Crisis nuclear en Japón repercute en Chile y… Alemania

Crisis nuclear en Japón repercute en Chile y… Alemania

altLa catástrofe nuclear ocasionada por el terremoto en Japón asestó un golpe a la aspiración de Sebastián Piñera de introducir en Chile plantas nucleares de EEUU, Francia y/o Rusia para paliar el déficit de electricidad, cuya potencia (220 voltios) se redujo en 10% hasta el 31 de agosto,  junto con el aplazamiento en 3 semanas del horario de verano, que fue extendido hasta el 2 de abril. Obama trae en su agenda un “acuerdo de cooperación nuclear”, mientras ya se puso en marcha un convenio con Francia y se reciben ofertas de Rusia. Pero la explosión en 3 de los 5 reactores de la central Fukushima 1, más la emergencia declarada en la planta de Onagawa y la fuga de radioactividad en Tokai, levantaron voces críticas contra Piñera, que inició estas negociaciones sigilosamente, sin ningún debate interno previo, según el estilo gerencial que ahora impera en el gobierno.

Mientras Alemania debate -abierta y democráticamente- acabar cuanto antes con todos sus reactores nucleares, Piñera pretende embarcar autoritariamente a Chile en un programa atómico cuya puesta en marcha rebalsaría con creces los 3 años que le quedan a su gobierno de 4 y comenzaría a operar cuando en naciones altamente desarrolladas, como su modelo gobernado por Angela Merkel, sus plantas nucleares serán un mal recuerdo, reemplazadas totalmente por energías limpias, renovables, no contaminantes y sin riesgos para la vida de los habitantes. Una “ventaja” radicaría en que EEUU no se opondría al desarrollo nuclear como lo hace con Irán y, por el contrario, sería el más seguro proveedor de tecnología, aunque sus plantas nucleares tampoco son seguras, generan frecuentes accidentes y abandonan irresponsablemente las barras de combustible usado, como en la central Shearon Harris, de la corporación Progress Energy, en Carolina del Norte (ver http://www.proyectocensurado.org/censurado-2009/tema-n%C2%BA-04-amenazantes-piscinas-de-basura-nuclear-en-carolina-del-norte/).

Una de las primeras alertas fue lanzada por el senador izquierdista Alejandro Navarro, del Movimiento Amplio Social (MAS), quien emplazó al biministro de Minería y Energía Laurence Golborne, a quien llamó “principal promotor de esta energía cara, subsidiada y peligrosa”. Dijo que el ministro “debe pronunciarse sobre su actual posición acerca de la energía nuclear en Chile después del desastre acontecido en Japón. Si fracasó en Japón, que es un país del primer mundo y altamente desarrollado, ¿qué queda para Chile?”

Golborne, ex ejecutivo del grupo de “retail” Cencosud (supermercados Jumbo y Santa Isabel, tienda París, etc.) encabezado por Horst Paulmann -10,5 mil millones de dólares y el N° 75 del ranking mundial Forbes-, formalizó en febrero con su par de Francia Éric Besson –ministro de Economía, a cargo de Industria, Energía y Redes- un programa de cooperación en energía nuclear. En las negociaciones también participaron la transnacional GDF Suez, representada por su presidente-director general Gérard Mestrallet, y Guillermo Luksic, del poderoso grupo homónimo chileno, la tercera fortuna familiar de América Latina, con 19,2 mil millones de dólares y el N° 27 en el ranking mundial Forbes, y cuyo principal rubro ahora es el cobre.

