Un software mide terremotos gracias a un componente de serie

altA las 00.34 horas del pasado 27 de febrero, la pantalla del ordenador de la sismóloga Elizabeth Cochran se tiñó de rojo. Varios puntos parpadeantes indicaban que en Chile, a más de 9.000 kilómetros de distancia de su casa de Los Ángeles (California), la tierra se estremecía con un seísmo de magnitud 8,8. El terremoto que sacudió la región de Concepción fue su primera presa. Fue el primer gran temblor registrado por el Quake-Catcher Network (QCN), un programa informático diseñado por Cochran y la Universidad de California Riverside, que convierte cualquier ordenador portátil en un avanzado cazador de seísmos en tiempo real a través de Internet.

Este novedoso software es capaz de medir y clasificar los terremotos gracias a la sensibilidad al movimiento de los acelerómetros que los equipos portátiles instalan de serie. “En cuanto supe que los ordenadores llevaban estos sensores, pensé que sería perfecto utilizarlos para crear una red de detectores de terremotos de bajo coste a escala mundial”, explica Cochran a Público en su despacho de Los Ángeles.

Hasta ese momento, la misión de estos componentes informáticos del tamaño de una moneda de cinco céntimos de euro consistía únicamente en detectar movimientos bruscos y evitar que el disco duro se dañe si una computadora cae al suelo. Además, estos aparatos permiten, por ejemplo, que la imagen en la pantalla del iPhone gire cuando damos la vuelta al dispositivo o que el mando de la Wii nos permita simular una partida de bolos.

Sistemas caros

Gracias al sistema QCN, estos pequeños dispositivos son capaces de sentir los temblores por encima de una magnitud 4. Mientras que los sensores sísmicos tradicionales son complejos, delicados y caros entre 5.000 y 10.000 dólares cada uno, la versión para portátiles es sencilla de instalar y utilizar, además de gratuita. El programa ha sido diseñado para enviar la señal de alerta cuando más de un ordenador de la misma zona reconoce el temblor. Es la única manera de diferenciar los seísmos de los golpes que pudieran recibir los sensores.

Además de Chile, Haití, China, Baja California o Indonesia, en estos cinco meses se han registrado hasta 22 grandes terremotos de magnitud superior a 6. La sismóloga y su red de cazaterremotos cuentan ya con 1.400 cazadores repartidos en 67 países, aunque su objetivo es “llegar a los 10.000 en menos de cinco años”, dice. Con una cantidad suficiente de sensores instalados en las zonas de alta actividad sísmica se podría establecer un sistema de alerta inmediata fiable y efectivo. “No hay manera de predecir un terremoto”, lamenta Cochran. Sin embargo, afirma que “la velocidad a la que viaja la información por Internet es más rápida que las ondas sísmicas, lo que daría unos valiosos segundos a la gente para alejarse del epicentro o apartarse de lugares peligrosos, como ventanas”.

Fuente: Diario Público España

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