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La Rebelión de los Tira Piedras: El Levantamiento Obrero de Última Esperanza del 23 al 26 de enero de 1919

24 enero 2017

A Carlos Viveros Bello, Enríque Espinoza Espinoza, Alejandro Muñoz Bravo, Segundo Vergara. Héroes y mártires de la rebelión de Puerto Natales, obreros provenientes de la zona de carbón.

A Francisco López Hernández y Óscar Zañartu héroes y mártires de Puerto Natales, obreros provenientes de Concepción y Chillán.

 

Por Resumen.cl

En la historia social de Chile y del movimiento obrero en particular, hay regiones peculiares donde se concentra gran parte de estas luchas: el Norte minero-salitrero, la zona portuaria e industrial de Concepción-Talcahuano con la aledaña zona del carbón y la región de Magallanes con grandes estancias ganaderas vinculadas a la metrópolis imperial de entonces Inglaterra. Estas zonas tan particulares y tan distantes geográficamente, no impidieron que se desarrollaran vínculos y conexiones entre los trabajadores. Por ello había delegados de las sociedad de resistencia de la zona del carbón en la Escuela Santa María de Iquique en 1907 y por ello parte importante de los dirigentes y los muertos de la Rebelión de los Tira Piedras en Puerto Borie y Puerto Natales eran trabajadores de la cuenca carbonífera del Golfo de Arauco.

Decreto de la dictadura de Pinochet que borra los nombres de las calles de Natales que hacían mención a los dirigentes caídos.

La Huelga en el Frigorífico de Puerto Borie

El 20 de enero de 1919, los obreros del Frigorífico de Puerto Bories, de propiedad de la familia Braun, declararon la huelga exigiendo la jornada de 8 horas de trabajo, en lo que sería el inicio de un levantamiento de trabajadores que se desarrollaría en toda la zona de Puerto Natales entre el 23 y 25 de enero de ese mismo año.

La compañía, mientras dialogaba con los trabajadores, alertó a las autoridades y solicitó refuerzos militares. Así, al mismo tiempo que una comisión patronal presidida por don Elías Braun se desplazó desde Punta Arenas hasta la provincia de Última Esperanza para intentar encontrar un arreglo, mediante conversaciones directas con la Sub-Delegación natalina de la Federación Obrera Magallánica, en paralelo se reforzaban las unidades policiales y militares.

La solución a esta huelga de los obreros del frigorífico Bories fue lograda satisfactoriamente, pero fue seguida por un incidente que actuó como la chispa que detonó otra explosión. A principios de 1919 por lo tanto, el clima social y político de las relaciones entre los trabajadores y los patrones de las estancias no era similar al de 1912 o 1913 en Magallanes y toda la Patagonia. La vida en las estancias y lugares de trabajo a fines de la década de 1910 continuaba siendo igual de dura y difícil, a pesar de la organización de los trabajadores y algunas conquistas arrebatadas a los grandes estancieros.

Las grandes huelgas de 1912, 1916 y 1918 habían contribuido a generar en Magallanes -y en el conjunto de la Patagonia- un clima cada vez más abierto de confrontación, entre trabajadores y estancieros o terratenientes locales.

Puerto Natales 1919

Puerto Natales hacia 1919, era una pequeña localidad de alrededor de 1.960 habitantes, cuya actividad principal se centraba en el comercio, la ganadería, el trabajo cada vez más intenso de los frigoríficos de Puerto Bories y Puerto Natales además de la actividad marítimo-portuaria generada por todo este movimiento industrial y comercial.

El Frigorífico Bories era un establecimiento industrial de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, dueña de prácticamente toda la Patagonia, tanto en el lado chileno como argentino, en el que trabajaban permanentemente unas 105 personas durante todo el año, y que en la temporada de faenas, a partir de febrero, contaba con un plantel de alrededor de 400 obreros trabajando.

El Frigorífico Bories era un complejo que abarcaba frigorífico, conservación de carnes, fábrica de extracto de carne, curtiembre, secadores de cueros, aserradero, fábrica de ladrillos, un ferrocarril que lo comunicaba con Puerto Natales, y en cuyo recinto interior funcionaba su propio cuerpo de bomberos, oficina de aduana y hasta algunas instalaciones para la policía.

