Más que la Prueba Inicia

alt

 

El ministerio de Educación publicó la semana pasada los resultados de la prueba Inicia que se aplica de manera voluntaria a los estudiantes egresados de Pedagogía. Los resultados fueron pésimos “Los resultados muestran que en el área de conocimientos generales, el porcentaje de logro es de un 51%, cifra que muestra una baja no significativa respecto de los resultados del 2009, donde alcanzaron un 53%. Además, sólo un 5% de los evaluados logró contestar más del 75% de las preguntas de manera correcta.

Este año, los egresados con mención en Matemática son los que obtuvieron los peores resultados, alcanzando un 42% de logro en sus respuestas. Los egresados con mención en Lenguaje son los que contestaron el mayor porcentaje de preguntas correctas, pero éste continúa siendo bajo: 55%.”

 Resulta paradójico que sea el mismo gobierno quien critica al profesorado, tras los resultados de la prueba Inicia. Paradójico e incluso, descarado por la sencilla razón de que permite, ha permitido y seguirá permitiendo, que hayan Universidades no acreditadas que saquen al mercado, profesores de distintas especialidades que vayan a ejercer la profesión docente. Aunque la acreditación sea un instrumento cuestionable, es el instrumento oficial del gobierno para señalar si una carrera y una Universidad es o no es de calidad. Y si no lo es ¿Por qué no clausurarla?.

Sencillamente porque sería inconstitucional. En Chile, la educación está bajo el derecho constitucional de la libertad de empresa. He ahí un punto fundamental.

 Desde el Colegio de profesores, principalmente desde su directiva nacional, se bosquejaron algunas respuestas a los datos revelados por la prueba, señalando la debilidad del instrumento por no considerar aspectos fundamentales de la profesión docente. Cuando la crítica siguió, haciendo alarde del viejo dicho “el hilo se corta por lo más delgado”, los profesores se transformaron en el meollo del asunto, en el problema a tratar. La resistencia del profesorado se terminó enfocando en que los profesores deben tener mejores salarios

El avance de Lavín en el campo docente busca introducir flexibilidad laboral a través del viejo juego de la zanahoria o el garrote; beneficio o castigo, para quienes tengan buenos resultados, zanahoria -aumento salarial- para los que no cumplan, castigo salarial -garrote.

La actitud del profesorado ha sido fundamentalmente de pasividad frente a la reforma. Y ello constituye un obstáculo porque no se puede resistir la envestida de forma pasiva: no hay resistencia pasiva. La posibilidad de victoria está en la iniciativa y una ofensiva del profesorado.

Más allá de hacer la crítica al gobierno por su forma de hacer las cosas, su autoritarismo y poca competencia en muchos aspectos educativos -que se sintetizan en el cuestionamiento de si acaso es posible medir la calidad de la educación y en si la competencia técnica es suficiente para mejorar la educación- es necesaria la autocrítica del profesorado.

En primer lugar, la critica del Colegio de profesores se ha encarcelado en la alza de los salarios, asumiendo inconsientemente, el papel que el sistema neoliberal le da a los asalariados; el del acriticismo a nivel ideológico. La necesidad inmediata del aumento salarial ha obnubilado la posibilidad de construir un proyecto educativo concreto, que sin contar con el reconocimiento gubernamental, dispute el poder en el terreno ideológico al sistema educativo nacional. El profesorado no ha orientado a sus estudiantes en valores colectivos como la solidaridad y ha fortalecido el antivalor de carácter individual, simbolizado por ejemplo, en la calificación, en la nota. Los profesores son tristemente famosos por manipular con las notas.

 En segundo lugar, la respuesta del profesorado a las iniciativas gubernamentales ha sido trasnochada. No puede ser que hace casi 30 años el discurso de la privatización, o el avance de la privatización en la educación pública, sea el único cuestionamiento fundamental del profesorado. Ello sucede, fundamentalmente porque el profesorado no ha sido capaz de develar la orientación, el leit motiv del sistema educativo chileno.

 En tercer lugar, complementando lo anterior, es necesario comprender que , como señala José Carlos Mariátegui “el problema de la enseñanza no puede ser bien comprendido en nuestro tiempo, si no es considerado como un problema económico y como un problema social. El error de muchos reformadores ha estado en su método abstractamente idealista, en su doctrina exclusivamente pedagógica»

 La crítica al sistema educativo es, por lo tanto, una crítica al sistema económico y social. O sea, un problema político. Esperar a que las reformas satisfactorias al sistema educativo chileno provengan de un empresario de la educación chilena, encadenado a uno de los poderes fácticos de mayor envergadura como el opus dei, ingeniero comercial inversionista del Universidad del Desarrollo -una de las Universidades que encarnan el proyecto de la derecha chilena-, es francamente, de una ingenuidad aberrante. La transformación de la educación chilena no es algo negociable, pactable o dialogable con el Bloque en el poder. No lo fue con la Concertación, no lo será con la Derecha; debe ser fundamentalmente exigido y peleado.

 La realidad del sistema educativo chileno es que cultiva, fundamentalmente, consumidores. Consumidores de productos y mercancías, pero también de identidad. La asimilación de los productos de otras culturas a través de la importación, además de quebrar la industria nacional, quiebra la identidad nacional -entendiéndola como pluralidad de culturas dentro de un territorio-. Y gracias a ello fortalece un colonialismo económico y cultural. Forma sujetos homogéneos, educados y domesticados a través de la instrucción al respeto por la institucionalidad chilena, aunque haya sido instaurada de forma ilegítima. Quien no entienda esto es porque jamás ha trabajado con los planes y programas elaborados por el MINEDUC y no conoce la historia chilena.

 Perdón, elaborados por los expertos en educación del MINEDUC. Sería bueno averiguar en qué lugar o institución entregan ese título de “experto en educación”. Es probable que no exista.

Estas leyendo

Más que la Prueba Inicia