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La sangre y la esperanza: A un mes del Ni una menos

19 noviembre 2016

Coordinadora contra la violencia de género, Puerto Montt

Nos llenamos de espanto cuando nos enteramos que Lucía, en Argentina murió tras ser violada y empalada. Nos llenamos de rabia cuando supimos que en nuestra ciudad, Puerto Montt, Vanessa y Bernardita habían sido asesinadas por sus parejas. Y nos llenamos de dolor cuando apareció el cuerpecito quemado y descuartizado de Florencia en Aysén. Así, por ellas y por todas, el 19 de octubre se desarrollaron manifestaciones en Chile y Argentina, además de México, Uruguay, Perú, Estados Unidos y España.

Las mujeres ocupamos las calles y plazas unidas bajo el grito ¡Ni una menos! En Chile fuimos 150 mil y en Puerto Montt, cerca de 5 mil. Y estábamos todas: la chica de expansiones y tatuajes, la señora a la que le gustan los románticos, las ejecutivas que usan arito de perla, las secundarias reggetoneras, las militantes, las niñitas que van al colegio de monjas, las de morral y chaleco chilote. Estábamos todas. Estábamos todas y no faltó ninguna. Estábamos todas y más acompañadas que nunca.

Y es que ya estamos hartas de esta violencia que se ejerce contra una persona sobre la base de su género: contra nosotras, las mujeres, contra homosexuales y trans. Estamos hartas de esta violencia que se expresa desde el acoso callejero del día a día, a los celos, las violaciones e incluso, el femicidio. Ocho femicidios han ocurrido en el último mes, llegando a sumar 48 en lo que va de este año, además de los incontables casos de violencia contra las mujeres y la disidencia sexual, como le pasó a Lorenza, una comunera mapuche que fue obligada por gendarmes a parir engrillada, o a uno de los hermanos Zamora, quien perdió la visión en un ojo tras sufrir una agresión homofóbica.

En Puerto Montt la manifestación fue una catarsis y adquirió formas distintas a las de una manifestación convencional: se creó un espacio íntimo, un abrazo colectivo, en que, además de los puños en alto, las consignas, las banderas, los lienzos y los discursos, aparecieron también otras voces, muchas mujeres con ganas de compartir sus testimonios de violencia. Hablaron ellas, las que por mucho tiempo no se atrevieron a hablar y escucharon, otras, las que nunca antes se habían manifestado.

El grito que levantamos el 19 se dio en tres niveles. El primero de ellos, un emplazamiento que nos hicimos a nosotras mismas, reclamando nuestros cuerpos y el derecho a estar vivas: ¡vivas nos queremos! El segundo, es un emplazamiento a [email protected] [email protected], a la sociedad en su conjunto, a cambiar las formas de relacionarnos, a cuidarnos entre todas, a evitar la violencia, a exigir que no nos acosen, que no nos peguen, ni que nos maten. Es una invitación a un cambio cultural y a revisar nuestras acciones del día a día. Y el tercero, el emplazamiento al Estado y la institucionalidad, demandando un aparto de justicia que proteja a las mujeres víctimas de la violencia machista.

Posterior a la histórica jornada del 19 de octubre, en Puerto Montt se está construyendo un espacio de coordinación y confluencia contra la violencia de género. La sangre y la esperanza, es lo que nos convoca. Y desde allí se desprenden muchas tareas: muchas discusiones que dar entre [email protected] [email protected] (sobre género, sobre feminismo, por ejemplo), además de la necesidad de instalar un discurso que supere el reclamo por el derecho a que no nos maten, con el que logremos visibilizar (y luego transformar) otras expresiones de violencia machista, por un lado, y que además integre cuestiones como los derechos sociales igualitarios (o sea, sistemas previsionales de salud y de pensiones que no castigue a las mujeres), el fin a la desigualdad salarial, la ley de identidad de género y el debate sobre el aborto. El primer paso lo daremos este viernes 25 de noviembre, día en que recordamos el asesinato de las hermanas Mirabal a manos del dictador Trujillo en República Dominicana, haciendo el llamado a reunirnos en la plaza del Camahueto (frente al terminal de buses) a las 18:00 para participar de una movilización por la eliminación de la Violencia contra la Mujer.

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