La criminalización de la solidaridad

altSabido es que cada día nuestra sociedad neoliberal apuesta por la actitud individualista de los ciudadanos, y cuando eso no sucede, cuando a alguien se le ocurre ser solidario, empatizar con el dolor de los demás, cuando te duele el dolor de los excluidos, de los discriminados, de los perseguidos, es ahí donde tu vida y tu libertad corren peligro.

Ejemplos hay muchos, pero el más reciente es el caso de Elena Varela, quien narra una historia incómoda: después de la muerte del joven mapuche Alex Lemun en una recuperación de tierra.

Elena, una realizadora cinematográfica, comienza a investigar las razones del conflicto que tiene el pueblo mapuche con el Estado chileno. En su búsqueda conoce a un joven dirigente mapuche clandestino quien le va entregando pistas e información para comprender el conflicto mapuche, a raíz de esto ella fue arrestada el 7 de mayo de 2008 en su domicilio del municipio de Villarica, en la sureña región de la Araucanía, acusada de planificar dos robos, presuntamente perpetrados en 2004 y 2005 por una célula del insurgente Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Por unanimidad, la también gestora cultural fue declarada inocente de todos los cargos, pero todo ese tiempo estuvo privada de libertad.

Pero ahora van más allá, se pretende hacer creer que la lucha de los mapuche, a los que han enjuiciado bajo la ley antiterrorista, estaría siendo realizada por quienes “habrían” recibido instrucción militar por las FARC-EP.

Hoy vemos la articulación de una campaña en contra del Partido Comunista de Chile,
y sus supuestas vinculaciones con las fuerzas armadas revolucionarias FARC-EP de Colombia, la campaña mediática orquestada y manipulada por la derecha gobernante, primero apunta contra el presidente del PC Guillermo Teiller, y su secretario general, Lautaro Carmona, ambos diputados de la república, con el argumento de que un supuesto dossier enviado por el gobierno colombiano de Álvaro Uribe, el año 2009 que los vincularía con las FARC-EP, gobierno que por lo demás terminó su administración manchado por violaciones a los derechos humanos y la represión. Lo preocupante es que esta decisión represiva y antojadiza, primero del gobierno chileno, que tiene muchísimo interés de vincular, a toda costa, la lucha mapuche a todo movimiento revolucionario, especialmente al colombiano, y segundo del gobierno colombiano que pretende hacer, con la complicidad del imperio y de los gobiernos de derecha, una verdadera razia en contra de todo movimiento solidario con las luchas sociales, étnicas y políticas de América latina.

La caza de brujas recién comienza y en nuestro país se ha iniciado, como ocurrió en dictadura, con los comunistas ya que el máximo dolor del gobierno de la “unidad” es que hayan logrado llegar al parlamento tres de sus militantes. La animadversión en contra del Partido Comunista no hace más que mostrar la intolerancia de la derecha en nuestro país y en Latinoamérica.
Esta situación culmina con la detención de Manuel Olate, militante comunista chileno, que se ha convertido en el pato de la boda Piñera-Santos, sólo por enarbolar las banderas de la solidaridad con el pueblo colombiano y hoy se encuentra privado de libertad por “supuestas” actividades terroristas de apoyo y financiamiento de las FARC-EP, en la petición de extradición del gobierno de Santos no adjunta ni una sola prueba en su contra y a pesar de eso se le niega su libertad.

Jamás la solidaridad ha representado un delito salvo, claro está, para quienes sólo son solidarios con sus intereses particulares, con los que les ayuden a terminar con sus adversarios políticos y pretenden desacreditar la actividad política nacional e internacional de los comunistas, pero nada dicen sobre la actividad de los paramilitares en Colombia, el asesinato de los falso positivos, ni menos sobre las violaciones a los derechos humanos, ni los crímenes cometidos por la dictadura de Pinochet ya que nunca han asumido la responsabilidad histórica, política y social sobre lo ocurrido en Chile ni tampoco han dado una respuesta a quienes buscan a sus familiares detenidos desaparecidos.
La verdadera solidaridad, es aquella que está llamada a impulsar los vientos de cambio que favorezcan el desarrollo de los individuos y las naciones, aunque en ello se nos vaya la vida… aunque le duela a la derecha.

“Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera.”
Pablo Neruda.

Estas leyendo

La criminalización de la solidaridad