Chocan dos mundos.

Chocan dos mundos.

Bases militares extranjeras en Colombia

Los países del Norte del planeta se debaten en medio de la mayor crisis de su historia y planean reconquistas, como remedio para sus males.

Los pueblos del Sur construimos caminos alternativos y en particular en América Latina somos pioneros de las vías más progresistas. Contando con la unión económica y política, vamos dando pasos hacia la segunda independencia.

Si neutralizamos las reconquistas, presionaremos a las potencias del Norte a cambiar, a buscar otra economía, otra conducta con la naturaleza, otra relación entre sociedad y Estado, y otras relaciones internacionales.

OBAMA
El 20 de enero de 2.009, Obama asume la presidencia de Estados Unidos, en representación de uno de los clanes en pugna por dirigir el imperio, encabezado por Gates el jefe del Pentágono, Hayden el director de la CIA y McConnell el director nacional de inteligencia.

El clan saliente, el de Bush, Condolezza Rice y Dick Cheney le hereda al Presidente Obama, el ambicioso Proyecto por un Nuevo Siglo Americano (PNAC).

Tal Proyecto sigue en pie, tanto en las políticas heredadas de la era Bush, como en los retoques que la era Obama le agrega.

Bush en julio de 2.008 activó de nuevo la IV Flota de su marina de guerra en las aguas de Latinoamérica.

El 31 de mayo de 2008, el Presidente Zelaya anunció que la pista aérea de la Base militar de EEUU en Soto Cano, sería usada para vuelos comerciales y que además allí sería construido un terminal aéreo civil con fondos del ALBA.

Éste 28 de junio, iniciando la era Obama, los militares alumnos de la Escuela de las Américas, dieron el golpe contra Honduras y su Presidente Zelaya.

GLOBALIZACIÓN MILITAR
La sobre expansión militar global de EEUU, además de ineficiente, se convirtió en pesada carga financiera.

En septiembre de 2.008, con la crisis financiera internacional se agudizó la crisis capitalista mundial.

Crisis que aceleró la declinación de la hegemonía del imperialismo norteamericano y evidenció un momento de caos, que tiende a la recomposición de bloques de poder global.

“Un gendarme en bancarrota y con misiles”, puede considerarse hoy a los EEUU, al poseer la más grande maquinaria militar de la historia, débilmente sostenida por su crisis económica; pero de difícil neutralización, pese a la necesidad de hacerlo, por ser la fuente principal de desorden mundial.

El Pentágono en su Informe sobre la estructura de bases militares (Base Structure Report) del 2.005, reconoce poseer 737 en 130 países (699 pequeñas, 22 medianas, 16 principales), 25 más que las reportadas en 2.003.

Los países que ejercen de escuderos del imperio en su respectiva región, como Israel en el Medio Oriente, Marruecos en el Norte de África, Afganistán en Asia Central, México en Mesoamérica y Colombia en Suramérica; una vez asumen esta función, son convertidos de inmediato en narco países, para financiar sus gastos de guerra.

El 23 de septiembre de 2.008 el Secretario General de la ONU y el jefe de la OTAN, firmaron un Acuerdo a escondidas del Consejo de Seguridad, sobre el “desarrollo de tareas operativas conjuntas para el mantenimiento de la paz (por ejemplo) en los Balcanes y Afganistán”. La Cancillería rusa rechaza tal Acuerdo por “crear una estructura político?militar ilegal”, pues la ONU cede parte de su inalienable potestad del monopolio de la fuerza, a 26 países miembros de la OTAN, en detrimento de los restantes 166 países de la ONU.

En 2.007 los gastos militares de la OTAN subieron hasta los 1.200 miles de millones de dólares, la mitad de esta suma la gastan los EEUU. Estos gastos de la OTAN representan el 70 por ciento del total mundial.

NUEVO ORDEN INTERNACIONAL
El pasado 28 de septiembre, el presidente del Banco Mundial dijo que “el dólar como moneda de referencia mundial, tiene los días contados”, recordando la urgencia de reestructurar las Instituciones financieras internacionales (FMI, BM, etc.), creadas en 1.944, por acuerdo entre los vencedores de la Segunda Guerra Mundial. De estos pactos también surgieron la mayoría de Bases militares extranjeras de EEUU, entre ellas, las 73 existentes en Alemania, con mil soldados en promedio cada una.

Antes, el 24 de septiembre, en Pittsburg (EEUU), el Grupo de los 20 (G?20) se había auto nombrado, como reemplazo del G?8, el exclusivo club de las ocho naciones más ricas, más Rusia. Es de esperar que la reestructuración de las instituciones internacionales se procese en el G?20, que cuenta con una mayoría de la OTAN y sus aliados.

