Inicio » Memoria Histórica

Terremoto del 24 de Enero de 1939: Cuando las casas devoraron a sus moradores

24 enero 2017

Que se levante el raudo viento azul de otoño, que aquí no pasa nada que puramente todo.

Chillán existe como una rosa blanca, sobre mi corazón húmedo y sin palabras”.

Nicanor Parra

[resumen.cl] Hora 23:32. Día 24 de Enero de 1939. Un gran terremoto devastó las provincias de Linares, Ñuble y Concepción, llevándose consigo 5.648 víctimas fatales identificadas, según el informe oficial, y cerca de 40.000, según estimaciones de la prensa. Ni siquiera en Santiago, lugar alejado del epicentro y donde existe una gran cantidad de funcionarios públicos, se pudo identificar al total de fallecidos. Y es que el verano obligaba a dar pronta sepultura a los cadáveres. En Chillán se cavaron dos fosas comunes de 400 metros de largo donde se enterraron los cuerpos no identificados; mientras que en Concepción los muertos fueron acumulados en la Plaza Independencia, desde donde fueron trasladados al cementerio y enterrados en grandes zanjas, de una cuadra de largo.

Cauquenes

Dicho terremoto ostenta el récord de muertes en Chile. Su intensidad fue 8,3° en la escala modificada de richter (m.r.) y su epicentro se registró en las cercanías de Quirihue, a 82 kilómetros al norte de Concepción, 72 kilómetros al oeste de Chillán, 50 kilómetros al sur de Cauquenes. Las ciudades más afectadas fueron Cauquenes, San Carlos, Chillán, Cobquecura, Coelemu, Ñipas, Florida, Quillón, Yumbel, Rafael, Tomé, Lirquen, Penco, Concepción y Talcahuano. Estimaciones posteriores señalan que la Cordillera de la Costa entre el Río Itata y el río Bío Bío se elevó más de un metro.

En Chillán, 4 mil viviendas fueron totalmente destruidas, lo que representaba más de la mitad de las construcciones de la ciudad, por ello el terremoto fue conocido como el de Chillán y la ciudad arrastró título de “ciudad de los movimientos”. Cuentan los testigos que la nube de polvo generada por la destrucción de las casas demoró días en disiparse, tanto en Chillán como en Concepción, donde el sismo causó daño estructural en el 95% de las viviendas. Las estimaciones de muertos en Concepción hablan de más de 20 mil, los gritos de dolor y auxilio entre los escombros se escucharon durante toda la noche, mientras persistían violentas réplicas. La población debió esperar un largo amanecer hasta poder iniciar el rescate de sus familiares y vecinos atrapados.

Inmediata respuesta del Estado.

Al día siguiente de ocurrido el hecho, y debido a que las comunicaciones estaban cortadas, el presidente de la época, Pedro Aguirre Cerda, se trasladó en tren hasta Linares y de ahí en automóvil a Concepción, visitando los sitios afectados para abordar desde allí la respuesta inmediata a la tragedia. El Estado asumió un papel protagónico desde el primer minuto y las medidas para abordar la emergencia se tomaron con prontitud.

El día 25 de enero, mientras se rescataban víctimas y cadáveres, en Concepción se designa como jefe de plaza a Víctor Cañas Ruiz-Tagle, y al día siguiente (26 de enero) se redactó el primer “Boletín informativo” con una serie de decretos:

Así el decreto N°27 establecía un control total de precios, se ordenó requisamiento y prisión de 60 días para quien no lo cumpliera: “todos lo comerciantes deberán vender sus productos al mismo precio del día anterior al terremoto”. Las medidas fueron reales y se ejecutaron con prontitud lo que impidió la especulación de precios o la adulteración de productos (se cursó una multa por agregar agua a la leche). Se clausuraron cantinas y se restringió acceso y salida de la ciudad.

