Violencia Escolar: Algunas ideas para entender la cuestión

altDesde hace tiempo suena el nombre de violencia escolar como un mal de los nuevos estudiantes. El Bullyng, el cyber bullyng, son expresiones comunes para estudiantes y público en general. Resumen conversó con Laura Zambrano Silvera, psicoanalista, psicóloga comunitaria, docente universitaria y trabajadora de un liceo, quien nos dio coordenadas para poder empezar a entender esta cuestión.

“La violencia escolar ha tenido un abordaje malintencionado desde los medios de comunicación, los que dan a entender que es un problema en la conducta de los adolescentes. Sin embargo, la violencia escolar es una cuestión sistémica, puede manifestarse en múltiples casos y entre diversos sujetos; entre estudiantes de distintas edades (niños, adolescentes y jóvenes), entre profesores y estudiantes, entre profesores y apoderados, etc.

Esta violencia no es algo nuevo. Ha cambiado el hecho de que hoy son noticias muchas cosas que antes no lo eran. Hoy se habla de violencia escolar, pero no se explica en qué consiste o que puede estar gatillándola. Entonces, se estigmatiza a todos quienes pueden tener alguna manifestación violenta, como una pelea o una discusión, que son sucesos totalmente propios de la sociedad.

Esta forma de tratar el tema propaga la idea de que, “el problema de la violencia” es lo único que les pasa a los jóvenes. Esto además de estigmatizarlos, desplaza la responsabilidad de la sociedad de que hay un montón de situaciones que les están afectando sin que nadie los oriente en como enfrentarlas. Por ejemplo, impresiona lo triste que están muchos adolescentes por el sin sentido que perciben en sus vidas, teniendo 14 o 15 años… que están ahí con su mochilita, como esperando, y del otro lado, del lado adulto, nadie responde al llamado.

Entonces se estigmatiza a los jóvenes. Y se les abandona.

Por otro lado, nuestro sistema escolar ha logrado calmar la inquietud de los adolescentes. Los que preguntan, los que cuestionan, los que se mueven, son llamados enfermos, los mandan al psicólogo, al neurólogo y las empresas farmacológicas tienen un arsenal de píldoras para ofrecer.

Entonces, los chiquillos inquietos tienen problemas, pero porque es la sociedad, que se desarrolla en un sistema capitalista y neoliberal, la que no tiene los medios para satisfacer sus intereses y debe tomar medidas para contenerlos. Muchos profesores, por diversos motivos, no están dedicados a sus estudiantes. Pero conozco casos en los que sí, y cuando eso ocurre, los chiquillos, al ver preocupación por ellos y por su aprendizaje, responden positivamente.

La frustración de no sentirse escuchado ni atendido puede gatillar actos de violencia y mucho de lo que vemos a diario, tiene sus raíces en esta situación. Un buen ejemplo fue lo que pasó con María Música, la niña que al ver que la ministra de educación la ignoraba fue y le tiró agua. No para hacerse famosa, sino para hacerse ver, para decir estoy aquí y no quiero que me sigan ignorando.

Adultos formadores en una sociedad capitalista

Lo adolescentes no tienen por qué tener un proyecto de vida definido, deben prepararse adecuadamente para que un día sí lo tengan, y para ello tienen que trabajar, alimentarse, ejercitarse, educarse. Esta es una tarea de los adultos. Cuando las personas deciden satisfactoriamente sobre su proyecto de vida, es porque tienen un intelecto y una moral desarrollada.

Los adolescentes han quedado abandonados, sin que los adultos se preocupen por ellos, sin que los orienten. Esto se da por el hecho de que los adultos, a fin de cuentas, sienten que no tienen nada que ofrecer a los adolescentes. Entonces quién si tiene proyectos y propuestas para ellos, es el modelo capitalista, que se sirve, entre otras cosas, de la publicidad y los medios de comunicación masivos; el mensaje es claro: vístete así, actúa de esta manera, cómprate este nuevo modelo, etc. Esas sí son propuestas concretas, que los adultos no tienen como rebatirlas, porque son parte de la cultura que crió a estos adolescentes y que también los seduce a ellos.

Si un niño nos plantea que está aburrido, no podemos dejarlo ahí. Debemos mostrarle que existen un montón de cosas qué hacer. Que aparte de sus responsabilidades estudiantiles y domésticas, también debe ayudar a otros. Eso, los adultos deben transmitírselo a los niños, no va a surgir de manera natural. Pero si no lo hacen, no se puede esperar otra cosa que lo que vemos hoy día.

La política pública postdictadura: Focalización

Desde los ’90 en adelante, la comprensión de los problemas sociales ha tenido una mirada interdisciplinaria. Prácticamente, cada Ministerio está vinculado transversalmente a los problemas vinculados a la población infanto-juvenil. Para el caso de la violencia escolar, puede intervenir el Servicio Nacional de Menores, el Ministerio de Educación, el Ministerio de Salud, etc. Sin embargo, la modernización en las intervenciones sociales no se hizo carne, y quedó como letra muerta, por el trasfondo ideológico del Modelo.

Hoy se utiliza otra categoría para hablar de los sujetos sociales: Vulnerables.

Esto quiere decir que hay entonces grupos de personas vulnerables, en déficit, no clases sociales con distintos intereses. Al referirse así a las personas, por ejemplo a los “pobres”, se les quita su dignidad humana, se las des-politiza. Para el caso de la violencia escolar, pasa lo mismo. Se establece que, ésta se manifiesta en la población “vulnerable”, jóvenes y pobres, y que sus razones son prácticamente obvias.

Sin embargo, quién se pregunta por la violencia en colegios particulares pagados. O por la adicción a drogas en este sector. Nadie. Porque si la hay no va a salir en la televisión, ya que como dice una canción los pobres salen en documentales y los ricos en las páginas sociales.

Entonces, la comprensión de los temas que nos afectan como sociedad debe evitar caer en estigmatizaciones y reduccionismos. En las escuelas y liceos se proponen y llevan a cabo distintas iniciativas para ayudar a los jóvenes, pero es necesario decir que “el problema de la violencia escolar” no se va a resolver ahora, porque es una manifestación entre otras, de los problemas que genera un modelo neoliberal como el nuestro. La violencia escolar es una expresión de la violencia estructural, la cual genera una gran frustración.

Algo que me ha sorprendido mucho es que los chiquillos dicen que estudian en el liceo porque los papás no quieren que sean como ellos, que son obreros. Esa cuestión ya está mal, porque hay una negación de su clase social y el claro deseo de formar parte de otra clase. No hay identidad de clase en los adolescentes cuya tarea principal es la formación de su identidad. Entonces quiénes son ellos, quiénes son sus padres. Nadie, para este sistema, sólo potenciales consumidores. Y vulnerables para la política pública. Cualquiera siente frustración y eso conduce a la violencia, de todo tipo.

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