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El día que Fidel Castro visitó la comuna de Tomé

27 noviembre 2016

Por Yerko Aravena / resumen.cl

Durante el mes de noviembre de 1971, el líder de la revolución cubana Fidel Castro Ruz recorrió Chile en lo que fueron tres semanas muy intensas. En dicho recorrido pasó por la provincia de Concepción (Región del Biobío), finalizando su arribo a esta zona con su visita a la comuna de Tomé.

El clima que recibió a Fidel en Tomé

Durante las primeras semanas del mes de noviembre, se desarrolló un paro de empresarios y choferes de microbuses y taxibuses del recorrido Concepción-Tomé, oponiéndose a la incorporación de medidas gubernamentales para el mejoramiento del transporte y conectividad de Tomé y Dichato.

Lo anterior generó indignación en la población local, ya que se consideraba que el empresariado estaba atentando en contra del bienestar de los habitantes al negarse a las normativas propuestas, del mismo modo que fue visto como un boicot orquestado para desestabilizar la zona en el contexto de la venida de Fidel Castro. Esto agitó a diversos sectores de las localidades afectadas. Por lo mismo, se desarrollaron protestas en donde se unieron la Junta de vecinos, Centros de madres, sindicatos madereros y sindicatos de pescadores de Dichato, lo cual contó con el apoyo de la CUT comunal y diversas organizaciones sociales y políticas tomecinas mostrando que el conflicto del transporte, de forma contraria a lo esperado por el empresariado, gestó una acción comunitaria en Tomé y Dichato.

Asimismo, se registraron manifestaciones en Coronel y Talcahuano en repudio al paro empresarial iniciado en Tomé y que se había ramificado al resto de la provincia. Finalmente, dado a la reacción popular, los empresarios y choferes se vieron obligados a deponer su movilización, lo cual fue considerado como un avance para los pobladores de Tomé y Dichato pero que, además, suponía un clima de movilización que recibiría a Fidel Castro.

Sumado a lo anterior, era un momento auspicioso para los trabajadores textiles. Todas las instalaciones fabriles trabajaban aprovechando el máximo de su capacidad. El suministro de materias primas se coordinaba centralizadamente, lo cual permitió una recepción oportuna y a precio fijo. Asimismo, se habían mostrado avances significativos en lo organizacional, existiendo participación de los trabajadores en la dirección y administración de las empresas, acompañado de un sistema de capacitación a los trabajadores en términos técnicos, así como en áreas de administración ejecutiva y planificación de la producción. Por otro lado, existía un aumento de la producción que oscilaba, según cifras oficiales, entre un 15% y un 30% desde que las industrias locales fueron estatizadas o intervenidas por el gobierno de la UP. Lo anterior significó la necesidad de contratar mayor personal, por lo tanto, las industrias textiles fueron una herramienta para combatir la cesantía. Por su lado, diez días antes de la visita de Fidel Castro a la comuna, la Universidad Técnica del Estado (UTE) firmó un convenio con el complejo industrial de Tomé para la instalación de un instituto tecnológico textil que ayudaría en docencia, investigación, organización y capacitación, con tal que las fábricas fueran superando sus metas en la denominada “batalla de la producción”

El día de la visita del “comandante”

Luego de dar un extenso discurso en la Universidad de Concepción, Fidel Castro se dirigió rápidamente a la comuna de Tomé. La comitiva de prensa da cuenta que, en dicho trayecto, se agolparon varios gentíos en la comuna de Penco (trayecto obligado para llegar a Tomé desde Concepción) para divisar el paso de la comitiva que trasladaba al líder cubano, manifestaciones que se sumaban a una toma de terreno efectuada por trabajadores sin casa en la localidad de Lirquén (comuna de Penco), tan sólo dos días antes de la visita de Castro y que llevaba su nombre como forma de homenaje.

Asimismo, atestiguan que Fidel se dio hasta momentos para bromear. En diario Crónica se narra una frase que causó risas entre la delegación de periodistas: “Si no me traen agua de aquí no me muevo, me declaro en Huelga de inmediato”. Hizo una pausa en el camino hacia Tomé, deteniéndose en medio de la ruta y causando preocupación en la comisión de seguridad que resguardaba al cubano. Es así como, de la nada, presentó el reclamo entre los bosques existentes en los límites de Lirquén y Tomé. Uno de sus agentes de seguridad abrió un portamaletas y su contenido causó mucha risa en la delegación de periodistas; los reporteros esperaban ver algunos fusiles o granadas, pero en su lugar, encontraron un bolso con naranjas y plátanos junto a una Coca-Cola helada, tras lo cual, irónicamente, pidió discreción para no develar a la prensa internacional que tomó una bebida “imperialista”.fidel-tomando-coca-cola

Del mismo modo, los corresponsales destacan que un campesino que caminaba por las inmediaciones se acercó por curiosidad al ver los vehículos detenidos y tuvo una charla con Fidel Castro, el cual se mostró interesado por los relatos del chileno, pero Fidel sorprendió además por su sencillez y por sus vastos conocimientos sobre la vida y la labor campesina. Luego de darse unos minutos para compartir con aquel campesino, retomó el camino hacia Tomé.