Las farmacias y boticas pasaron a control del Servicio Sanitario de Concepción y se estableció un plazo de tres horas a todos los dueños de camiones para ponerlos a disposición del Jefe de Plaza, de lo contrario, también serían requisados por carabineros. Se solicitaron además, camiones a otras provincias.

En la mañana del 27 de enero ya había un primer recuento de víctimas fatales en la ciudad de Concepción: 548 identificadas e inventariadas sus pertenencias personales. Iniciando ese mismo día un “Plan de Emergencia”, que contenía las siguientes comisiones: Movilización y evacuación; Servicios Médicos y Sanitarios; Sepultación; Comunicaciones e información; Demolición y Remoción de Escombros; Aprovisionamientos de Subsistencia; Abastecimiento de Agua potable; Fuerza Motriz y Luz; Acantonamiento y de Tránsito; Construcción; Finanazas y Tesorería; Auxilios Generales. Se ordenaba la reapertura de ferias agrícolas ganaderas, la vuelta al trabajo en las fábricas y empresas que estuvieran en condición de hacerlo. Aquellas que no, todos sus trabajadores debían presentarse a la Intendencia de Concepción para iniciar los trabajos de retiro de escombros, derrumbes de edificaciones dañadas y construcción de albergues para personas damnificadas.

Constituida la comisión de alumbrado y fuerza motriz permitió que ese mismo día, 27 de enero, retornara el alumbrado público a los principales barrios de Concepción. El boletín Informativo N°1 que circulaba ese día ya informaba de los trabajos de reparación de los estanques de la Mochita y Nonguén, que permitirían un pronto retorno del agua potable a la ciudad. Además se señalaba que igualmente se trabaja en las redes de alcantarillado. Sin embargo, las réplicas de los primeros días destruían los avances, lo que retrasó la reposición del vital elemento.

En lo que respecta a la comisión de acantonamiento se informaba que “El instituto de Biología, La Escuela Dental, la Escuela de calle Rengo, el liceo de hombres, los corralones de la policía de aseo y el local de exposición de la sociedad agrícola del sur, han sido habilitados como albergues provisorios.”

El objetivo de este Boletín Informativo estaba claro: “impedir el esparcimiento de rumores perjudiciales de la provincia y la ciudad ante la catástrofe”. Hoy podemos ver la importancia de esto.

El día 28 se cita a todos los hombres en condiciones de trabajar a presentarse a la Inspección de Trabajo de Concepción: “los vagos y personas que no se presenten, serán concentrados en el Club Hípico, vigilados y las órdenes del comandante de fuerzas, el cual los llevará a las obras debidamente custodiados”.

El día 29 ya se repartía comida caliente en todas las Plazas, Parques, hospitales, la Intendencia y otros puntos definidos para la ocasión, las raciones entregadas gratuitamente llagaban a 4 mil 500 (las cuales alcanzarían a 7 mil con el transcurso de los días). En este momento, el 30% de la ciudad ya contaba con suministro de agua potable, la Mochita funcionaba a un 50% y se trabajaba arduamente en Nonguén donde se detectaron daños severos.

Finalizando el mes de Enero, la luz eléctrica había retornado con normalidad, se abría el comercio y lugares de trabajo. Se dispuso un decreto para que comerciantes y afectados por el terremoto que incumplieron obligaciones bancarias. Impuestos internos también liberó a los afectados y la caja de Crédito Hipotecario instaló una oficina para préstamos especiales a los afectados. Se declaró además, la orden de demoler las torres de la catedral de Concepción.

Febrero se inició con la reposición del agua en importantes sectores con los arreglos de Nonguén y solo algunos sectores continuaron abastecidos por grifos de la calle los cuales eran administrados por Bomberos y carabineros en completo orden. El 1° de Febrero se inició la demolición de las torres de la catedral de Concepción y se iniciaba el funcionamiento de los baños públicos.

