Egipto: Se mantiene la presión popular

Manifestantes exigen garantias democraticas a pesar del anuncio de la dimisión de Mubarak

Después de 36 horas de festejos ininterrumpidos en todo Egipto por la dimision de Mubarak, muchos egipcios desean mostrar su determinación por obtener garantías concretas de un cambio real de régimen, más allá del cambio simbólico de mandatario. El ejército intentó dispersar por la fuerza a los manifestantes en la mañana del domingo 13 de febrero pero miles de personas, entre ellos familias enteras con mujeres y niños, volvieron a ocupar la plaza Tahrir para continuar la presión sobre el ejercito que en un anuncio oficial prometió una «transición pacífica» hacia un «poder electo». Se registraron golpizas y decenas de arrestos, según indicaron testigos presenciales.

La preocupación es palpable en sus respuestas a los periodistas extranjeros. Temen en particular que a pesar de la partida del presidente, el ejército no cumpla con las exigencias populares y, que por el contrario, reprima en silencio a los líderes de la oposición mientras el mundo y los medios de comunicación relajan su atención.

Si bien se ha visto a cairotas fotografiándose junto a militares, símbolos para ellos de cierto apoyo pues no les impidieron frontalmente hacer su revolución, los egipcios más conscientes saben que en estas horas se sigue jugando el porvenir del país y que no pueden bajar la guardia.

¡Queremos un poder cívil!
«El ejército quería tomar esta calle para abrir el paso hacia otra arteria, pero nosotros no queremos porque nuestras demandas no han sido satisfechas» indica un hombre de la plaza Tahrir a una reportera francesa de France 24. «Se suponía que después de la partida de Mubarak, habrían negociaciones. Mientras no se nos haya propuesto una negociación, no nos iremos de aquí».
«Nos dicen que nos vayamos pues ya obtuvimos lo que queríamos» afirma un joven, hablando de los militares, «Entonces les contestamos que el ejército aún no nos dice quién dirije nuestro pais». A su lado un hombre maduro insiste: «Es nuestra revolución, nadie nos la puede quitar, ni siquiera el ejército. ¡Queremos un poder cívil! ¡Durante 60 años tuvimos a militares, no aguantamos más!».

A más de 48 horas de la renuncia de Mubarak los egipcios no tienen hoy ninguna garantía sobre qué tipo de régimen dirigirá el país. Por el momento los militares, que han disuelto el parlemento y suspendido la constitución, tienen todos los poderes hasta septiembre, fecha de las próximas elecciones. El toque de queda sigue vigente entre las cero y las seis de la mañana. El consejo supremo de las Fuerzas Armadas ha dicho claramente que la «seguridad» es la prioridad del gobierno y ha incitado a sus conciudadanos a retomar el trabajo y evitar el «caos».

Contestación social
Basándose en fuentes militares la agencia Reuters anuncia que hoy lunes se decretará la prohibición de las reuniones sindicales y corporativas lo que correspondería a impedir las huelgas y las manifestaciones de carácter social.
Trabajadores del vasto sector público están en la actualidad exijiendo alzas salariales y mejores condiciones de trabajo. En el sector bancario se han registrado huelgas tanto en El Cairo como en Alejandría.

En un pais dirigido únicamente por militares desde hace 60 años y donde la tortura es una práctica sistemática en el seno de la policía, se puede comprender con facilidad la preocupación de sus habitantes a la hora de retomar su vida habitual, después de 18 días de resistencia a la vez pacífica y revolucionaria.

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