformado en una prueba académica-científica contundente sobre las consecuencias del modelo agropecuario. Esto molesta a sectores políticos, transnacionales del agro y, vaya contradicción, autoridades de universidades públicas.

Desde hace algunos meses el equipo de Salud Socioambiental y Práctica Final (coordinados por Verzeñassi) sufre presiones por parte del decano, Ricardo Nidd. La escalada tuvo su pico la semana pasada, cuando echó de su cargo de Secretario de Extensión Universitaria de la facultad, al profesor adjunto de la Práctica Final, Gastón Palacios, quien días antes había difundido en medios de comunicación resultados de los campamentos sanitarios. Y también echó de la Subsecretaría de Bienestar estudiantil, a la co-responsable de la materia Salud Socioambiental (desde donde se garantiza la inclusión de estos temas en la currícula médica), Giovana Bonisoli. En este caso, el decano incluyó agravios misóginos y machistas.

Estos hechos generaron la renuncia de otros miembros del Gabinete de la Facultad, que no aceptaron semejante persecución.

Otro hecho que ilustra el accionar del decano Nidd: mandó a cerrar con cadenas y candados el ingreso a la oficina donde está toda la información de los campamentos sanitarios (prueba muy valiosa sobre la situación sanitaria de 27 pueblos y ciudades de Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires). Se impidió el acceso a todo docente de las materias a cargo del campamento.

Esta escalada de persecución académica se dio mientras Verzeñassi participaba del histórico Tribunal Internacional Monsanto, en la ciudad de La Haya, Holanda (para lo cual debió hacer uso, para viajar, de su licencia anual ordinaria adeudada).

El decano Nidd mantuvo reuniones con sectores vinculados al gobierno provincial y les habría ofrecido la coordinación de la materia Práctica Final y con ello de los campamentos sanitarios. Tememos que el próximo paso del Decano sea echar a más docentes, no renovando sus designaciones a fin de año, y pretender desmantelar el Instituto de Salud Socioambiental y los campamentos sanitarios.

Desde el Instituto de Salud Socioambiental, y las materias Salud Socioambiental y Práctica Final trabajamos en un proyecto de universidad abierta, democrática, con excelencia académica y, por sobre todo, al servicio del pueblo, dentro del cual los campamentos Sanitarios se han transformado en una herramienta muy importante y de reconocimiento internacional. Los datos recolectados en los campamentos sanitarios han logrado evidenciar los cambios en los perfiles de morbimortalidad de nuestra región, desde hace veinte años sometida a un proceso de envenenamiento constante a partir de la incorporación de los organismos genéticamente modificados (OGM -transgénicos-). Se logró evidenciar el impacto de semejante proceso en los ciclos vitales de los vecinos expuestos al agronegocio.

Los docentes, graduados y estudiantes no tenemos dudas sobre el rol de la universidad pública: estar al servicio del pueblo, libre de presiones del poder político y/o de las corporaciones. Lamentablemente, esta manera de defender la universidad pública, de construir datos epidemiológicos desde y con las comunidades, de difundir los resultados que son propiedad de la gente y de nadie mas, ha puesto en crisis muchos intereses empresarios y políticos. Y las presiones han recrudecido en los últimos meses. Somos testigos de autoridades provinciales que se incomodan con nuestro trabajo y sugieren que lo ideal para la Facultad es que silenciemos los resultados de los campamentos sanitarios. Lo mismo han hecho representantes de la agroindustria. Y funcionales han sido actores internos de la política universitaria, que se dicen “revolucionarios” y actúan con las entidades patronales del agronegocios.

Se nos acusa de hacer públicos los resultados de los campamentos. Se nos acusa de viajar (aun cuando lo hacemos en nuestro período de licencia ordinaria) con el objetivo de difundir la situación sanitaria de nuestros territorios en otros países. Se nos acusa de ser coherentes con los principios de la Reforma Universitaria.

Ante la rápida, genuina y masiva respuesta de solidaridad, llegadas desde todos los rincones del país y de América Latina, en estos momentos las cadenas de la oficina han sido retiradas. No obstante lo cual se sigue sin poder acceder con la libertad que un ámbito universitario lo requiere. Nos preocupa el futuro de los Campamentos Sanitarios, la posible intervención del Decano contra el Instituto de Salud Socioambiental, así como la continuidad en sus cargos de nuestros docentes.

Las muestras de solidaridad recibidas nos fortalecen y confirman nuestras convicciones.

Seguiremos trabajando con el horizonte puesto en el cuidado de la salud de nuestros ecosistemas.

Seguiremos luchando por una universidad democrática al servicio del pueblo y no de las corporaciones ni de los gobiernos.

Hoy, como ayer, “los dolores que quedan son las libertades que faltan”.

Rosario, 5 de noviembre de 2016

Imagen destacada: Matt Collins

 

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