Socialmente, la naciente comunidad natalina aparecía fuertemente segmentada, entre un reducido sector de empresarios, respaldados por la plana mayor de sus establecimientos (constituida mayoritariamente por inmigrantes británicos o croatas), un sector “medio”, constituido por capataces y ovejeros especializados (en su mayoría escoceses), y una masa laboral obrera formada mayoritariamente por inmigrantes chilotes y unos pocos eslavos.

Hacia 1919, ya circulaban las ideas marxistas y anarquistas, traídas por inmigrantes europeos. Hay que destacar que los trabajadores se movían por la toda la Patagonia, entre las distintas estancias, independientemente de si estas estaban en el lado chileno o argentino. Por tanto, era fuerte la influencia de la anarquista FORA Argentina. En la propia Federación Obrera de Magallanes (FOM) también predominaba el ideario anarquista y cabe recordar que el propio Luis Emilio Recabarren recorrió la región en 1916. En esos años no se distanciaban mucho las ideas marxistas y ácratas, la tendencia a institucionalizar las luchas y la perdida de vocación revolucionaria y de poder de las organizaciones obreras marxistas vendrán con la muerte de Recabarren y la conformación del Partido Comunista en la década del 30.

La prensa obrera cumplía su papel en la formación de la clase trabajadora, el propio periódico “El Trabajo” de la Federación Obrera de Magallanes llegaba hasta Natales y Borie y alimentaba la conciencia de clase.

La rebelión obrera de Puerto Bories y Puerto Natales (23-26 enero 1919)

Los llamados “sucesos de Puerto Bories y Puerto Natales de 1919” deben ser considerados como uno de los momentos más críticos de la historia social de Magallanes y, al mismo tiempo, como un dramático preludio del ataque a la Federación Obrera de Magallanes un año más tarde en Punta Arenas, como también de las masacres de las huelgas en la Patagonia argentina conocidas como la Patagonia Rebelde (1920-1921) en la Provincia de Santa Cruz.

Desde una perspectiva histórica, la rebelión obrera de Natales en 1919 es considerada por muchos como el momento histórico más importante de la trayectoria del movimiento obrero de Magallanes hasta 1973.

El dirigente obrero Jerónimo Cvitanic (izq) acompañado de familiares. De orígen yugoslavo, era quien administraba el almacenaje del armamento de los trabajadores en un barretín en los alrededores de Natales. El armamento jamás fue encontrado.

Cronología de los hechos

Lunes 20 de enero

La Administración del Frigorífico Bories ordenó el cambio de habitación para dos maquinistas del ferrocarril que conectaba al establecimiento con Puerto Natales, las habitaciones que les fueron asignadas las consideraron menos cómodas que las anteriores, reclamaron de ésta medida y ante la negativa del administrador, pidieron sus cuentas para retirarse del establecimiento. Conocida la medida por el Sindicato, se declaró un paro general de protesta en la tarde del 20 de enero. He aquí el punto de partida de sucesos que iban a trastornar la vida social y sindical natalina.

Inmediatamente declarada la huelga y a primera hora de esa misma tarde, los obreros del Frigorífico Bories abandonaron sus faenas y se dirigieron a Puerto Natales, constituyeron una espontánea y masiva asamblea en la sede de la Federación Obrera, y acordaron demandar la restitución de los dos obreros en litigio y, aprovechando la circunstancia, exigieron además algunos aumentos de sus salarios y la reducción de la jornada laboral a 8 horas, como ya había sido logrado en otras estancias del Territorio.

Al fin de la tarde del 20 de enero, llegaron a la sede de la FOM los obreros del Frigorífico Natales, quienes decidieron sumarse a las demandas de sus pares de Puerto Borie exigiendo además reintegro a sus funciones de un grupo de obreros carpinteros, que habían sido despedidos días antes, fijando un plazo de 24 horas para conocer la respuesta de la administración patronal.

