Televisión chilena: monopolio del cable, lucro y desinformación

Televisión chilena: monopolio del cable, lucro y desinformación

La Corte de Apelaciones de Santiago rechazó en segunda instancia la aspiración de Televisión Nacional de Chile (TVN) de cobrar al monopolio de cable VTR por la difusión de su señal pública abierta de cobertura nacional. La tercera sala del tribunal rechazó la apelación de una sentencia de primera instancia del 2 de octubre de 2006 y ratificó el fallo anterior. El canal público TVN llevó el caso a la justicia en 2002 y ahora se propone acudir a la Corte Suprema para revertir el fallo.

El Observatorio de Medios Fucatel, en la práctica el único que existe en Chile, informó hoy que la Corte acogió sus observaciones para negar la demanda de TVN, que aspira al reconocimiento judicial a su pretendido derecho de cobrarle a VTR por incluir la señal abierta en su oferta de canales por cable.

La  Corte estimó que la televisión abierta es un servicio de interés público de acceso universal y que al incluirla en su parrilla, el cable operador proporciona un medio técnico que contribuye a difundir sus contenidos a un número indeterminado de hogares [que de lo contrario no recibirían o recibirían con mala calidad la señal del Canal Nacional], explicó Fucatel.

Adicionalmente, la Corte sostuvo que no quedó demostrado un aprovechamiento económico de VTR por esta actividad y que la inclusión de TVN no reviste el carácter de “retransmisión”, sino que es una “redifusión simultánea, íntegra e inalterable que se hace de la señal de la Televisión Nacional y este acto no significa un acto de explotación”.

Aunque la Corte Suprema dirá la última palabra, la sentencia llegó justo cuando el Senado está a punto de votar el proyecto de ley que introduce en Chile la tecnología de Televisión Digital Terrestre. Durante los debates, el lobby de los propietarios de canales de televisión abiertos, agrupados en la organización empresarial Anatel, solicitaron al Parlamento que la nueva legislación establezca ese derecho a cobrar a los operadores de cable operadores por la redifusión de sus contenidos.

La sentencia de la Corte afirma que “es un hecho no discutido en el proceso que Televisión Nacional de Chile, televisión abierta, tiene una concesión gratuita e indefinida, a cambio de su obligación de servicio de interés público, cual es que se permita a todos los habitantes del país la posibilidad de disponer de un servicio de televisión”.

El Observatorio se pronunció por la regulación de esta materia, “pero no necesariamente disponiendo que sea factible el cobro a los cable-operadores, sino a partir de reglas de mejor trato”, señaló una nota de prensa de Fucatel. “Siendo así, los operadores de cable deberían dar igual trato a todos los operadores de TV abierta, con independencia de sus condiciones específicas”.


TVN contra-ataca

Mauro Valdés, director ejecutivo de TVN, dijo a El Mercurio: “¿TVN podría transmitir por una de sus señales un canal de VTR sin tener contrato? No. ¿Y podría cualquier persona armar un negocio de discoteca sobre la base de una señal de radio? Eso es lo que está haciendo hoy VTR y otros operadores de TV paga al cobrar a sus clientes por la TV abierta de este país”.

“Discrepamos completamente de este fallo pues, entre otros defectos, introduce el concepto de ‘redifusión’ que no existe en la legislación, y que en realidad es una ‘retransmisión’ como lo ha señalado la propia Subsecretaría de Telecomunicaciones en dictámenes recientes y que fueron ignorados por la resolución de la Corte”, añadió Valdés. “TVN es dueña de su señal y no necesita de VTR para llegar a sus millones de telespectadores. VTR tiene contratos pagados con muchos canales y usa sin autorización la señal de TVN, la que les permite aumentar su audiencia y obtener las utilidades más millonarias de toda la industria. Esto viola el derecho de propiedad intelectual”.

