La industria salmonera y su mayor accionista: el Estado

Ante las continuas arremetidas del Estado y sus intereses empresariales contra el mar austral, la industria salmonera (la patronal del mar) habla: “Llevamos 20 años. Muchos llegamos aquí, al sur, con lo puesto, y no tenemos ningún interés en irnos con lo puesto” (1), así que la “mejor idea” de no irse con lo puesto es la privatización del mar.

La pesca artesanal se ha mantenido por más de 30 siglos utilizando el mar como sustento de trabajo, el cual no lo ha transformado de la forma deplorable y progresiva como lo hizo la industria salmonera en los 20 años de existencia que mantuvo en el sur de Chile.

Sin duda alguna que la industria salmonera es a vista del Estado una floreciente forma de sustento laboral y económico para el país, que frente a “pocos altibajos” ha sabido ponerse en pie. Sin embargo, esta lista de “altibajos” es larga y deprimente, pero al contar con la ayuda de los Mass Media, que reaccionan de forma oportuna para defender los intereses del empresariado, es que la información se esconde o manipula para así seguir con el saqueo incesante de los recursos naturales sin dejar nada, pero NADA a un mar austral que por largos años ha sido fuente de trabajo de miles de personas. Es por ello que en este artículo te entregamos la visión consciente que nos identifica como colectivo, que busca la verdad frente a la posición capitalista de un Estado cada vez más saqueador y explotador.De acuerdo a la pequeña lista de “altibajos”  mencionados anteriormente, te diremos cuales son, para que así concluyas quien es el impostor, el invasor, el saqueador, el contaminante y el ladrón…

La industria salmonera se jacta de respetar las normativas ambientales vigentes y a la vez ser una de las actividades productivas más reguladas en Chile en materia de orden ambiental. Pero cabe mencionar que el conjunto de leyes que impone el Estado son insuficientes e incapaces de regular la gestión ambiental de una industria ambientalmente insustentable como lo es la salmonicultura intensiva que practican estas industrias en el mar austral. Prueba de la precariedad de las normativas ambientales es la misteriosa manipulación del Reglamento Ambiental para la Acuicultura (RAMA), la cual se realizó en algún día desconocido de Diciembre del año 2007 y se mantiene vigente desde Enero del 2008 (D.S. Nº86/2008) tras su publicación en el Diario Oficial. La capacidad de RAMA para cambiar de parecer es asombrosa, ya que actúa de acuerdo a las disposiciones establecidas y a la vez agrega otras que convierten a este instrumento de regulación ambiental en otra tuerca más de la destructora industria salmonera chilena. Ejemplo de ello son las modificaciones de RAMA para el salmón escapado, el lavado in situ de redes salmoneras y a la disposición que elimina el mínimo de digestibilidad de las dietas comerciales que se suministran a los salmones cautivos.

En julio del año 2007, Marine Harvest anunció la presencia del virus de la anemia infecciosa del salmón (ISA) en las aguas chilenas, el cual fue descubierto en el seno Reloncaví, y pronto se extendió por 2.400 kilómetros hasta el estrecho de Magallanes, en una superficie de alrededor de 70.000 kilómetros cuadrados (una superficie mayor a la región de Los Ríos y de Los Lagos juntas). Como medida “precautoria” la industria salmonera, a través de su agencia de publicidad Salmón-Chile, dictó las medidas con las cuales SERNAPESCA debía actuar, las que estaban restringidas al cuidado de la empresa en cuanto a combatir y evitar la dispersión del virus ISA y del copépodo que actuó como vector de esta enfermedad conocido como “piojo de mar” (Caligus sp.). De esta forma se condicionan las actividades de SERNAPESCA a una congruencia con los intereses de la industria salmonera, que se reflejan en sus propias leyes, fiscalizaciones y eventualmente sus propias sanciones. Es por ello que el actuar de SERNAPESCA (organismo del Estado) es deficiente, y aún más si se menciona que para las “tareas de sanitizacion” de naves, recipientes y trabajadores salmoneros se usaron pesticidas como DELTAMETRINA y desinfectantes como VIRKON y ANUTEX, los cuales son clasificados como tóxicos para los estados larvarios de crustáceos, moluscos y peces que constituyen sustento de la actividad pesquera artesanal.

El 13 de Mayo recién pasado, la comisión de Pesca y Acuicultura de la Cámara de Diputados, casi por unanimidad, aprobó un paquete de reformas a la Ley de Pesca y Acuicultura que ingreso el Gobierno Socialista de la Presidenta Bachelet. Con esta Ley se creo un organismo “competente” llamado “Mesa de Trabajo del Salmón” con la intención de salvaguardar la imagen de la industria del salmón. En esta se reúnen los servicios públicos ya encargados de fiscalizar a la industria y además la participación como dice Héctor Kol (2) de “actores relevantes como los son las ONGs y Salmón-Chile, y a nadie mas”.

Fueron tan “claras” las resoluciones de esta mesa que el responsable del plan de antibióticos en el mal uso de las drogas es el veterinario de la empresa y no las “inocentes” industrias salmoneras. Mientras que la segunda “genial idea” de este grupo privado de trabajo es la privatización del mar, camuflada en la creación de los Barrios Salmoneros para hacer mas “eficiente” la gestión productiva de las salmoneras, pero cabe preguntarse ¿Más eficientes en que?. Claramente el objetivo de esta Mesa Privada del Salmón es salvar a la industria salmonera, y no le interesa evaluar o investigar su labor ambiental ni económica y por ello es que, con el aval de las ONGs (TERRAM, OXFAM, OCEANA-Chile y OLACH), la primera medida fue regalarle aún más dinero (US $450 millones) a las industrias salmoneras para rematar después regalándole el mar.