La gran minería cuprífera es el principal consumidor de energía del país, en tanto GDF Suez es una de las más grandes transnacionales energéticas que opera en Chile para el sector minero, junto con la estadounidense AES Gener, que en 2009 fue beneficiada por la Presidenta Michelle Bachelet con el Decreto Supremo N° 68, que cambió la norma ambiental al establecer el uso industrial de tierras antes designadas para áreas verdes y permitió así la construcción de la Termoeléctrica Campinche en la V Región (Valparaíso). Cediendo a las presiones de la Embajada de EEUU, en un episodio prácticamente desconocido por la opinión pública y cuyos pormenores se conocieron ahora en marzo por Wikileak, el decreto presidencial dio al traste con un fallo de la Corte Suprema, que en junio de 2009 estableció: “La eliminación ilegal de un uso de suelo para áreas verdes en una localidad afectada por la alta emisión de contaminantes provoca un menoscabo evidente al entorno en que viven los recurrentes, vulnerando su derecho constitucional a vivir en un medio ambiente libre de contaminación”. Curiosamente, en agosto de 2010 Piñera retrocedió ante la presión ciudadana y, tras una llamada telefónica “amistosa” a Mestrallet, revirtió la aprobación del ente regulador medioambiental otorgada al proyecto termoeléctrico Barrancones de GDF Suez en la IV Región (La Serena-Coquimbo). Esta central será instalada en otro lugar todavía no definido

Debate: voces críticas y de las otras

El senador Navarro dijo que “las plantas nucleares en el país más sísmico del mundo, que es el nuestro, debe ser rechazada después del desastre que hemos presenciando”. El legislador que integra la Comisión de Medio Ambiente del Senado, sostuvo que la apertura del gobierno a la energía nuclear se debe a presiones externas: “No es producto de una política de Estado, es producto del lobby de las empresas nucleares, tanto francesas como rusas, que han estado en Chile intentando vender las plantas nucleares que están desarmando en sus respectivos países”, señaló. “El ministro Golborne se equivoca al plantear en forma puntual el desarrollo de la energía nuclear; tenemos que tener una política energética nacional”, dijo. “Chile carece de esa política, y por lo tanto, son palos de ciego. La energía nuclear, planteada de manera aislada, es un buen negocio para alguien. No sé dónde cuadra ni qué necesidad gatilla la política nuclear”. Anunció que invitará al ministro a la comisión para que explique las razones de su viaje a Francia y por qué no ha viajado a países como Japón o Israel, que cuentan con plantas geotérmicas y solares, respectivamente, que sí representan la tendencia mundial.

El diputado Enrique Accorsi, del Partido Por la Democracia (PPD), criticó la nula participación de la ciudadanía en este debate y reclamó que la matriz energética esté siendo definida por las corporaciones privadas y no por el gobierno. El Partido Ecologista también solicitó al gobierno y a Golborne que desechen la posibilidad de construir un reactor nuclear en el país. Su vocero Israel Campusano, mostró preocupación por las graves secuelas que podría dejar el colapso nuclear de Japón (Radio Bío Bío, 12/03/2011).

El físico Walter Orellana, de la Universidad Andrés Bello, recordó que Chile ostenta el récord del sismo de 9,6 grados de Valdivia del 22 de mayo de 1960, el mayor terremoto jamás registrado en la historia de la sismología. “Creo que tenemos grandes diferencias tecnológicas con Japón además de considerar la naturaleza de nuestra geología, y hay que evaluar si es la opción más conveniente para nuestro país” (Terra, 13/03/2011). Precedido por otro sismo de magnitud 7,7 acaecido el día anterior -21 de mayo de 1960- en Concepción, distante 448 km al norte de Valdivia, el terremoto más grande causó 2.000.000 de damnificados, hundió a Valdivia 4 mts bajo el nivel del mar y provocó la erupción del volcán Puyehue. El sismo, percibido en gran parte del cono sur, ocasionó un tsunami que se propagó por el Pacífico, causó 800 muertes en Japón dos días después (24/05/1960) y graves inundaciones en Hawai. Este cataclismo muestra que las réplicas en la misma placa pueden opacar al primer evento telúrico.

Para la directora ejecutiva de la fundación Terram, Flavia Liberona, la experiencia japonesa muestra los riesgos de la energía nuclear: “Si uno traslada eso al escenario de Chile obviamente que un desastre de esas características sería peor en nuestro país, debido a que todos sabemos que las condiciones con que se construye en Japón, la preparación de la ciudadanía o las medidas de seguridad son infinitamente superiores” (Terra, 13/03/2011). Liberona añadió que “más allá de la discusión de si es buena o mala, Chile no está preparado para tener energía nuclear y los riesgos que ella implica”. Dijo que el futuro está en las energías renovables y no en una alternativa que represente riesgos de emisiones radiactivas que pueden permanecer por años en el ambiente.