Debido a que los sitios de albergue se hacían insuficientes, se inició la rápida construcción de barracones en el Parque Ecuador y Avenida Manuel Rodríguez.

Sin duda, la gran diferencia entre el terremoto del 39 y el del 27 de Febrero de la zona, es el contexto: en el primero de los dos existía el Estado de Chile, y el gobierno no dudó un instante en poner al Estado al mando de toda y cada una de las tareas que fuera necesaria. Así a pesar de la magnitud de la tragedia y los miles de muertos, no cundió ni la desesperación ni el caos.

Este papel del Estado se verá aún más ratificado una vez terminada la emergencia, cuando el gobierno del Frente Popular inicie un Plan Estratégico de Desarrollo para las zonas devastadas por el terremoto.

Una verdadera refundación de Concepción

La política de habitación obrera no seguirá la tradición de construirla en barrios especiales, en los alrededores de las ciudades, acentuando así las diferencias sociales. En mi concepto, el empleado y el obrero deben vivir en el interior de las ciudades, en forma que tengan todos los beneficios de las escuelas y bibliotecas, de la luz y el agua potable, el alcantarillado, los transportes, de manera que la clase trabajadora se sienta como un componente social digno y respetable, como lo es todo ciudadano forjador de la riqueza pública”

Pedro Aguirre Cerda, Mensaje presidencial del 21 de mayo 1939.

Las calles de Concepción llevan nombres de legendarios líderes mapuche, próceres de la independencia o destacadas familias de la ciudad, todos estos nombres tienen un importante significado histórico. Un nombre que rompe la regla es la Diagonal Pedro Aguirre Cerda. Este nombre tendrá un profundo significado en la reconstrucción, no sólo urbana de la ciudad tras el terremoto de 1939, sino además de la constitución de todo un polo de industrialización en torno a Talcahuano. Será Pedro Aguirre Cerda quien emprenderá desde el punto de vista urbano, el ensanche de las calles Paicaví, Chacabuco, Carrera, Prat y O´ Higgins, la construcción de la Diagonal que más tarde llevaría su nombre y que uniría el Barrio Universitario con el centro de la Ciudad, Palacio de Tribunales, estación de ferrocarriles, edificio de correos.

Tras el terremoto se inició la construcción de históricos barrios en la ciudad como: Lorenzo Arenas, El Barrio de Avenida Roosvelt, contiguo a la escuela dental de la Universidad de Concepción, el Barrio Universitario vio un potente impulso o el barrio para militares en calle Collao. Un plano regulador para la ciudad. Todo bajo la Corporación de Reconstrucción y Auxilio.

El Concepción decimonónico desaparece dando paso a una ciudad de líneas modernistas. Estas nuevas construcciones, al igual que las carreteras, adoptan además las primeras normas antisísmicas propuestas por el sismólogo japonés Takiro Saita.

Pero sin duda la mayor obra es la creación de la Corporación de Fomento de la producción, CORFO, que años más tarde creará la Planta refinadora de petróleo de ENAP, la usina de Huachipato y los Astilleros de la Armada, ASMAR.

Cuando constatamos en nuestra región que el 2010, al igual que en 1960, los terremotos solo sirvieron para el aprovechamiento y el lucro de las empresas junto a la corrupción política. Cuando los criminales del negocio inmobiliario no solo quedaron impunes, sino que por el contrario ampliaron sus negocios, para desgracia de los vecinos que ven a sus ciudades expandirse en forma caótica con una tremenda especulación del valor de los suelos, entendemos aún mejor la visión política e histórica de las medidas adoptadas por el gobierno del Frente Popular.

Foto: Edificio de Tribunales símbolo de la reconstrucción tras el terremoto de 1939 en Concepción, sirvió de albergue para el terremoto de 1960, también resistió sin mayores problemas el reciente terremoto. En el frente la estatua del Libertador Bernado O’Higgins destruida tras el 27 de febrero.

Relacionados