La autoridad departamental solicitó al Gobernador del Territorio que el Comandante del Batallón “Magallanes” enviara lo antes posible un destacamento a Puerto Natales, con el fin de “prevenir desórdenes”.

Martes 21 de enero

Mientras el Sub-Comité de Puerto Natales de la Federación Obrera Magallánica hacía llegar esta suma de demandas a las administraciones de los Frigoríficos, en la mañana del 21 de enero, éstas solicitaron la mediación del Sub-Delegado de Gobierno de Puerto Natales, el Mayor de Ejército Luis Bravo, quién convocó a las partes a una negociación en sus oficinas.

Éstas se desarrollaron en relativa armonía, durante la mañana y principios de la tarde, hasta llegar a un primer acuerdo, a fines de la tarde del martes 21.

Pero mientras sus dirigentes negociaban, los obreros en paro en Puerto Natales participaban en sucesivas asambleas informativas en la sede de la Federación, de las que fueron emanando nuevas exigencias, como el abaratamiento de los artículos de consumo habitual en la pulpería de los Braun, en especial la carne ovina y la baja de los fletes de los barcos y los arriendos de las habitaciones y viviendas populares, de manera que cuando los dirigentes llegaron con la solución acordada con las administraciones patronales, se encontraron que las demandas habían aumentado y se habían renovado.

Miércoles 22 de enero

La segunda serie de conversaciones entre los representantes obreros y patronales, iniciada en la mañana del miércoles, culminaron a su vez, en un segundo acuerdo, el que se suscribió, en la noche del 22 de enero. En el acuerdo alcanzado se ponía fin, sobre todo, al conflicto iniciado a propósito de los obreros maquinistas del Frigorífico Bories.

El texto del acuerdo dice: “En la Subdelegación de este puerto a las 18 horas 30 minutos del día veintidós de enero, se reunieron los representantes de la casa Braun & Blanchard, sr. Cofitz Anderson, los representantes de la Federación Obrera, Carlos Viveros, Enrique Espinoza y Luis A. Ojeda y el Subdelegado mayor don Luis A. Bravo, que sirve de mediador, con el objeto de llegar a un acuerdo sobre las peticiones formuladas por los obreros. Después de deliberaciones de estilo, se acuerda aceptar estas proposiciones que están de acuerdo con las peticiones de los obreros. 1° rebaja de un treinta por ciento en los artículos de consumo; 2° rebaja de un cuarenta por ciento en los fletes y pasajes y 3° que la tonelada de caga sea de mil kilos en vez de setecientos que antes indicaba. El señor Anderson se compromete a poner en lugar visible, en la casa que representa, un cuadro en que se indiquen los precios al público”. [1]

Jueves 23 de enero

Pero, en la mañana del 23 de enero, un nuevo incidente se desencadenó, cuando un obrero pintor, dirigente de la Federación Obrera, anunció el término de sus faenas y demandó el pago de sus cuentas.

La administración del Frigorífico Bories se negó a dicho pago por estimar defectuoso el trabajo ejecutado, lo que al llegar a oídos de los demás dirigentes obreros generó una actitud de rechazo, originándose una situación confusa y tensa: mientras los obreros exigían ser trasladados a Puerto Bories en el ferrocarril, los conductores del tren se negaban a desplazarse, en espera de la llegada del dirigente sindical Carlos Viveros, quien lideró el movimiento. En medio de la asamblea de trabajadores en la estación de ferrocarriles de Puerto Natales intervino Carabineros, ante lo cual se abrió un tiroteo. Grupos de obreros salieron por las calles de Natales en busca de armas, en vista del tiroteo producido en la estación de trenes.

Otros obreros abordaron el tren hasta Puerto Borie donde algunos obreros y dirigentes armados se enfrentaron al personal de la administración del Frigorífico.

En presencia del Administrador del Frigorífico, una comisión de los obreros hizo varias proposiciones de arreglo las que fueron rechazadas por éste, continuando después una breve y acalorada discusión a gritos. La comisión obrera (Viveros y Espinoza) defendía la razón que asistía a los reclamantes, mientras el Administrador mantenía la negativa. De súbito el administrador extrajo un revólver y disparó sobre Carlos Viveros, matándolo instantáneamente.

