La Lucha Social

altDesde siempre, los actores sociales han denunciado las falencias que afectan a la ciudadanía. Poetas, juglares, dirigentes, bajo distintas estrategias y con distintos medios, denuncian las injusticias. Unos terminan sus días luchando – como Don Clotario Blest, que muere el 31 de mayo de 1990, a los 91 años-. Otros, como los mártires de Chicago (en el día del trabajador) mueren en la horca por 8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 de recreación.

En Chile, las matanzas obreras suman y siguen hasta nuestros días. Las luchas por los derechos de los pueblos originarios terminan en cárcel y muerte para sus líderes.

Chico Méndez, dirigente sindical de los obreros del caucho, es muerto por la patronal, por defender la selva brasileña, devastada para instalar haciendas y fábricas.

Los ecologistas buscan salvar lo que queda de la naturaleza, a fin de proteger la vida y la diversidad, pero se topan con la desmedida ambición del capital, que compra todo a fin de obtener ganancias, sin importar el costo social o el daño al planeta.

El terremoto demostró que las constructoras no pueden ni deben seguir rellenando humedales, lagunas, zonas inundables en las cercanías de los ríos.

Las nuevas viviendas construidas en los márgenes del Río Andalién, donde otrora habitaban aves, coipos y otras especies, y donde se depositaban las aguas que hoy inundan los barrios, sufrieron el embate de la naturaleza: hundidas y agrietadas, son el mudo testigo de los sueños truncos de quienes las compraron. Otros sectores, como San Pedro, Talcahuano, etc, hoy saben que los que reclamaban desde hace tiempo por estos rellenos ¡TENÍAN RAZÓN! Son los ambientalistas, los dirigentes sociales, los escritores, los que la mayor parte de las veces dejan hablar al corazón. Son esos “locos” que no piensan en el “progreso”, como comúnmente los descalificaban las autoridades, pero que al final tenían la razón de su parte.

Hoy, después de muchos años, autoridades y científicos reconocen que las lagunas de Concepción (4 de ellas del Barrio Norte) pueden ser rescatadas, saneadas de sus afluentes contaminados y sus aguas servidas, para que no sigan siendo cloacas de la ciudad. Más, cuando colocábamos el tema en la prensa, “éramos locos y andábamos disputando cuotas de poder a las autoridades de turno”; es el error de ver siempre sólo lo que se quiere ver, de medir a los demás con la misma vara de ellos (incapaces de hacer algo que no reporte ganancia individual), de no creer en que los ciudadanos deben ser escuchados y atendidos en sus requerimientos y, solo después de sopesar sus opiniones, tomar las determinaciones que lleven al bien común.

Hoy tienen la gran oportunidad que nos brinda la naturaleza. La tierra habló, el mar habló: ya es tiempo de escuchar.

Juan Polizzi, Dirigente Vecinal de Barrio Norte en Concepción

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