Contraloría objeta compra de casa para el general Le Dantec por más de US$ 1 millón

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El Ejército estimó que el nuevo cargo de jefe del Estado Mayor Conjunto requería de una vivienda acorde con “la dignidad del cargo”, lo que incluía una larga lista de comodidades. Eso explica el alto monto solicitado para la compra: $534 millones, es decir, más de US$ 1 millón. Sin embargo, la Contraloría rechazó la compra por no ajustarse a derecho.

Sala de lavado y planchado, living separado del comedor, además de un comedor de diario y una salita de estar, calefacción central, piscina y jardín con riego automático, eran algunas de las exigencias hechas por el Ejército para la vivienda que planeaba comprar para el nuevo jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.

El cargo fue creado por la última reforma hecha a la institucionalidad del Ministerio de Defensa, que estableció que el Estado Mayor Conjunto sería un organismo de trabajo y asesoría permanente de esa cartera. La Contraloría hizo notar que su jefatura no necesariamente recaerá en un funcionario del Ejército –también puede pertenecer a la Armada o a la Fuerza Aérea– por lo tanto no corresponde que esa rama de las Fuerzas Armadas sea la que compre una vivienda. Además, el cargo no depende del Ejército, sino del Ministerio de Defensa. Su rango y sueldo son equivalentes al de un comandante en jefe de una de las ramas de las FF.AA.

El primero en ocupar ese puesto es el general de Ejército Cristián Le Dantec, quien fue nombrado en febrero de 2010 y para quien estaba destinada la vivienda cuya adquisición fue cuestionada.

La compra del inmueble sería hecha a través del Comando de Ingenieros del Ejército, del Comando de Apoyo a la Fuerza, que a través de su resolución Nº 221 de 2010 aprobó las bases administrativas para la adquisición. Y se fundamentó en que el nombramiento de un alto oficial de Ejército como jefe de Estado de Mayor Conjunto requería la compra de una vivienda “acorde con la dignidad del cargo”.

Pero la Contraloría miró con otros ojos la resolución militar. El 31 de diciembre, el contralor Ramiro Mendoza se abstuvo de dar curso a la resolución por estimar que la compra no se ajustaba a derecho. La ley invocada para la adquisición era la N° 17.174, que permite que los fondos recibidos por la enajenación de bienes fiscales de las Fuerzas Armadas sean invertidos en la compra de inmuebles para las mismas instituciones.

El contralor también cuestionó las “comodidades” explicitadas en las bases: “en relación a los requisitos del inmueble especificados en el Anexo N° 1 -pieza de servicio con baño, sala de lavado y planchado, living separado del comedor, comedor principal y comedor de diario, piscina, sala de estar distinta del living, jardín con sistema de riego automático, sistema de calefacción central, entre otras- se hace presente que, atendidos los principios de libre concurrencia y de transparencia que inspiran los actos de la Administración, no se advierte la justificación para estimar indispensable su cumplimiento, sin perjuicio de señalar que tales requerimientos puedan ser considerados como criterios de evaluación”.

Además, Mendoza hizo notar que si bien el valor explicitado como máximo a pagar según las bases era de $534 millones, el certificado de disponibilidad de fondos ascendía a $530 millones.

¿Para qué tipo de vivienda alcanza con ese monto? Una rápida búsqueda en un portal de compra venta de viviendas arroja una casa por $534 millones en el exclusivo barrio de Santa María de Manquehue, en la comuna de Vitacura. El inmueble tiene 500 metros cuadrados construidos, sobre un terreno de 900 metros. Sus cinco habitaciones son en suite, tiene comedor de diario, sala de estar, sala de cine, sistema de riego y calefacción central. Tal como la casa que buscaba el Ejército para el general Le Dantec.

Las Fuerzas Armadas arrastran una historia de cuestionamientos a sus manejos inmobiliarios desde la época de la dictadura. El más escandaloso fue la construcción de una mansión en Lo Curro destinada a Augusto Pinochet, lo que hizo pasar casi inadvertido que en paralelo, el comandante en jefe de la Fuerza Aérea se había hecho construir otra lujosa vivienda para su exclusivo uso.

Ya en democracia, los beneficios extraordinarios a los que estaban acostumbrados los altos oficiales quedaron en evidencia cuando se descubrió que el entonces comandante en jefe de la Fuerza Aérea, Fernando Rojas Vender, había importado como pertrechos militares muebles de rattán para su uso personal.

