Las protestas de Omán llevan la incertidumbre a todo el golfo Pérsico

Las protestas de Omán llevan la incertidumbre a todo el golfo Pérsico

altNuevos enfrentamientos se registraron ayer en la ciudad omaní de Sohar entre policías y manifestantes que denuncian la corrupción del régimen y que bloquearon la entrada del puerto, el segundo más importante del golfo Pérsico [a las puertas del estrecho de Ormuz].

Estos enfrentamientos marcaron la tercera jornada de fuerte tensión en esta ciudad situada a 200 kilómetros de la capital, Mascate, que alberga instalaciones industriales y una gran refinería. El domingo murió al menos un manifestante debido a la represión policial.

Inicialmente, los manifestantes reclamaban una mejora de las condiciones de empleo, pero ayer comenzaron a criticar al régimen del sultán Qabus, que reina desde hace 40 años y está considerado como un soberano moderado y atento a las preocupaciones de sus súbditos.

Los eslóganes exigían que los ministros acusados de corrupción sean juzgados y expulsados, así como la abolición de impuestos y tasas.

El sultanato de Omán ocupa una posición estratégica en la embocadura del golfo Pérsico y comparte frontera con el reino de Arabia Saudí, con Emiratos Árabes Unidos y con Yemen, donde el régimen del presidente, Ali Abdallah Saleh, está siendo contestado en la calle desde hace más de un mes.

En el centro de la ciudad de Sohar, cuya población está estimada en unos 50.000 habitantes, los manifestantes se dirigieron hacia una comisaría de Policía y las fuerzas de seguridad emplearon gas lacrimógeno para dispersarlos.

Otros grupos de manifestantes bloquearon el acceso por carretera al puerto de Sohar, a una veintena de kilómetros del centro de la ciudad.

Comités populares

No se veían efectivos policiales, pero un helicóptero volaba por encima de los manifestantes. Los participantes en las protestas han formado comités populares para asegurar el abastecimiento y la protección de los manifestantes, que anunciaron su intención de proseguir con las protestas hasta que se satisfagan sus demandas.

El domingo, una fuente de los servicios de seguridad indicó a France Presse que dos personas resultaron muertas y cinco heridas cuando los agentes respondieron a un ataque contra una comisaría en Sohar. El lunes, en cambio, el Gobierno únicamente mencionaba un fallecido.

El ministro de Sanidad, Ahmed Saidi, precisó en declaraciones a Al-Jazeera que el segundo manifestante dado por muerto únicamente estaba herido de gravedad en el vientre. «Se le extrajo la bala y su estado es estable», explicó.

«Mi hermano murió por una bala real», señaló a France Presse Mohammed Ali Mohammed. «Mi hermano no participó en la manifestación. Estaba esperando en la rotonda», añadió.

«No vamos a aceptar el cuerpo antes de saber cómo le mataron ni que se castigue a quien le mató», agregó.

Según un fotógrafo de France Presse, los manifestantes pasaron la noche en una plaza de Sohar que se niegan a abandonar. El domingo hicieron frente a un intento de alejarlos de la rotonda de la carretera de Mascate.

Tanto el domingo como el sábado, el sultán Qabus anunció que tomaría medidas sociales para calmar las tensiones en un país que controla la seguridad del estrecho de Ormuz, situado en la entrada al golfo Pérsico y por el que transita actualmente el 40% del petróleo que se exporta por vía marítima en el mundo.

Qabus ordenó la entrega de ayudas mensuales de 150 riales [282 euros] a los parados inscritos para buscar empleo y la creación de 50.000 puestos.

El sultán también ordenó la constitución de un comité ministerial para proponer más poderes al consejo consultivo de 83 miembros que asesora al Gobierno en cuestiones sociales y económicas.

De hecho, las protestas sociales comenzaron en el sultanato a mediados del mes de enero con una primera manifestación en la que 200 personas reclamaron empleos y prestaciones sociales.

Omán, sultanato petrolero, con una población de cerca de tres millones de personas, de las que aproximadamente el 20% son extranjeros, es un país relativamente próspero, pero el paro afecta a una parte de la juventud que fue escolarizada masivamente.