El proceso de privatización del mar, deja en claro que esta industria que daba “grandes” ingresos al país, ahora mendiga limosnas para sobrevivir, y la mano de caridad proviene de la “solidaria y desinteresada Mesa de Trabajo del Salmón”, en cuanto a como funcionara el engaño de la privatización, este consiste en lo siguiente:

La creación de barrios salmoneros apunta a una reorganización de la industria salmonera, utilizando las fases de engorda que se ejecuta en balsas jaulas flotantes en sitios marinos. Esta reorganización de barrios salmoneros es en cuerpos de agua como lo es el caso del Fiordo de Reloncaví donde funcionan empresas que cultivan la misma especie bajo las ya dichas normativas de los servicios competentes. El problema consiste en que las ONGs y la Mesa del Salmón quieren pensar que los barrios impedirán la proliferación de las enfermedades. Pero olvidan dos importantes cosas: que en los cuerpos de agua donde se formaran estos barrios existe la pesca artesanal y el turismo y además el territorio del cual se habla esta reservado para su explotación a la misma pesca artesanal por la ley de Pesca vigente (Articulo 47).

Si SERNAPESCA no cumplió con la labor fiscalizadora en estos 20 años de existencia de la industria salmonera en el mar austral, donde la industria salmonera ha saqueado y contaminado sin freno alguno, ¿Cómo se van a cumplir las leyes que crea la omnipotente Mesa del Salmón?, a esto surgen las dudas de la pesca artesanal, ¿Por donde navegara la Pesca Artesanal, si en estos Barrios salmoneros las salmoneras podrán mover a voluntad sus instalaciones?, ¿Deberán someterse los pescadores artesanales a las fumigaciones con desinfectantes y pesticidas que, además, son tóxicos para sus propios recursos pesqueros tradicionales?.

Además de no respetar ni la actividad turística, ni la pesca artesanal también esta la existencia de sistemas acuáticos que tienen una capacidad de carga limitada que nunca se ha establecido (increíble…), ignorancia que se camufla en la declaratoria de las Áreas Aptas para la Acuicultura (AAA) que solo son polígonos trazados en una oficina provista de un regla y de un lápiz, y que nada tienen que ver con lo que pide la Ley de Pesca vigente para probar la capacidad acuícola que ellos tienen. Así se esta declarando TODO el territorio marítimo chileno apto para la acuicultura si que se haya comprobado si es cierto o no (sigue siendo mas increíble aún).

Las reformas a la Ley de Pesca que promueve la Presidenta Bachelet señala en su Titulo III letra (e):
Se establece expresamente la constitución de prenda sin desplazamiento sobre las concesiones y autorizaciones de acuicultura, las que serán inscritas en el Registro de Prenda Sin Desplazamiento y se someterá a las disposiciones de la Ley N° 20.190. A fin de asegurar los intereses del acreedor, una vez iniciada la ejecución o dictada una medida precautoria sobre la concesión o autorización y hasta por el plazo de dos años, no se aplicarán las causales de caducidad, salvo que el ejecutante o el adquirente de la concesión o autorización en venta forzada sea el mismo titular o una persona relacionada con él.

Con esto, la industria salmonera es capaz de salvarse, donde el Estado decide que un bien común para todos los chilenos, el Mar Chileno Austral, pueda ser empeñado ante la Banca Privada. Para así salvar a la industria que “alguna vez fue exitosa”. Y para completar un negocio redondo, durante dos años los acreedores podrán hacer lo que quieran con estas concesiones que eran nuestras, pero como dice el Estado: Estas concesiones no están afectas a las causales de caducidad (por ejemplo, cultivar bacalaos sin autorización previa).

El precio de la ineficiencia de la industria salmonera lo están pagando los más de 30.000 trabajadores despedidos, donde las deudas los mantienen en condiciones de inconstante tranquilidad por no mantener una vida digna para su familia. Pero en las cúspides de las empresas, Cesar Barros señala (presidente de Salmón-Chile) “sin la industria salmonera estas regiones volverían a la edad de piedra”, donde claramente es preferible volver a la edad de piedra a seguir aceptando como deslegitiman la actividad proletaria como eje central de la funcionalidad de la sociedad.

Es por ello que desde la implantación de este proyecto, es que los empresarios, políticos partidistas y carroñeros migajientos le ponen más fichas a un modelo que cada vez esta tocando más fondo. Ya en la Cámara de Diputados (por 92 votos a favor y uno en contra) y recientemente en el Senado (por 28 votos a favor y tres en contra) se ha aprobado en “general” como paso previo para que los chilenos pierdan, en manos de un Gobierno Socialista, el Mar que nos prometía un futuro esplendor.

El Estado chileno en su “defensa de la seguridad y paz ciudadana” no permitirá que se produzcan actos de repudio a su clara colusión con el empresariado, ejemplo de ello es el allanamiento e incautamiento de material de trabajo a los dirigentes sindicalistas, donde se encontraba Héctor Kol, a los cuales se les imputa como responsables de un acto “terrorista” a las oficinas de Salmón-chile, en Puerto Montt en el pasado mes de mayo. El llamado es a no legitimizar la actividad del empresariado reflejada en el fiscal Sergio Coronado a cargo de la querella hacia los trabajadores, ya que claramente quieren callar sus voces de lucha con allanamientos que llevan a montajes que se ilustran de manera nociva en los medios de comunicación burgueses como forma de desligitimizar un movimiento que no para, ni menos da un paso atrás.

(1) Carlos Vial, Gerente General de INTESAL-Salmón Chile, Diario El Llanquihue, 25 de Abril, 2009.

(2) AGO, Pescadores Artesanales de Aysén.

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