Luis Cisterna Saravia, para entonces alcalde de Tomé, hacía anuncio de la visita del revolucionario de la siguiente forma: “La I. Municipalidad de Tomé, ante la visita a nuestro puerto del primer ministro cubano Fidel Castro Ruz, interpretando el sentir de los trabajadores tomecinos, declara la enorme satisfacción de recibir a uno de los líderes más importantes del continente americano y mundial declarándolo ‘VISITA ILUSTRE’. Para ello […] se hará entrega [a Castro] de una distinción que llevará el escudo de armas de nuestra comuna, en reconocimiento a la gran labor desarrollada en beneficio de los trabajadores y del socialismo”

Por su parte, Elías Yáñez, presidente de la UP comunal Tomé señalaba que “En consideración a tan magno acontecimiento, pedimos a todo nuestro pueblo que se reúna en marchas desde sus empresas, sindicatos, juntas de vecinos y de otras localidades, para llegar al lugar de la concentración y brindar el más grande recibimiento al Jefe de Estado de la República socialista de Cuba”

Y así fue. Incluso en los medios de prensa críticos y opositores a Salvador Allende, se constata la presencia de miles de personas en el centro de comuna, esperando ansiosamente la llegada del admirado revolucionario caribeño. También resaltan el entusiasmo y alegría de los asistentes, afirmando que en Tomé, se dio la más calurosa y familiar recepción. fidel-regalos

En efecto, acompañado del ministro de interior Pedro Vuskovic y del ministro de salud Juan Carlos Concha, Fidel Castro llegó cerca de las 15 horas de aquel jueves, dando inicio al acto político que lo traía al puerto textil. Fidel Castro habló frente a los tomecinos en un estrado ubicado en la calle Nogueira, en el frontis de la Municipalidad, presentado por el ministro Concha quien señaló a Fidel, frente a todos los asistentes, la importancia que tenía Tomé para el gobierno, siendo la primera piedra y pilar fundamental para el área social de la economía, así como el aporte de los obreros textiles tomecinos en el fortalecimiento de ésta.

Posteriormente habló Fidel, en el que fue el discurso más breve que dio en su paso por Chile. Su apretada agenda, sumado al retraso en el programa de aquel día (en donde además visitó Lota, Huachipato y la U. de Concepción) le impidió extenderse más, pero de igual forma se hizo presente, negándose ante las sugerencias de suspender su paso por Tomé.fidel-sencillez

Al referirse sobre la comuna visitada, Fidel exclamó lo siguiente: “Nos alegramos mucho de ver que tienen ustedes magnificas industrias textiles que ahora son del pueblo, que están produciendo magníficos productos para el pueblo chileno; que tienen industrias madereras, y que tienen distintos tipos de industrias; y que aquí en esta ciudad hay importantes centros de producción social, que hay un importante núcleo obrero, que es un baluarte del movimiento popular chileno y que es un baluarte de la clase obrera chilena” agregando además que “Hoy ustedes no trabajan en esas industrias en beneficio de nadie. Hoy ustedes, al igual que los obreros de Lota y Coronel, y al igual que los obreros de Huachipato, trabajan para Chile, trabajan para el pueblo, trabajan para ustedes. Y ese es en esencia el contenido moral del socialismo: trabajar para el pueblo, trabajar para la patria, trabajar para el hombre y, sobre todo, trabajar para el mañana.”

Al terminar, Fidel bajó del estrado, y rodeado de pétalos de flores, abrazó a unos niños que se agolpaban en el lugar y “chasconeó” a otros cuantos. El acto culminó a las 15.50 horas, momento en el cual la comisión organizadora trasladó a Fidel hacia el muelle y en dos embarcaciones de la Armada se dirigieron hacia el Molo 500 de Talcahuano, para luego dirigirse al aeropuerto Carriel Sur para viajar a Puerto Montt, su siguiente destino.

Fueron un poco más de 30 minutos, pero más de 30 minutos que no se han borrado de la memoria colectiva de los tomecinos, en 45 años de historia y que hoy afloran tras la muerte de aquel revolucionario que motivó a millones de chilenos y latinoamericanos, a seguir adelante pensando y construyendo sociedades distintas.

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