Claudio Melgarejo: Se emprendió la lucha por su libertad.

altA fines de los `80 y principios de los `90, se anunciaba que la alegría iba a llegar, pero hubo quienes desconfiaron. Así fue como organizaciones ya fraccionadas, como el MIR y el FPMR, continuaron una lucha ante los nuevos defensores de los patrones de siempre. El Movimiento Juvenil Lautaro , según relata Claudio Melgarejo, también continuó esta lucha.

Claudio Melgarejo, miembro del MJL, participó en una acción de financiamiento para los proyectos de la Coordinadora Subversiva por una Patria Popular, de donde eran miembros. Esta acción se realizó el 17 de febrero de 1993, en un banco del centro de Santiago. Resultado: 3 carabineros y Claudio heridos.

De aquí en adelante, la vida de Claudio ha sido un largo esperar, en prisión. Pasó 13 años en la Cárcel de Alta Seguridad y en agosto cumple 5 años en la modalidad de reclusión nocturna, actualmente en Punta de Parra.

Para lograr este beneficio, la lucha que dieron ellos al interior de la CAS y sus familiares y amigos, fue dura. Eran los noventa -dice Claudio- la gente estaba en otra, pero igual continuabamos reclamando por obtener mejores condiciones al interior de la cárcel.

Así fue como la la pelea por beneficios se juntó con la intención del Estado de dar señales e “armonía”, consiguiéndose que el 2005, en el Parlamento se votara una ley sobre libertad condicional que, junto a otros presos políticos, le permitió a Claudio acceder al beneficio carcelario de la reclusión nocturna.

Los años en la CAS fueron duros, de hecho, cuando fue votada esta ley, ellos llevaban 66 días en Huelga de Hambre.

Las condiciones de encierro de esa cárcel están echas para destruir a cualquiera, comenta Claudio. Agrega que, para construir esa cárcel, miembros de la Concertación viajaron a Europa a conocer las cárceles que el Estado español había construido para los presos independentistas vascos y que otros países habían construido para presos políticos. El objetivo era demolerlos.

Los espacios pequeños y reducidos atrofian el cuerpo del preso, su vista también se deteriora, por la falta de luz natural y porque nunca puede ver “al horizonte”, siempre su vista choca con muros que además están pintados del mismo color.

Hoy Claudio sigue cumpliendo una condena de más de 100 años. La reclusión nocturna le impide desarrollarse como cualquiera, por lo que ha emprendido una nueva lucha para conseguir su libertad plena. Es decir, no tener que volver a la cárcel. Para ello se juntaron más de mil firmas de apoyo a esta petición, que presentaron este viernes 07 de mayo ante la Seremi de Justicia con el propósito de que las autoridades accedan a esta justa petición.

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