El cambio de primer ministro no acaba con la sentada de Túnez

El nombramiento del nuevo primer ministro tunecino, Béji Caid Essebsi, de 84 años, al frente del Gobierno de transición ya ha provocado críticas en Túnez, donde continúa la sentada que se inició hace días para reclamar la dimisión de Mohammed Ghannouchi. De hecho, la marcha del ex primer ministro Ghannouchi, reclamada con fuerza desde que asumió esta función a mediados de enero tras la caída del presidente Zine El-Abidine ben Ali, no convenció a los manifestantes que acampan en la plaza de la Qasbah, en la capital tunecina.

«Mantenemos nuestra sentada hasta que se forme una Asamblea Constituyente y se reconozca el Consejo de Protección de la Revolución», declaró ayer a France Presse el coordinador de la protesta, Mohammed Fadhe, haciendo referencia a un colectivo de la oposición que aún no se ha formado.

La llegada de un nuevo primer ministro no parece calmar los ánimos, mientras que los ministros de Industria y Tecnología, Mohammed Afif Chelbi, y de Cooperación Internacional, Mohammed Nouri Jouni, que figuraban en el último Gobierno de Ben Ali y cuya presencia en el Ejecutivo de transición era criticada por los manifestantes, presentaron ayer su dimisión. Taïeb MAHJOUB (AFP)

arabia saudí

Destacados islamistas saudíes reclamaron ayer «reformas radicales» tras constatar que las revueltas en otros países árabes se han producido por no escuchar al pueblo. Entre sus demandas, está que todos los miembros del Parlamento sean elegidos en las urnas.

Mubarak, en el país

Las autoridades egipcias prohibieron ayer al ex presidente Hosni Mubarak y a su familia abandonar el país, por lo que bloquearon sus aviones. Junto a ello, anunciaron que tomarán medidas para acceder a sus cuentas en Suiza.

yemen

El presidente de Yemen, Ali Abdallah Saleh, sometido a una fuerte presión política desde hace un mes, tendió ayer la mano a la oposición para formar un Gobierno de unidad nacional, aunque se reservó las carteras más importantes.

El Ejército de EEUU reubica sus fuerzas navales y aéreas en torno a Libia

El Pentágono informó ayer de que el Ejército estadounidense está «reubicando» las fuerzas navales y aéreas que tiene en torno a Libia.

«Tenemos a varios planificadores trabajando y distintos planes de contingencia. Creo que es seguro decir que, como parte de esos esfuerzos, estamos reubicando nuestras fuerzas para poder ofrecer esa flexibilidad cuando se hayan tomado decisiones para poder ofrecer distintas opciones y flexibilidad», declaró un portavoz del Pentágono, el coronel David Lapan.

«Seguimos con la planificación, pero habría que pasar a la fase de preparación para realizar cualquiera de esos tipos de misiones, ya sean humanitarias o de otra clase», indicó Lapan, que no quiso dar detalles sobre el tipo de barcos o unidades que estaban siendo «reubicados» ni sobre cómo pretenderían usarlos los comandantes estadounidenses. Países europeos como el Estado francés o Gran Bretaña han dicho que no descartan usar la fuerza militar para intervenir en Libia.

EEUU, mientras, ha optado por combinar la amenaza militar con la presión diplomática. Así, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, defendió ayer que ha llegado la hora de que Muamar al-Gadafi «se marche» y volvió a denunciar que esté empleando a «mercenarios y matones» para reprimir las manifestaciones en su contra.

«Gadafi y aquellos que le rodean deben rendir cuentas por estos actos, que violan las obligaciones internacionales y la decencia común», subrayó Clinton en su intervención ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, asegurando que «la comunidad internacional no ha dejado fuera de la mesa ninguna posibilidad en cuanto a los próximos pasos a dar contra Libia».

«Hemos visto cómo las fuerzas de seguridad del coronel Gadafi abrían fuego contra manifestantes pacíficos. Han usado armamento pesado contra civiles desarmados. Mercenarios y matones ha dado riendo suelta para atacar los manifestantes», añadió Clinton.

En declaraciones a la emisora estadounidense ABC, Gadafi destacó que se siente traicionado por EEUU y subrayó que Washington «no es la policía internacional del mundo».

El líder libio destacó que Trípoli es «un aliado en la lucha contra Al-Qaeda, pero los países occidentales nos han abandonado» y añadió que Barack Obama es «un buen hombre que podría estar recibiendo información errónea sobre Libia». GARA

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