Paul Venturino, un ciudadano que escribió a La Tercera (7/03/2011), dijo: “La verdad, y sin tener nada en contra de esas empresas, Golborne debiera comenzar por revisar lo que están haciendo hoy entidades representativas en Chile al respecto, como el Colegio de Ingenieros, la Asociación Chilena de Energías Renovables, Empresas Eléctricas AG, la Fundación Chile y otras entidades “de alto nivel” que tienen estudios técnico-económicos sobre escenarios energéticos, política energética de largo plazo, sistemas de apoyo a las energías renovables y propuestas sustentables para integrar energías como la nucleoeléctrica. Chile debe integrar un portafolio diversificado de fuentes energéticas y no caer en el error -varias veces comprobado- que hay una fuente salvadora, ya sea el carbón, el gas natural, el agua o la energía atómica”.

El canciller Alfredo Moreno, que antes de ingresar al gobierno trabajó como abogado de los grupos Luksic y Falabella, anunció que “vamos a hacer un acuerdo [con Obama], no sé si los vamos a firmar ahora o después” (La Tercera, 09/03/2011). “…Tenemos que recuperar el tiempo y estar en condiciones de que cuando se pueda tomar esta decisión, tengamos las personas, la institucionalidad para poder tomarla y en eso, EEUU también puede ser ayuda” (La Segunda, 8/03/2011).

El diputado de la ultra derechista Unión Demócrata Independiente (UDI) Juan Lobos dijo que “Chile está dando pasos importantes en esta materia, y lograr la cooperación de EEUU permitiría pensar en un desarrollo más rápido de nuestras capacidades en esta materia”. Lobos destacó que “el tema es urgente para el país y que el abastecimiento de energía no puede depender exclusivamente de los embalses o de combustibles fósiles, porque eso pone en riesgo nuestro desarrollo”. EEUU, dijo, “tiene no sólo experiencia, sino que también conocimiento y tecnología de avanzada en materia de energía nuclear, por lo que poder capacitar a profesionales nuestros en ese país sería un gran salto” (La Tercera 14/03/2011).

El académico Gastón Agüero, de la Universidad Federico Santa María, cree que la opción atómica sería de gran ayuda para diversificar la matriz energética: “Mi postura es favorable por un tema económico, de producción y de costo energético. Pienso que la rentabilidad de una planta nuclear es evidente, creo que la contaminación atmosférica es un tema grave, las centrales hidráulicas también pueden ser graves desde el punto de vista ambiental, entonces ¿dónde está el equilibrio?” (Terra, 13/03/2011). “Desde el punto de vista nuclear una instalación en Chile debería ser lo más parecido a las japonesas o mejores, y hay que hacer a lo mejor un nuevo diseño que sea resistente a terremotos grado 9 ó 9,5. Ahora eso puede que sea el fin del proyecto en el sentido que el costo de hacer una central que resista un terremoto grado 10 es infinito, y técnicamente imposible de realizar”, añadió.

El biministro Golborne “twitteó”: “Tranquilos. No exageremos ni hablemos sin información válida. Sugiero aprender de las experiencias y luego sacar conclusiones”. Como ministro de Minería, el ingeniero civil Golborne se convirtió en personaje mundial cuando estuvo a cargo del rescate de los 33 mineros atrapados, cuya odisea causada por la irresponsabilidad de la empresa minera que los contrató fue cosechada como propaganda por Piñera y su gobierno con la ayuda de los medios. Empero, siguen muriendo en las faenas otros mineros y todavía no les pagan finiquito a los 330 obreros que no quedaron atrapados en la mina San José. Golborne adquirió gran credibilidad, se convirtió en el ministro estrella de Piñera y fue utilizado por el gobierno para aplacar las protestas sociales en la austral Punta Arenas ante un plan para alzar el gas doméstico, que fue modificado.