El Administrador Kidd huyó hacia el interior del establecimiento, siendo perseguido por algunos obreros armados, lo que dio origen a la intervención de carabineros -que estaban apostado en sitios estratégicos del establecimiento frigorífico-, encuentro en el cual murieron baleados los obreros Enrique Espinoza y Therán, además de un Carabinero.

El dirigente obrero Ulises Gallardo señala: “Cabe destacar que el Administrador había hecho destacar carabineros en las partes más estratégicas del establecimiento, lo que indicaba claramente que lo que iba a ocurrir estaba planeado y bien premeditado. En presencia del Administrador, la comisión hizo varias proposiciones de arreglo que fueron rechazadas, continuando después una breve y acalorada discusión…el Administrador se encerraba en una porfiada negativa. De súbito sacó éste su revólver y disparó contra el compañero Viveros matándolo instantáneamente.”

Las fuerzas policiales, que eran solo seis efectivos, se atrincheraron en un galpón vecino del Frigorífico, y al salir del recinto en busca de sus armas, fueron golpeados, heridos y ultimados dos de ellos. Relata Gabriel Bustamante sobre este incidente: “Algunos de los carabineros corrieron al retén que estaba fuera de Bories, porque adentro tenían un retén chico, pero su verdadero cuartel estaba más lejos. Fue entonces cuando los obreros alcanzaron a ver a Juan de Dios Cid Salvo, quién antes había matado a un obrero pisándole el estómago y reventándolo por dentro. Como se habían quedado atrás los obreros lo alcanzaron y le pegaron con un palo en la cabeza y le dieron un balazo en la sien. No se murió en el momento; gritaba y pedía perdón por lo que había hecho y vino a morir en el local de la Cruz Roja.” [2].

Hasta este instante, habían ya tres obreros muertos, entre los cuales estaba el Secretario de la Sub-Delegación de Puerto Natales de la Federación Obrera de Magallanes, un empleado de la administración del Frigorífico y dos carabineros. Al saberse la muerte del Secretario de la Federación Obrera de Natales, la indignación obrera aumentó. Este incidente armado fue a su vez, el detonante para acciones más osadas de los obreros en huelga.

Mientras esto ocurría, grupos de obreros que desde Natales se dirigían a Bories con el fin de conocer el resultado de la gestión de los dirigentes con la Administración del Frigorífico, fueron baleados por los enardecidos Carabineros desde el Retén próximo al chorrillo Natales.

Como consecuencia de este enfrentamiento, los obreros del Frigorífico Bories se trasladaron en masa a Puerto Natales, mientras los obreros del Frigorífico Natales una vez informados de los hechos, paralizaron también y planeaban trasladarse a Puerto Bories para asaltar las instalaciones de aquel establecimiento.

El tren desde Puerto Bories a Natales se repletó rápidamente de obreros que deseaban regresar ya sea a sus hogares, o para participar en acciones más decididas.

En la tarde del día 23 de enero, el clima casi insurreccional en Puerto Natales y todo el sector aledaño, era casi incontrolable aunque no generalizado. Los obreros organizados y armados habían tomado un virtual control de la localidad de Puerto Natales, y en medio del clima de confrontación creado anteriormente, asaltaron y prendieron fuego a la casa comercial Braun & Blanchard (considerada junto a la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, como la causa de todos los males sociales de la localidad).

La multitud además procedió a incendiar de paso la oficina del Banco de Punta Arenas, mientras otros locales comerciales fueron también asaltados en busca de armas de fuego y municiones. El Banco de Punta Arenas nunca más abrió oficinas en Puerto Natales.

A continuación, la multitud armada marchó contra el edificio del Juzgado y el cuartel de Carabineros donde se suscitó un nuevo enfrentamiento con la policía, de seis horas de duración, del que resultaron muertos seis Carabineros y tres obreros: Juan Saldivia, Alejandro Muñoz y Ramón Mansilla, quedando heridos trece personas entre policías y manifestantes.

