En Salud

¿Qué es privatizar la salud?

altSegún el diccionario de la Real Academia Española, privatizar significa “transferir una empresa o actividad pública al sector privado”.

Durante las últimas semanas, se ha hablado de la privatización de la salud chilena –tras haber hablado un poco antes, de la privatización de la educación pública-.

En estricto rigor-si nos atenemos a la definición señalada- la privatización de la salud pública no es un fenómeno nuevo, propugnado por la derecha de Sebastián Piñera; es un fenómeno impulsado por la dictadura militar, a partir de 1979 y profundizado por la concertación en sus 19 años en el poder. La privatización, es un plan ejecución, desde hace 31 años atrás que se quiere consolidar con el gobierno de los gerentes. Incluso, la creación de FONASA fue un capítulo discutido por los neoliberales, que propugnaban la creación de las ISAPRES. Estas últimas se financiaron con las cotizaciones de los trabajadores, y las ISAPRES financiaron la salud privada

Además de la reducción del gasto fiscal en salud pública, y el incentivo del negocio privado con ella, la dictadura pasó los centros de atención primaria a las municipalidades, reduciendo aún más, sus capacidades administrativas –un municipio, por lo general no tiene capacidad técnica ni económica para financiar un centro de salud-. De esa manera, por no haber financiamiento suficiente, ni una verdadera voluntad política de cambio en la salud pública, el sistema de salud se endeuda todos los años, provocando lógicas tan inhumanas como postergar operaciones por años, por que no hay presupuestos suficientes.

Y donde hay deuda, hay negocio. La crisis de ayer, es la crisis de Hoy.

Los servicios de salud y los usuarios se ven en la obligación de comprar servicios (camas, insumos, cirugías), sobreendeudando el sistema, cuando muchos problemas se ahorrarían haciendo inversiones superiores al presupuesto, pero beneficiosas al largo plazo.

Trabajadores del Hospital Regional, nos señalan que a lo largo de los últimos años, se ha visto con frecuencia la reducción de personal, cuando en realidad se necesitan más personas trabajando, y la entrada de varias empresas contratistas reemplazando a trabajadores de planta. “De hecho es por nuestros reclamos y movilizaciones, que sectores como los de alimentación no se licitan y siguen los trabajadores de planta”.

Nos comentan que incluso muchos trabajadores de los pro-empleos trabajan por sueldos bajísimos en el Hospital. Explican que “saneamiento y los guardias privados son todos funcionarios externos”. Por otra parte “los cargos de los funcionarios que se jubilan no son recuperados”.

El avance de las licitaciones en el sector público, es obra de los gobiernos de la Concertación. El caso del Hospital Regional Guillermo Grant Benavente, es un caso aislado, por que la mayor parte de los Hospitales yace con la mayoría de sus trabajadores subcontratados y sus funcionarios por lo general no reclaman por estas situaciones.

No hay que confundirse. Como dice una fábula muy explotada por la derecha recalcitrante del SI, aplicable a la concertación en nuestros días: Aunque se vista de seda, la mona, mona queda.

En esta historia, quien aún no se expresa, es la comunidad que sufre un Sistema de Salud brutal, segregador y clasista.

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