La utilidad del marketing. A propósito de la fracasada Reconstrucción

altEn estos casi dos meses de gobierno de los gerentes hemos visto el despliegue de una agobiante estrategia de publicidad (o debiera decirse de marketing, que es como estos gerentes lo definen) tendiente a mostrarnos a un gobierno eficiente y preocupado por la gente, particularmente preocupado por los afectados del terremoto y maremoto de febrero. Esa es la idea que nos quieren vender y nos la repiten una y otra y otra y otra vez, como se hace en publicidad, para que nos convenzamos de que este detergente sí que es bueno.

Siguiendo esta estrategia de mercado nos bombardearon con el cacareado plan de alza de impuestos a las utilidades de las grandes empresas, con el supuesto fin de financiar la reconstrucción. Subirían dos puntos, del 17 al 20, por dos años y decreciente hasta volver el 2013 al mismo 17 actual. Parte notable de la parafernalia concertacionista salió a aplaudir a Piñera por haberse a atrevido. ¿Atrevido a qué? Sí junto con subir sólo por dos años un impuesto para la risa, junto con eso y por otro lado, los grandes empresarios obtendrán, según el proyecto de Piñera, tal cantidad de descuentos y beneficios permanentes, que la inyección real de nuevos recursos a las arcas fiscales resulta ser menor que el aporte que se logrará recaudar con el impuesto a los tabacos. Y si algo llegan a “aportar” estas grandes empresas, ese algo lo terminaremos pagando los consumidores, o sea, todos los chilenos. Esto es una burla con bombos y platillos; estos genios del gobierno nos están tomando el pelo.

Con esta misma estrategia de mercado el pasado 26 de abril nos trataron de convencer de que todos los estudiantes y escolares de las zonas afectadas estaban de vuelta en clases. Otra burla porque la lluvia de este miércoles, ya dejó  inutilizados muchos de estos “ingeniosos” colegios que había inventado Lavín para poder montar el gran show de los alumnos de vuelta a clases. Veremos cuántos más seguirán en pie luego de las próximas lluvias. Pero eso al gobierno no le importa; lo único que parece importarles es “mostrar” resultados, preocupación y eficacia; es decir, hacer el show para vendernos esa pomada.

Aprovechando la fiesta de Lavín, el gobierno declaró por terminada y superada la emergencia. Así no más. Por decisión del gerente general ya no hay emergencia. De modo que es pura ficción los miles de personas que siguen viviendo en carpas; o talvez un atentado contra la seguridad pública los miles que siguen viviendo en ranchas levantadas con las ruinas dejadas por el terremoto y sunami; o talvez sea una maniobra política opositora los miles que viven en condiciones deplorables sin luz, ni agua, ni servicios higiénicos, en decenas de caletas del borde costero o en decenas de campamentos en pueblos y localidades; o talvez sea puro capricho infantil de los niños que tiritan de frío, se pasan de humedad, o directamente se mojan en las escuelas de circo levantadas solo para armar el show; o talvez sea producto de la labor de gente mal intencionada que los miles que viven en mediaguas (por lo visto, para el gobierno esto debe ser tomado como una condición o situación normal) reclaman porque estas se pasan de agua, están instaladas en lodazales y no resistan las duras condiciones del clima sureño. Pero no hay que preocuparse porque todos estos problemas son puras ilusiones puesto que Piñera ya decretó que se terminó la emergencia y todo el coro publicitario se encargó de remarcarlo y repetirlo para todo Chile. Estos tipos nos están tomando por giles.

Ayer les falló  el show de los albergues que con mucho esmero habían preparado para “mostrar” a cientos de familias afectadas por las lluvias que recurrían a los refugios que el gobierno diligentemente había preparado. ¿Porqué no gastaron todo ese esfuerzo y recursos en construir mas mediaguas, en mejorar las condiciones de las mediaguas o en mejorar las condiciones de habitabilidad de los campamentos y lugares en donde se asientan carpas, sucuchos y mediaguas? Porque querían mostrarnos a las “preocupadas autoridades” visitando a los albergados. El gobierno esperaba las lluvias con ansiedad porque les ofrecería una buena oportunidad de aparecer “al lado de la gente”. Es cosa de ver cómo, antes que escampara la primera novada, ya Piñera se encontraba en la octava región. Bastante ilustrativo fue escuchar a la vocera de gobierno que, a punto de la histeria, exigía y poco menos que quería obligar a la gente a que se fueran a instalar en los albergues.

No contaban con el dato que la gente parece que ya empezó a darse cuenta, sino ya cuenta del todo, que Piñera y su gobierno solo están y estarán “del lado de los empresarios”. Ya le tienen la película sacada al especulador y su cohorte de bolseros. Una gran mayoría no compró la “oferta” de albergues. Muchos porque no se prestaron para lo que ya se sabía era un juego sucio; otros tantos por rabia porque sienten que se está jugando con su desgracia y en lugar de resolverles el problema los pretenden llevar de un  lado a otro; otros porque simplemente no quisieron dejar sus pertenencias y correr el peligro de ser saqueadas o robadas. Solo unas pocas familias decidieron guarecerse de la lluvia en estos refugios, pero no alcanzaban ni para una buena foto publicitaria. Se chingó el show efectista del marketing gubernamental.

Así que la Van Rysselberghe, Hinzpeter, Piñera y unos cuantos demagogos oportunistas más se quedaron con los crespos hechos. Para más remate, el Padre Berríos, de Un Techo Para Chile, salió a cuestionar las versiones y cifras del gobierno. En los hechos cuestiona que el gobierno comprometió 45.000 mediaguas para el 11 de junio pero, de manera desvergonzada, incluye en esa cifra las 20.000 que está construyendo Un Techo Para Chile. O sea, una frescura de care’palos, propia de especuladores. No solo eso. Berríos también desafió a que salieran a hacer un conteo casa por casa y rut en mano para ver cuantas mediaguas había construido e instalado su organización y cuantas el gobierno porque él estaba seguro que la gran mayoría de las mediaguas existentes eran las instaladas por ellos y que el gobierno solo había puesto unas cuantas. Silencio en palacio. Solución: citar a Berríos a la Moneda “para solucionar diferencias” imponiendo la ley del silencio. Y Berríos, Un Techo para Chile, Hogar de Cristo, y todos esos tendrán que callarse, de lo contrario les dejarán de llegar suministros para que sigan construyendo mediaguas y dejarán de seguir siendo beneficiarios de otros iniciativas teletonistas que surjan en el futuro.

Pero esto es solo el comienzo. El método de intoxicarnos con el éxito del gobierno seguirá su curso. Hoy comienza en Talca el show de las “casas modelos” que supuestamente reemplazarán a las destruidas por los desastres de febrero; pronto llegará a instalarse en esta zona porque para los gerentes de gobierno, gobernar es un show y el show debe continuar.

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