Desde la tarde del 23 de enero de 1919, los obreros adquieren el control de la localidad de Puerto Natales, producto de su acción armada. Este acontecimiento es único en la historia del movimiento obrero chileno, un símil de los hechos ocurridos en Paris en 1871 (La Comuna de París), por cuanto los trabajadores organizados y armados tomaron control de una ciudad.

La noticia se expendió por toda la Patagonia, la versión de los hechos que presenta el diario “La Unión” de Río Gallegos (Argentina), señala: “La forma sangrienta en que estalló el movimiento obrero en Puerto Natales, acarreando pérdidas materiales a la par de sacrificios de vidas, trajo como consecuencia la alarma en esta Capital amenazada durante varios días antes por los obreros. Y no fue ésta ocasión una alarma injustificada, pues el día 23 de enero ppdo. a las 6 de la tarde, la Gobernación (de Santa Cruz) tuvo conocimiento oficial del gobierno de Punta Arenas que 500 hombres armados, en malón, se dirijían a ésta con el fin de libertar a varios presos en nuestra cárcel. Con este motivo y a raíz de una conferencia telegráfica celebrada entre el Coronel Contreras y el señor Pozzo, éste último resolvió, de acuerdo con el pedido del coronel Contreras, enviar fuerzas hasta la frontera para cooperar con las chilenas en caso necesario.” [3].

Viernes 24 de enero

El Subdelegado del gobierno el Mayor Bravo, por su parte, decidió escapar de Puerto Natales, despojado de su uniforme, dirigiéndose a caballo hacia la frontera argentina, mientras la Cruz Roja a cargo de los heridos e intentaba mediar, para evitar nuevos enfrentamientos y saqueos.

Efectivamente, después del enfrentamiento a balazos de la tarde del 23, no se produjeron nuevos incidentes hasta el 26. Relata al respecto Gabriel Bustamante: “Luis Alberto Bravo, que era Subdelegado de Natales, era un cobarde que se sacó el uniforme y escapó de la ciudad. El cabo Fritz se hizo cargo del cuartel con dos carabineros.” [4].

El vacío de autoridad que se había producido, fue llenado por un improvisado Comité Obrero, que pasó a tomar el control de hecho de la localidad. Restablecida la calma, los obreros armados patrullaban las calles de la ciudad para mantener el orden, valiéndose de algunos camiones disponibles. “La Federación Obrera se hizo cargo de esta difícil función…todos se pusieron de acuerdo con los dirigentes de la Federación Obrera para mantener el orden mientras durara la anormalidad… La Federación Obrera de acuerdo con las autoridades civiles, restringió la circulación y patrulló las calles: nadie podía circular sin la insignia de la Cruz Roja.”

Sábado 25 de enero

En la estancia “Rospentek” (en Santa Cruz, Argentina), de propiedad de Sara Braun y donde se había asilado provisoriamente, el mayor Bravo recibió en la tarde del 25 de enero a un grupo de 40 policías argentinos solicitados desde Punta Arenas y enviados por el Gobernador-Interventor de Santa Cruz, quienes cruzaron la frontera a caballo, por el sector de Cerro Castillo en dirección a Puerto Natales y acompañaron al Sub-Delegado chileno para que asumiera nuevamente sus funciones. El Mayor Bravo, ahora respaldado por la fuerza policial argentina ingresada al territorio nacional, llegó de regreso a Puerto Natales al final de la tarde del 25.

Tumba de los mártires en cementerio de Natales

Domingo 26 de enero

El 26 de enero arribaron dos naves con efectivos militares: el vapor “Sur” llegó con un batallón de fusileros del Destacamento “Magallanes”, y el crucero “Zenteno” con su tripulación de marineros y fusileros. En el crucero “Zenteno” venían además un grupo de guardianes de la Policía Fiscal.

Los Marinos hicieron rápida ocupación del cuartel de policía y desde allí comenzaron a copar diversas instalaciones.

