Santa Clara aún duerme en carpas, a dos meses de la tragedia.

altLa indiferencia de una persona a otra puede entenderse como un problema valórico. Cuando la indiferencia es hacia miles de damnificados que tienen que soportar las lluvias en carpas y proviene de un gobierno central y local, es un crimen.

Mientras la lluvia caía durante una noche bastante fría, este martes 05 de mayo Resumen visitó el albergue del Sindicato Cap donde alojan 54 familias que se reparten entre el gimnasio y carpas en el patio, a la intemperie.

Los vecinos que alojan en las carpas sufren con la humedad proveniente del exterior y de su propia sudoración que se termina transformando en una potencial enfermedad. La señora Ana, dirigenta de los pobladores, nos comenta el caso de unos padres que hicieron el esfuerzo de conseguir un calefactor para deshumedecer la carpa en las mañanas, antes de poder levantar a sus dos hijos asmáticos, para así poder vestirlos y llevarlos al colegio.

Esta es la situación cotidiana de los vecinos en cada oportunidad en que Resumen ha conversado con ellos. Ninguna respuesta satisfactoria sobre su problema de vivienda. Quienes lograron conseguir una mediagua no pueden ocuparla pues no tienen agua, electricidad, baño, cocina ni gas para poder alimentarse.

La situación es inhumana.

La señora Ana nos señala que esto es ya insostenible, no solo por las condiciones adversas, sino porque además se comienzan a complicar las relaciones humanas, pues todos se echan la culpa de los problemas y de las duras condiciones de vida, cuando en realidad ninguno de ellos es el culpable. En esta circunstancia, ahora permanente, los vecinos se arman de paciencia, que ya se descalabra, pues no han tenido otra alternativa en medio de la catástrofe que aún se prolonga.

Los vecinos han comenzado una campaña, en la que está colaborando Resumen, de conseguir 54 cocinillas con sus respectivos balones de gas. El llamado lo hacen a las diversas organizaciones sociales e individualidades concientes, que puedan colaborar con estos vecinos damnificados por la naturaleza, el crimen inmobiliario y el crimen de la indiferencia de un Estado excesivamente centralista y por supuesto clasista.

La ayuda se recibe en el sindicato Cap, Calle Zenteno 81, a un costado del Liceo A-21 (ex – universidad San Sebastián Campus Las Salinas)

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