El riesgo de la energía nuclear

La paradoja es que el capitalismo de Japón se haya inclinado por la energía nuclear después que ese país sufriera el único ataque atómico, como fue el bombardeo de EEUU sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945. La tercera parte de la energía que consume Japón proviene de plantas nucleares como Fukushima, cuyo reactor N° 1 entró en operaciones el 26 de marzo de 1971 y con sus 40 años se ha convertido en una vetusta bomba atómica de tiempo, tan peligrosa como Chernóbil. El terremoto de 9,1 grados tiene en riesgo las centrales de Onagawa, Fukushima 1, Fukushima 2 y Tokai 2, mientras el gobierno oculta información confiable sobre el accidente, probablemente para atenuar el pánico nuclear. Según un reporte de la televisión alemana DW, la infraestructura antisísmica de Fukushima 1 fue diseñada para resistir sismos de hasta 7,2 grados Richter como máximo, porque las compañías eléctricas alegan que no resulta rentable una infraestructura para una fuerza destructiva mayor. Sin embargo, casi todos los terremotos con muertos y heridos registrados en Japón desde 1968 vienen registrando mayor magnitud que 7,2 grados Richter. Por ejemplo:

16 de mayo de 1968: Temblor de tierra, de 7,8 grados Richter (análogo al de Kanto de 1923, de 7,9 grados), 50 muertos y 500 heridos.

12 de junio de 1978: Terremoto de 7,5 grados, 21 muertos.

25 mayo 1983: Norte de Japón, terremoto 7,7 grados, 104 muertos.

12 julio 1993: Hokkaido, terremoto 7,8 grados, 230 muertos.

4 octubre 1994: Terremoto 7,9 grados, archipiélago ruso Kuriles, afectó el norte de Japón.

17 enero 1995: Kobe, oeste de Japón, terremoto 7,2 grados, 6.400 muertos.

26 septiembre 2003: Hokkaido, 2 terremotos magnitud 8 y 7 grados, 2 muertos y 300 heridos

23 octubre 2004: Serie de terremotos en noroeste de Japón, uno de ellos de 6,8 grados, 23 muertos y 500 heridos. Por primera vez se descarriló un tren bala.

20 marzo 2005: Kyushu, terremoto de 7 grados, un muerto y 735 heridos.

16 julio 2007: Niigata (noroeste), sismo de 6,8 grados, 11 muertos y mil heridos, con réplicas de hasta 5,6 grados. Se cerró la central nuclear Kashiwazaki-Kariwa, tras una fuga de agua radiactiva.

14 junio 2008: Sendai (nordeste), terremoto de 7,2 grados, 13 muertos, 10 desaparecidos y 150 heridos.

2011, 11 de marzo 2011: Sendai (ciudad portuaria), 9,1 grados.

El 12 de marzo, de acuerdo a un boletín del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la marina chilena (SHOA), el National Earthquake Information Center del Servicio Geológico de EEUU revisó la magnitud del terremoto de Japón de 8,9 grados Richter a 9, 1 grados. Ese mismo día, la Agencia Meteorológica de Japón también revisó su valoración de magnitud y la situó en 9.

Como cada grado Richter simboliza un crecimiento exponencial logarítmico de 33 veces la energía liberada por un sismo, en el caso del terremoto de Japón cada décima de diferencia equivaldría a la fuerza de 3,3 terremotos de 9,1 grados Richter. Y si hoy la mega industria eléctrica descarta construir centrales nucleares capaces de resistir tantos grados Richter por considerarlas antieconómicas e imposibles, entonces cobra mayor fuerza la alternativa de otras fuentes de energía (eólica, solar, biomasa, geotérmica, mareomotriz, etc.) desechadas siempre por demasiado caras.

Antes y después

Para Juan López de Uralde, ex director de Greenpeace en España y responsable de Proyecto Equo, el escape de radiactividad en los reactores japoneses marcará “un antes y un después” para el futuro de este tipo de energía. Señaló que “ya es hora” de reflexionar sobre la necesidad de cambiar el modelo energético hacia otras fuentes. “Estamos viendo que la energía nuclear es muy peligrosa y el mundo vuelve a contener el aliento, pendiente de lo que ocurra en una planta nuclear”. A casi 25 años de Chernóbil (26/06/1986) Ucrania dice que aún necesita 400 millones de euros para garantizar la seguridad de los restos de la planta nuclear colapsada.