En uno de los barcos recién llegados viajaba el Juez del Territorio Miranda Aguirre, quién venía a instruir el sumario correspondiente, por lo que instalado en esa nave procedió a ordenar la detención de numerosos obreros. Sin embargo y a pesar de haberse declarado el estado de sitio en Natales el domingo 26, aún flameaban banderas rojas de la FOM, sus miembros se reunían y discutían las disposiciones tomadas por el mayor Bravo, llegando hasta exigir el inmediato retiro de los Carabineros. El trabajo no se reanudaba sino en un 20%, se permitía el libre tránsito y hasta que las fuerzas argentinas se retiraron, no se había efectuado un solo arresto.

Lunes 27 de enero

El 27 de enero y ya restituido en su autoridad, el Sub-Delegado Mayor Luis Bravo procedió a reunirse con los representantes de los comerciantes de Natales, del Sindicato de Campo y Frigorífico y el Administrador del Frigorífico Bories, a fin de acordar con las dos partes involucradas las mejores medidas posibles tendientes a reestablecer el orden y la actividad normal.

Relata sobre este evento el obrero Gabriel Bustamante: “Después hizo su aparición el tal Bravo y los obreros le dijeron que gracias a la Cruz Roja salvaba su vida, porque si no lo mataban. El mayor Bravo llamó a todos los obreros y los hizo formarse en los faldeos del cerro. Abajo del cerro quedó un piquete de marinos…Como las mujeres y los niños de los obreros se fueron a formar con ellos, Bravo ordenó que se retiraran de donde estaban. Nadie lo obedeció. Entonces José Domangue, presidente de la Cruz Roja, se puso delante con su gente y su estandarte. No se movieron de allí hasta que se disolvió el grupo.” [5].

Los dirigentes obreros demandaron en esta ocasión que no se ejercieran represalias sobre los obreros, que se despidieran a cerca de 11 empleados de la Sociedad Explotadora y que no se procediera al desembarco de la tropa restante, peticiones denegadas por la autoridad. Por el contrario, y en virtud de las instrucciones procedentes de Punta Arenas, ese mismo día, desembarcó un contingente militar en Puerto Natales, tomando posición en los lugares considerados como puntos claves de la localidad, ocasión en la cual la Cruz Roja hizo entrega de los recintos que se encontraban bajo su control.

Bravo, restablecido en su cargo y apoyado por la tropa desembarcada, procedió a ejercer un control riguroso de la localidad. En la estación de trenes procedentes de Puerto Bories hizo un registro minucioso de los obreros en busca de los cabecillas o líderes de la revuelta. Algunos habían logrado huir hacia la pampa argentina, por lo que los obreros detenidos fueron 27 y tuvieron una menor influencia y protagonismo en los hechos acaecidos hasta entonces. Relata al respecto Gabriel Bustamante Barría, protagonista de los hechos: “Los marinos esperaban la llegada del tren. Tenían una lista y los iban deteniendo uno por uno. Los alcahuetes habían dado los nombres. Separaban a los anotados, los llevaban al vaporcito y se hizo el sumario.” [6].

El dramático saldo final en bajas de estos hechos fue de 30 víctimas: 10 muertos y 20 heridos, además de 27 obreros detenidos en el marco de un proceso que se les inició el 4 de febrero de 1919 y que duró hasta 1923. Es interesante consignar que tres años después, en el proceso llevado contra algunos de los participantes de este movimiento, fueron en su mayoría absueltos a excepción de los obreros: Froilán y Abraham Vásquez, José Labra, Juan Ruiz y Domingo Miranda, por los delitos de atentado contra agentes de la autoridad.

Citas:

[1] Cid, P.: Sucesos del 23 de enero de 1919 en Puerto Bories y Puerto Natales. Rev. Impactos N° 79. P. Arenas, 1996, p. 6.

[2] Díaz B., J.; 1994, p. 43.

[3] LU-RG, 6.02.19.

[4] Díaz B., J.; 1994, p. 44.

Fuentes:

Manuel Luis Rodríguez U. “Enero de 1919: la revuelta obrera en Puerto Bories y Puerto Natales, Ultima Esperanza “

Ramon Arriagada “La Rebelión de los Tirapiedras”