Cabe preguntarse si, uno de los Objetivos del Milenio trazados en las Naciones Unidas, como el de “crear una alianza mundial para el desarrollo”, quedaría ahora bajo responsabilidad del G?20.

La propuesta del ALBA presentada a nombre del G?192 (la totalidad de integrantes de la ONU), en la Cumbre de Naciones Unidas de este año sobre la crisis económica, recoge soluciones vistas desde los intereses la mayoría de la humanidad, que constituimos las naciones del Sur.

De un mayor alcance para los pueblos, son las uniones Sur?Sur, como la iniciativa ASA, Alianza entre África y Suramérica.

CONFLICTO COLOMBIANO
El prolongado conflicto social, político y armado colombiano, no es reconocido como tal por el gobierno de los EEUU.

Como en toda América Latina, en Colombia, dos siglos de república oligárquica deja a los ricos más ricos, además del desmedido vaciamiento de riqueza nacional hacia el extranjero, en contraste con las penurias de la gran mayoría. La protesta y rebeldía contra este orden de exclusión y dependencia, lo intentan sofocar con terror de Estado, con lo que el conflicto nacional se degrada cada día.

La estrategia del Departamento de Defensa (Pentágono) para el conflicto colombiano es derrotar a los revolucionarios y luego negociar con ellos.

Las caracterizaciones oficiales estadounidenses sobre el conflicto han evolucionado. Primero, lo vieron como una problemática de subdesarrollo, luego como país mafioso ingobernable y ahora como amenaza terrorista.

El Pentágono elaboró en 1.998, el denominado Plan Colombia, presentado inicialmente como ayuda para el desarrollo, luego como parte de la “guerra contra las drogas” y desde 2.001, fue etiquetado como componente de la “guerra global contra el terrorismo”.

En diez años de aplicación de este Plan, los EEUU reconocen haber enviado 6.704 millones de ayuda oficial al gobierno de Bogotá, 79 por ciento para gastos militares y 21 para “ayudas humanitarias”.

El logro de las metas del Pan Colombia es diciente: no logró la derrota de la insurgencia; multiplicó la producción de cocaína hasta las 1.000 toneladas anuales; posesionó en el país a los carteles de la droga con quienes se aliaron para hacer contrainsurgencia; profundizó la dependencia de Colombia de la estrategia norteamericana, aislándola del resto del continente y con las “ayudas humanitarias” aumentaron la corrupción de la elite gobernante. El mayor logro de éste Plan, si fue haber convertido a Colombia en la principal potencia militar de Latinoamérica.

El día en que los EEUU reconozcan al conflicto colombiano, como un conflicto interno multifacético ?sin reducirlo al elemento insurgente?, asumirían el compromiso de impulsar la solución política de él, quedando con un enorme vacío en sus actuales planes de despliegue, para la reconquista de América Latina.


CONFLICTO ANDINO

Con Bush, se creó la Iniciativa Regional Andina, con el propósito de controlar a los gobiernos democrático populares del área que comenzaron a tomar distancia de las recetas de EEUU; pero la propaganda estadounidense proclamó, que su objetivo era evitar el “desbordamiento del conflicto colombiano” hacia los países vecinos.

Estos mismos pueblos y gobiernos que escapan del control de Washington, son poseedores de considerables recursos energéticos y de toda clase; que cada vez son más indispensables para las potencias del Norte.

Los datos oficiales reconocen que los colombianos en el exilio pasan de 5 millones, más del 10 por ciento de la población.

Los que en su gran mayoría emigran a los países fronterizos vecinos, sobre todo a Venezuela y Ecuador.

La afección sobre los países vecinos, por parte de componentes del conflicto colombiano, es diversa. Los Cárteles de las drogas colombianos, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), han ampliado sus dominios hacia Centro América, México, el Caribe y el Cono Sur.

Llama la atención la reciente ampliación de exportación de cocaína por Venezuela, por parte de los Carteles colombianos de drogas aliados de la Agencia anti droga de EEUU (DEA); lo que ha corrompido a agentes de instituciones estatales y dado lugar para que ese país sea acusado por el Pentágono, como permisivo con el narcotráfico.

La estrategia comunicacional del Pentágono distrae esta realidad y enfoca su propaganda sobre la “porosidad de las fronteras”, que permite a la guerrilla transitar sin control por ellas. Cuando estadísticas de la última década demuestran que el accionar insurgente de manera gradual ha dejado de desarrollarse en las fronteras.

En noviembre de 2.004, en la Sexta Conferencia de Ministros de Defensa de América, realizada en Quito, Donald Rumsfeld, el jefe del Pentágono quedó en inmensa minoría y no pudo hacer aprobar su iniciativa de crear un Fuerza multinacional de intervención en Colombia ni logró que se clasificara como amenaza terrorista, al conflicto colombiano.

