¿Reapertura de la fábrica Oveja Tomé?
En Tomé

¿Reapertura de la fábrica Oveja Tomé?

Un poco de historia

Tomé, galardonado como primer puerto textil de Chile, poseía en sus días de gloria cuatro empresas textiles. Tres de ellas (Bellavista Oveja Tomé, Fiap y Nacional) con carácter  industrial y una cuarta con características más artesanales (Textil Frutillares del Sur).

Con la llegada de la Dictadura y sus Políticas de apertura al mercado internacional, en desmedro de la industria nacional, comenzó la caída en picada de la Industria textil tomecina, dos de ellas (Fiap y Nacional), quebraron durante el régimen militar. La más artesanal quebró después de llegada  “la alegría”.

Entrado el año 2000 sólo Bellavista Oveja Tomé seguía dando vida con sus telares al puerto textil, transformándose Tomé, paulatinamente, en una comuna dormitorio.

El 2003 en las ruinas de la Textil Fiap, capitales norteamericanos (EEUU) aprovechando la infraestructura y la gran masa de mano de obra calificada, instalan la textil Crossville.

La fábrica Bellavista tuvo como últimos dueños a tres accionistas: Kauffman, empresario dueño de la Mercedes Benz en Chile; Otero, que tiene en su currículum el haber sido partícipe de la creación de las leyes laborales durante la dictadura militar; y un tercero, Berceli. Durante esta administración ya se había enfrentado periodos de crisis, es así como el 2006 producto de una “inminente quiebra” los trabajadores se movilizaron para defender el derecho al pan para sus familias, las negociaciones entre el síndico de la empresa y los 2 sindicatos (uno de obreros y uno de empleados) culminaron en que para evitar la quiebra, los trabajadores aceptaban una rebaja del 10% de sus sueldos, además de la eliminación de todas las regalías como bonos de producción, aguinaldos, canastas familiares, etc.

De esta manera, la situación logró estabilizarse a costa de los sueldos de los trabajadores y de una creciente precarización laboral. Sin embargo, esto fue sólo un respiro porque el 2007 una nueva crisis afectó a la empresa, a pesar de que los trabajadores no vieron disminuida la producción. Este cierre produjo intensas movilizaciones y un gran apoyo por parte de la comunidad, sin embargo, la única respuesta por parte del gobierno de Bachelet fue la creación de cursos de capacitación para los ex trabajadores (los que al igual que en Lota han resultado inservibles) y la puesta en venta de los bienes de la industria. En este panorama, con Tomé con sobre un 15% de cesantía, los trabajadores han esperado más de dos años y medio por una solución al futuro de la industria.

En la actualidad…

La fábrica tomecina fue comprada en 1.535 millones de pesos, pero la condición laboral de los trabajadores continúa siendo incierta. Juan Carlos Sabat es el nuevo propietario  de Oveja Tomé, éste a su vez, ha decidido como proyecto empresarial, sólo considerar  la contratación de 53 trabajadores  y la adquisición de hilo, lo que podría significar que la sección hilado no volviera a funcionar. Pero no es solo eso, pues el mismo proyecto señala que el empresario pretende vender 224 máquinas, entre nuevas y usadas, que considera prescindibles y que por tanto no empleará en la reactivación  de la fábrica. Todo esto fue detallado durante la asamblea de carácter informativo del 12 de junio del presente año y que fue seguida con gran atención por los asistentes en el Gimnasio Marco Serrano.

Ante este panorama Resumen se acercó a conversar con dos trabajadores de la fábrica, quienes no quisieron que sus nombres aparecieran en esta nota, por temor a represalias, pero nos contaron lo siguiente:

¿Cómo fue el momento en que se supo que venía la quiebra?

En primer lugar hicimos todos los esfuerzos para evitar el cierre de la fábrica, ya que hace tiempo que los antiguos jefes venían amedrentándonos acerca de la posible quiebra, lo primero que sucedió fue la petición de trabajar días extras, algunos domingos y festivos, sin ningún tipo de pago por esos días trabajados, según ellos era para mantener en pie la textil. Otro suceso fue la rebaja del 10% de nuestro sueldo. Todos estos esfuerzos los realizamos sólo para mantener nuestra fuente laboral. Finalmente, ningún esfuerzo detuvo la quiebra, nosotros creemos que ellos tenían decidido hace mucho tiempo y todos los sacrificios realizados solo sirvieron para llenar aun más los bolsillos de dinero a los empresarios.

Según lo que ustedes creen,  ¿la fábrica realmente pasaba por una crisis económica?

