Precarizar para privatizar: La salud en el ojo neoliberal
En Salud

Precarizar para privatizar: La salud en el ojo neoliberal

“En brutal contraste con el ritmo glacial con el que se repararon los diques y la red eléctrica de Nueva Orleans, la subasta del sistema educativo de la ciudad se realizó con precisión y velocidad dignas de un operativo militar.”1

Estas palabras escribía Naomi Klein, periodista canadiense, tras el paso del Huracán Katrina por EEUU. Su investigación evidencia el actuar inmoral de los agentes privados en las catástrofes naturales.

A casi un año del 27F, los tentáculos de los agentes privados se posan sobre el ya escaso patrimonio estatal de los chilenos. Primero fue la promulgación de un royalty que benefició solo a las grandes mineras, a través de la invariabilidad tributaria, hasta que se acaben los yacimientos del cobre; mientras en la región aún sentíamos el maremoto-terremoto y simultáneamente bombardeaban al resto del país con el hecho. Luego el mundial, el bicentenario, los 33 mineros, la navidad: tras los eventos, un país vapuleado y confundido, recibe la noticia de la privatización completa de Esval, Aguas Andinas, Esal y Essbio.

El sistema de salud también está en la mira privada. El 80% de los chilenos, se atiende en el sector público, por lo que no debería sorprendernos que tras un terremoto, los agentes privados intenten gerenciar lo que no han podido consolidar por la opinión pública, pese a los cómplices gobiernos concertacionistas. El 80% de los chilenos, significa mucho dinero.

El bono auge está dentro de la estrategia. Un sistema de salud colapsado, rematado por un terremoto 8.8º, dejó hospitales inutilizables durante días (Lebu, Lota, Curanilahue, Regional) y listas de espera aún más largas, dando la posibilidad al negocio privado para realizar atenciones que el sector público no puede cubrir.

Ello significó que en vez de invertir en infraestructura y recursos humanos, (los trabajadores de la salud tienen los sueldos más bajos del sector público) el dinero se canaliza a las instituciones privadas. Un ejemplo de este despilfarro fue denunciado por la Fenats Regional hace unos meses: “mil camas ya fueron licitadas y adjudicadas al sector privado por un valor de $350.000 diarios cada una de ellas, en circunstancias que dentro de nuestra red hospitalaria existen centenares de camas cerradas por faltas de recursos y personal”. O Como señala la Fenats Higueras “Una cama UCI en un establecimiento público cuesta 200 mil pesos. En el sector privado vale 1 millón”

Esta tarea se viene ejecutando hace tiempo. Víctor Valdés Leal, presidente de la Fenats Higueras indica que tras el terremoto el Hospital resistió en su estructura de buena forma, pese a la antigüedad de su construcción. Hubo mayores problemas en las construcciones nuevas, 2º y 3º etapa del Hospital.

Lavandería, alimentación y calderas fueron las más afectadas en el sector antiguo, gracias a la oportuna acción de los trabajadores, fueron refaccionadas dejándolas mejor que antes del terremoto. “Eso significó arreglar situaciones que teníamos pendiente hace muchos años en lo que dice relación al instrumental de estas unidades, que tenían un desgaste de unos 40 años. Por una desgracia como la del terremoto el Estado se puso con algo pendiente hace muchísimo tiempo.”. Agrega: “no se han hecho todos los aportes que requiere la zona, ni que requiere este hospital”.

El Hospital Higueras aún no se ha normalizado, esto se arrastra desde antes del 27F. Consiste en tres etapas, dos ya finalizadas. Uno de los graves problemas que se darán en las nuevas construcciones, es que no hay el suficiente personal para ocuparlos. “Es importante-y eso se lo hacemos notar a la autoridad de turno- que siempre se piense que cuando hay una creación de un espacio físico, el recurso humano es fundamental. Aquí un paramédico atiende unas 20 personas, cuando la OMS señala que no deben ser más de 6”.

No creemos necesario aclarar por qué debe haber trabajadores para que algo funcione. Si cabe mencionar está disociación entre la imagen y la realidad por parte de las autoridades, llevada casi hasta la esquizofrenia.

Lo que parece increíble, aunque verdadero, es que esta normalización del Hospital Higueras, como señala Víctor, debió ser entregada en el año 2000. La normalización comenzó en el año 1990. La estrategia de desgaste y precarización del sistema público de salud, viene arrastrándose desde la misma dictadura.

El Hospital Higueras, es el hospital base del SS Talcahuano, por lo que su importancia es estratégica.

Jorge Figueroa, presidente de la Fenats Regional, señaló otra medida en torno a la precarización del sistema de salud: el hospital traumatológico sería anexado al Hospital Regional. La tendencia de las últimas décadas, es que un hospital especializado que se anexa a uno mayor, es absorbido desapareciendo como especialidad. Los antecedentes están en un Hospital de niños, cuyas camas son utilizadas en el Hospital como polivalentes; vale decir, que no se utilizan para lo que fueron donadas, sino para tapar las falencias del hospital mayor. Existía un Hospital anexo al regional, para pacientes que permanecían meses hospitalizados, y poder utilizar los espacios y las camas que se necesitan con urgencia en un Hospital como el Regional. Por último, el Hospital Psiquiátrico es completamente ineficiente, y en él constantemente utilizan las camas delincuentes que no tienen patologías psiquiátricas.

“Así lentamente han desaparecido la descentralización y las especialidades concentrando todo en un solo Hospital “con camas polivalentes y todos hacinados” señala Jorge. Cabe señalar, que el Hospital Regional de Concepción, es el hospital base del SS Concepción.

El ataque sistemático a la salud pública, el no pago de licencias médicas, el abandono del Estado al derecho a la salud, todo lleva a la modificación del sistema público por uno privado de seguros, que lucra con la salud de las personas. Para sepultar al sistema público y consolidar su desfinanciamiento, la próxima reforma subsidiará a quien desee afiliarse al privado. Similar a cuando se promulgo el sistema de AFP, estableciendo una especie de impuesto a quien se quedara en el sistema antiguo.

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