Fuente: Ciper


El Ejército estimó que el nuevo cargo de jefe del Estado Mayor Conjunto requería de una vivienda acorde con “la dignidad del cargo”, lo que incluía una larga lista de comodidades. Eso explica el alto monto solicitado para la compra: $534 millones, es decir, más de US$ 1 millón. Sin embargo, la Contraloría rechazó la compra por no ajustarse a derecho.

Sala de lavado y planchado, living separado del comedor, además de un comedor de diario y una salita de estar, calefacción central, piscina y jardín con riego automático, eran algunas de las exigencias hechas por el Ejército para la vivienda que planeaba comprar para el nuevo jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.

El cargo fue creado por la última reforma hecha a la institucionalidad del Ministerio de Defensa, que estableció que el Estado Mayor Conjunto sería un organismo de trabajo y asesoría permanente de esa cartera. La Contraloría hizo notar que su jefatura no necesariamente recaerá en un funcionario del Ejército –también puede pertenecer a la Armada o a la Fuerza Aérea– por lo tanto no corresponde que esa rama de las Fuerzas Armadas sea la que compre una vivienda. Además, el cargo no depende del Ejército, sino del Ministerio de Defensa. Su rango y sueldo son equivalentes al de un comandante en jefe de una de las ramas de las FF.AA.

El primero en ocupar ese puesto es el general de Ejército Cristián Le Dantec, quien fue nombrado en febrero de 2010 y para quien estaba destinada la vivienda cuya adquisición fue cuestionada.

La compra del inmueble sería hecha a través del Comando de Ingenieros del Ejército, del Comando de Apoyo a la Fuerza, que a través de su resolución Nº 221 de 2010 aprobó las bases administrativas para la adquisición. Y se fundamentó en que el nombramiento de un alto oficial de Ejército como jefe de Estado de Mayor Conjunto requería la compra de una vivienda “acorde con la dignidad del cargo”.

Pero la Contraloría miró con otros ojos la resolución militar. El 31 de diciembre, el contralor Ramiro Mendoza se abstuvo de dar curso a la resolución por estimar que la compra no se ajustaba a derecho. La ley invocada para la adquisición era la N° 17.174, que permite que los fondos recibidos por la enajenación de bienes fiscales de las Fuerzas Armadas sean invertidos en la compra de inmuebles para las mismas instituciones.

El contralor también cuestionó las “comodidades” explicitadas en las bases: “en relación a los requisitos del inmueble especificados en el Anexo N° 1 -pieza de servicio con baño, sala de lavado y planchado, living separado del comedor, comedor principal y comedor de diario, piscina, sala de estar distinta del living, jardín con sistema de riego automático, sistema de calefacción central, entre otras- se hace presente que, atendidos los principios de libre concurrencia y de transparencia que inspiran los actos de la Administración, no se advierte la justificación para estimar indispensable su cumplimiento, sin perjuicio de señalar que tales requerimientos puedan ser considerados como criterios de evaluación”.

Además, Mendoza hizo notar que si bien el valor explicitado como máximo a pagar según las bases era de $534 millones, el certificado de disponibilidad de fondos ascendía a $530 millones.

¿Para qué tipo de vivienda alcanza con ese monto? Una rápida búsqueda en un portal de compra venta de viviendas arroja una casa por $534 millones en el exclusivo barrio de Santa María de Manquehue, en la comuna de Vitacura. El inmueble tiene 500 metros cuadrados construidos, sobre un terreno de 900 metros. Sus cinco habitaciones son en suite, tiene comedor de diario, sala de estar, sala de cine, sistema de riego y calefacción central. Tal como la casa que buscaba el Ejército para el general Le Dantec.

Las Fuerzas Armadas arrastran una historia de cuestionamientos a sus manejos inmobiliarios desde la época de la dictadura. El más escandaloso fue la construcción de una mansión en Lo Curro destinada a Augusto Pinochet, lo que hizo pasar casi inadvertido que en paralelo, el comandante en jefe de la Fuerza Aérea se había hecho construir otra lujosa vivienda para su exclusivo uso.

Ya en democracia, los beneficios extraordinarios a los que estaban acostumbrados los altos oficiales quedaron en evidencia cuando se descubrió que el entonces comandante en jefe de la Fuerza Aérea, Fernando Rojas Vender, había importado como pertrechos militares muebles de rattán para su uso personal.

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