En respuesta por este desaire, desarrollaron en Caracas la operación de secuestro y traslado a Colombia de Granda ?el vocero de las FARC?, mientras asistía al Foro Social Mundial, en diciembre de 2.004. Agresión que se constituyó, en el primer paso para la internacionalización del conflicto colombiano.

El segundo paso de internacionalización, consistió en la agresión militar colombiana contra territorio ecuatoriano del 1 de marzo de 2.008, usando armamento otorgado por EEUU, en la que murió el comandante Reyes de las FARC y otras 20 personas, entre ellos cuatro ciudadanos mexicanos y un ecuatoriano.

En una clara retaliación por la decisión ecuatoriana de sacar la Base militar, que EEUU mantenía en Manta.

LA UNION DE NACIONES SURAMERICANAS
Con la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) en 2.007, se afianzan los procesos de unidad económica y política continentales, permitiendo desarrollar políticas propias de seguridad y defensa, dentro de las que está en elaboración una estrategia de lucha contra el crimen.

El régimen colombiano se ha integrado a UNASUR, pero actúa con recelo frente a hacer parte plenamente, de los recientemente creados Consejo Suramericano de Defensa (CSD) y del Consejo Suramericano de Lucha contra las Drogas (CSLD); al mantener su exigencia de declarar al conflicto colombiano como un brote terrorista, decisión que ningún otro país de la Unión comparte.

Esporádicamente, los gobernantes colombianos presionan a UNASUR y amagan con retirarse del CSD. Es natural tal rechazo al proceso suramericano, dado que el plan de Washington desde principios de 2.006, ha sido constituir un grupo de países como aliados extra OTAN en Latinoamérica, entre los que se encuentra Colombia.

Con el anuncio de clausura de la Base militar de EEUU en Manta, Ecuador; en Washington desde febrero de este año, comenzaron a desarrollar un Tratado para trasladar sus instalaciones a territorio colombiano, el que apenas pudieron terminar de negociar el 14 de agosto.

El Presidente Uribe no quiso acudir a la Cumbre de Quito de UNASUR del 10 de agosto, para evitar poner en riesgo la firma de este Tratado con los EEUU, a causa del creciente rechazo a la implantación de Bases militares extranjeras en cualquier país de la Unión.

Aislado, por su decisión de multiplicar las Bases militares de EEUU en territorio colombiano, al régimen de Bogotá no le quedó otra opción, que la de hacerse presente el 28 de agosto, en la nueva Cumbre de UNASUR de Bariloche, Argentina, para tratar de justificar la concesión de numerosas instalaciones militares colombianas, para una real invasión de tropas de Washington, a esta esquina de Suramérica.

El inverosímil argumento esgrimido por Uribe en Bariloche, es que tales Bases militares de EEUU en Colombia, “no son Bases, sino otra cosa distinta”.

SI SON BASES MILITARES EXTRANJERAS
La piedra del escándalo son las Bases militares de Palanquero en el centro del país, Apiay en las llanuras del río Orinoco, Malambo sobre el Caribe, Larandia en la Amazonia, Tolemaida al lado de Bogotá –la mayor de Colombia? y Bahía Málaga sobre el océano Pacífico.

La historia de este escándalo, que permitió abrir el debate continental sobre las Bases militares extranjeras, nace en el agotamiento de los fondos provenientes del extinto Plan Colombia. Los EEUU exigieron la Base de Palanquero para reemplazar a la de Manta, pero el gobierno además ofreció las otras, para así obtener un nuevo flujo de ayuda militar.

Hay que recordar que desde hace 11 años que se inició el Plan Colombia, se encuentran instalados en territorio nacional 1.400 asesores militares de EEUU; acantonados en las 7 Bases mencionadas, además de otras como las de Saravena y Caño Limón sobre la frontera con Venezuela; Tres Esquinas en la triple frontera de Perú, Ecuador y Colombia; varias en el Guaviare sobre la Amazonía y Orinoquia.

El Base Structure Report presentado al Congreso en 2.007, reconocía que EEUU poseía en Colombia seis Bases militares.

La realidad objetiva demuestra que se superponen dos procesos en una sola simbiosis: por un lado el régimen colombiano necesita inyectarle combustible a su maquinaria militar y por el otro, los planes de Washington en el continente requieren de dicha máquina de guerra.

El debate sobre las Base militares extranjeras se puede resumir en estos puntos.

1. La actual estrategia del Pentágono denominada “Global En Route Strategy 2.009 (GERS 2.009)”, cambia la modalidad de sus Bases militares en el extranjero, ahora se proponen dejar de hacer Bases fijas, para evolucionar hacia Bases más flexibles, en las que comparten riesgos y costos con escuderos extranjeros. Esta GERS 2.009 determina que Palanquero debe ser el reemplazo de Manta.