Sinceramente no, por la sencilla razón de que en vez que la producción fuera disminuyendo fue aumentando constantemente, incluso en los últimos momentos de la fábrica. Nosotros nunca pensamos que se cerraría con esa cantidad de producción, los jefes reiteradamente nos presionaban con el trabajo, todo esto daba el indicio que las telas se vendían de buena forma. Lamentablemente todo era una ilusión más, ya que nos cortaron la luz de improviso y así supimos que todo había terminado.

¿Cómo fue la reacción en Tomé cuando se cerró la fábrica?

Fue increíble, mucho más rápida y clara que nuestra propia reacción, como ya se rumoreaba el posible cierre la gente en Tomé ya se preparaba para defender la mayor fuente laboral tomecina, no solo por nosotros, sino por la historia de la fábrica Bellavista oveja Tomé.

Hay que destacar el constante apoyo de los estudiantes tomecimos sobre todo de los secundarios, ya que si no fuera por ellos, hubiéramos aceptado el cierre de nuestro trabajo sin dar la pelea, es por eso que en parte debemos a ellos las compensaciones que recibimos, lo más probable es que hubiéramos quedado sin nada en las manos.

Los estudiantes nos hicieron despertar y darnos cuenta que podíamos hacer algo más por nuestra fuente laboral que irnos a nuestras casas, es por eso que escuchamos el llamado de los estudiantes y utilizamos la protesta callejera como instrumento para defender la textil.

Sabemos que hoy en día la movilización social parece ser la única forma para ser escuchados de verdad, para que las autoridades de gobierno se tomen en serio las problemáticas de los trabajadores.

Aparte de los estudiantes recibimos el apoyo de otros sectores como los empleados de la salud, los profesores y trabajadores de otras empresas.

¿De qué manera se organizaron luego del cierre de la fábrica?

Lo primero, realizamos turnos para cuidar la entrada a la textil con el propósito de evitar sea como sea que se llevaran las máquinas, si pasaba eso estaba todo perdido. En ese momento un compañero dijo “La única tuerca que va a salir de la fábrica será para combatir con los pacos”. Así que día y noche estuvimos de guardia junto a nuestras familias y compañeros que nos apoyaban.

También organizamos ollas comunes para paliar la cesantía que ya era un hecho, también estuvimos en constantes asambleas discutiendo el camino para la apertura de la fábrica, se propusieron algunas posibilidades.

Luego del cierre ¿Qué ayuda recibieron por parte de las autoridades?

Bueno como te decíamos, el gran movimiento que se creó en Tomé sirvió para que las autoridades se tomaran la movilización en serio, gracias a la lucha que dimos se consiguieron algunas cosas, ya que se venían tiempos difíciles sin tener nuestra fuente laboral, muchos de nosotros somos la única fuente de ingreso de dinero en nuestros hogares.

Las cosas que conseguimos fue una indemnización económica a cada trabajador y también existieron unas capacitaciones de algunos oficios con el fin de tener otro tipo de trabajo.

¿Se propuso la idea de una posible toma de la fábrica por parte los obreros para que funcionara sin patrón?

Sí, se propuso esa idea por algún sector de los trabajadores principalmente siguiendo la experiencia de algunas fábricas en Argentina.

Era buena idea, ya que nosotros mejor que nadie sabemos el manejo y funcionamiento de la textil, conocemos con pleno detalle el proceso de confección de la tela. Nosotros los trabajadores somos los que echamos a andar todas las fábricas del mundo, no es necesario un patrón solo con las materias primas podemos mantener la fábrica. Pero esto fue sólo una idea de una buena parte de los trabajadores, al final muchos creyeron en las palabras de los políticos de que la situación se arreglaría y no pasó nada.

¿La reconversión laboral sirvió de algo?

La verdad no mucho, aunque si algunos compañeros tuvieron éxito, como por ejemplo los que hicieron el curso de conducción profesional, pero fue la minoría, los demás no aprendieron todo lo necesario para ejercer una nueva actividad laboral.

Para nosotros esta conversión sólo sirvió para calmar a los trabajadores, como se dice, las autoridades pusieron paños fríos al conflicto.

En la actualidad ¿Cómo es la realidad de los ex – trabajadores de la textil?

La verdad es bien variada, unos se fueron a trabajar fuera de Tomé en distintos tipos de empleos, otros pocos siguen trabajando en la fábrica haciendo mantención de las máquinas para la posible apertura aunque no son más de 15 compañeros, los otros trabajan en los proyectos de empleos de la Municipalidad de Tomé. Sin embargo, todos esperamos que pronto se reabra la fábrica, casi todos los que trabajan tienen sueldos muy bajos en comparación al que tenían y ni siquiera les alcanza para terminar el mes.

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