El gobierno de Angela Merkel decidió en septiembre 2010 que las centrales nucleares construidas a partir de 1980 permanezcan en funciones 14 años más de lo previsto, en tanto las centrales más antiguas seguirán funcionando ocho años más de lo planeado. La vida de las actuales centrales nucleares se largó hasta los 60 años, en medio de protestas de los ecologistas y otros sectores políticos de oposición al gobierno demócrata cristiano de extrema derecha. Según un pacto del 2000 entre la coalición de gobierno socialdemócrata-verde encabezada entonces por Gerhard Schröder y la industria energética, la última de las 17 plantas nucleares alemanas debería quedar desactivada en 2021. El aplazamiento del llamado “apagón nuclear” revitalizó el movimiento antinuclear agrupado en torno a Los Verdes, que en los últimos meses ha protagonizado espectaculares acciones de bloqueo a convoyes de residuos nucleares a través de Alemania.

Y la noticia sobre la crisis nuclear en Japón fortaleció una demostración programada desde antes para el 11 de marzo en la que 60 mil manifestantes antinucleares formaron una cadena humana de 45 kilómetros entre Stuttgart (sur de Alemania) y la central atómica de Neckarwestheim para exigir el abandono de esa fuente de energía. Entre los manifestantes se encontraban los dos copresidentes del partido Los Verdes, Claudia Roth y Cem Özdemir, quien instaron a volver al calendario para el abandono de la energía nuclear aprobado en 2000 por el gobierno de Schröder. Mientras este lunes se realizaban manifestaciones por el cierre de las plantas nucleares en 130 ciudades alemanas, el gobierno de Merkel suspendió por tres meses la prolongación de la vida de las plantas aprobada el año pasado. “No podemos actuar como si no hubiera pasado nada”, dijo. “Vamos a suspender la prolongación de vida de las centrales nucleares alemanas recientemente adoptada. Se trata de una moratoria, y esa moratoria es válida por tres meses”.

Merkel anunció inspecciones en las 17 centrales nucleares de Alemania. Dijo que “lo ocurrido en Japón es un aviso para el mundo”, por tratarse de un país altamente desarrollado, con altos estándares de seguridad, cuya inseguridad nuclear obliga a “sacar las conclusiones oportunas” y “Alemania no puede simplemente pasar por alto el tema”. Ante las presiones de la comunidad organizada, socialdemócratas y verdes, Alemania ingresó a un camino que conduce al fin de la energía nuclear. “Necesitamos un nuevo análisis de riesgos”, dijo el vicecanciller federal y ministro de Exteriores, el liberal Guido Westerwelle. Y con los resultados del nuevo estudio a la vista no descartó que se opte por el cierre anticipado de algunas centrales de Alemania, el tercer país del mundo con las plantas más antiguas, cuya vida pretendieron alargar las compañías eléctricas que influyen en el gobierno Merkel. El ministro de Medio Ambiente, Norbert Roettgen, pidió una nueva evaluación de riesgos en las plantas nucleares y señaló que su partido –que es el mismo de Merkel, la Unión Cristiano Demócrata (CDU)- debería reabrir el debate sobre la energía atómica, que ya se instaló en todo el país a dos semanas de las elecciones regionales.

El gobierno de extrema derecha de Nicolás Sarkozy adoptó, en cambio, una posición muy distinta a la de Merkel. El ministro de Industria francés Eric Besson defendió la seguridad de las plantas nucleares y dijo que todas las centrales “han sido diseñadas contemplando los riesgos sísmicos y también los riesgos de inundación”. Se reunió con los representantes de las corporaciones nucleares galas y fue acompañado por… la ministra de Ecología, Nathalie Kosciusko-Morizet. Francia posee 58 reactores nucleares que cubren el 80% de la demanda energética.

*) Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno.

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