Las sofisticadas plataformas volantes de inteligencia, los E3 AWAC y los gigantes aviones de guerra C 17, que antes operaban desde Manta, ahora lo harán desde Palanquero. Manta era una Base militar extranjera de la era de Bush; Palanquero es ahora una Base militar extranjera de la era de Obama.

2. Es concluyente el hecho que tamaño despliegue militar sirve a los planes de reconquista continental de EEUU, con el que desarrolla una real invasión militar de Colombia, que altera el equilibrio de fuerzas en América Latina.

El Tratado para la implantación de las Bases militares de EEUU en Colombia, dice que las tropas norteamericanas no atacarán a un tercer país desde territorio colombiano, pero enseguida prevé que tal dispositivo militar opere desde aguas internacionales, localizadas enfrente de Colombia. Ésta, sería la plataforma de agresión más posible, que surgiría en el futuro inmediato.

No es desestimable que nuevos despliegues de tropas extranjeras en Latinoamérica puedan provenir de otros integrantes de la OTAN, como Francia, que acaba de reingresar a esta Alianza y de volver a construir Bases militares en África.

Las potencias del Norte del planeta sufren de una recaída en el Colonialismo y en correspondencia simbiótica, no cesan de aparecer gobernantes que asumen la función de colonizados.

3. Tener una Base militar extranjera en un territorio, significa ser una colonia, así lo ha sido desde siempre.

En Colombia, se acallan con fuerza las voces que rechazan la inmunidad diplomática con que se arropan los asesores militares estadounidenses, que les ha permitido durante 11 años, burlar la justicia nacional en innumerables hechos de tráfico de cocaína, pedofilia, homicidios, etc.

Este 1 de noviembre apenas entrará en vigencia en Colombia, la jurisdicción de la Corte Penal Internacional (CPI), pero tampoco podrá juzgar a los militares de EEUU, que cometen crímenes en Colombia. Dado que el gobierno de Bogotá, alertado por Washington, colocó como condición en 1.999, para suscribir el Tratado de la CPI, que se eximiera de su jurisdicción a las tropas estadounidenses estacionadas en territorio colombiano.

Once años de Plan Colombia dejaron al país más subordinado a la estrategia de los EEUU, ahora con esta invasión militar, el resultado será una situación de mayor sumisión.

4. En cuanto a los problemas aducidos por el régimen colombiano para justificar esta invasión militar de los EEUU, con anterioridad se demostró el fracaso de las soluciones militares intentadas hasta ahora desde Washington y Bogotá.

Casi 4 décadas de “guerra contra las drogas” han resultado en un fracaso total al incrementar el consumo, multiplicar la producción, fortalecer las mafias de traficantes y llevar a la crisis a los países. Se impone entonces, buscar otras soluciones no militares.

Cinco décadas perdidas en anti subversión, luego de contrainsurgencia y ahora de “guerra global contra el terrorismo”, han hundido a Colombia en la más grave crisis nacional de su historia. En sana lógica, es un imperativo buscar una solución política para el conflicto interno.


LA PAZ

Crece el clamor de los colombianos por la solución política del conflicto, el más importante de ellos es la movilización lideradas por organizaciones indígenas y varios sectores sociales, organizados en la Minga Social, que durante 5 años seguidos resiste a los estragos causados por el capitalismo salvaje, al tiempo que plantea como alternativa, la construcción de un Nuevo País.

La Minga realizada en este mes de octubre, a través de sus voceros indígenas, denunció que detrás de las Bases militares extranjeras, vendrían las Corporaciones transnacionales a seguir despojando los recursos de sus territorios ancestrales.

Cada vez un mayor número de colombianos rechaza la subalternidad, en que el régimen dominante ha postrado a Colombia ante de los EEUU y se pronuncian por el establecimiento de unas relaciones internacionales dignas.

Aún mayor es el sentimiento nacional que exige detener la maquinaria de guerra, buscar una salida política al conflicto y dejar de ser un país escudero de los planes militares de EEUU para el continente.

Con ocasión de la Cumbre de UNASUR en Bariloche, el ELN solicitó a su Presidencia Pro tempore, que la Unión acompañara un proceso de solución política del conflicto. (Ver Carta anexa dirigida al Presidente Rafael Correa en agosto 25.)

Esperamos que los pueblos hermanos nos escuchen, para entre todos poder crear rutas viables de paz con justicia social para Colombia.

Para terminar, quiero informar del restablecimiento de comunicaciones entre el Secretariado de las FARC y el Comando Central del ELN, lo que hace posible iniciar a tratar y resolver, los vergonzosos e inadmisibles enfrentamientos entre Frentes, en algunas regiones del país.

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