Para Valdés, “VTR es una multinacional que está abusando en Chile de una situación que no ocurre en los otros países de la OECD, donde opera el sistema “may carry” que establece que las señales de cable deben tener el consentimiento para retransmitir señales públicas. Esto busca que empresas como VTR no lucren con contenidos que no producen ellos. Esto es fundamental para proteger la producción televisiva, especialmente la nacional, y para evitar perjuicios en la calidad técnica de la señal”. Añadió que “VTR está realizando un gigantesco lobby en el Congreso Nacional para justificar lo inexplicable, porque la verdad es que cobran a sus usuarios por contenidos que son gratuitos, lo que explica las enormes utilidades que tiene esa multinacional”.


Televisión chatarra

La decisión de la Corte no atañe a la señal de cable “24 Horas”, también de TVN y dedicada exclusivamente a emitir noticias, programas informativos y entrevistas. VTR compite con esta señal de TVN con la explotación del canal de cable-noticias CNN-Chile, fundado en alianza con Turner Broadcasting Systems (TBS), matriz de la cadena estadounidense CNN y parte del mega conglomerado mediático Times Warner AOL. La división TBS Latinoamérica también opera el canal de televisión abierta ChileVisión, que en su origen perteneció a la Universidad de Chile, fue vendido al venezolano Gustavo Cisneros y adquirido más tarde por Sebastián Piñera, quien lo traspasó al holding comunicacional norteamericano cuando ya estaba instalado en la presidencia del país.

El cable VTR, asimismo, ofrece señales informativas de numerosas televisoras extranjeras privadas y públicas, como CNN en inglés, DW de Alemania, RAI de Italia, TVE de España, BBC del Reino Unido (en inglés) y, por aparentes razones ideológicas contradictorias con la diversidad y la libertad de expresión, rehúsa incluir en su parrilla canales como el árabe Al-Jazeera y la venezolana Telesur, estación internacional de noticias que también entrega su señal gratis y cuyos contenidos informativos ofrecen una óptica completamente distinta a la alineación incondicional de las grandes cadenas y servicios informativos mundiales a las políticas globales de EEUU, Unión Europea, OTAN, FMI, Banco Mundial, etc., y a la visión unilateral de los países más ricos del planeta respecto a las causas profundas de la crisis financiera mundial en curso y el empobrecimiento atroz de Grecia por aceptar préstamos con altas tasas de interés para comprar armas a Alemania y Francia a fin de “disuadir” a Turquía, que aspira a ingresar a la Unión.

Las noticias y comentarios de la televisión local omiten, justifican o muestran asépticamente a las víctimas civiles de los bombardeos diarios en Libia, Pakistán, Afganistán, o cualquier otro lugar del mundo en que hay despliegue militar de los países desarrollados. Toda la televisión abierta y por cable que puede verse en Chile ofrece propaganda política internacional desembozada, con una visión totalitaria, sesgada y excluyente. Incluso “la tele” deforma temas locales, mediante la distorsión constante de la “información” sobre movilizaciones populares, de jóvenes, estudiantes y trabajadores. En otras ocasiones facilitó sus videos a las policías para identificar a quienes protestan y, a menudo, ofrece “cobertura en vivo” de diferentes acciones y/o montajes policiales, asumiendo a priori un pretendido rol “justiciero” sobre personas que algunas veces resultan inocentes, en un trabajo de propaganda propio de departamentos de relaciones públicas.

Así, los manifestantes muestran cada vez más hostilidad a la “labor informativa” de las cámaras de televisión, generalmente secundadas por periodistas bisoños que en su “formación” no alcanzaron a aprender el idioma español. Salvo algunas honrosas excepciones -como el periodista y sociólogo Alejandro Guillier, de “24 Horas”-, la gran mayoría de los entrevistadores y “analistas” coinciden con la óptica gubernamental, estigmatizan, peyorizan y satanizan toda clase de protestas y disidencias sociales. Enmarcan livianamente las manifestaciones en la crónica roja del día y ponen el mayor énfasis en lo desórdenes públicos y actos vandálicos, que se dan incluso en celebraciones deportivas, y omiten explicar las causas más profundas de los conflictos. Tampoco indagan la raíz social del vandalismo, que cada vez expresan con mayor frecuencia diferentes sectores de la sociedad chilena distintos a los estudiantes, y se someten dócilmente a los lineamientos de la política comunicacional del gobierno. Un tratamiento idéntico reciben las noticias respecto a Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua, Ecuador, Argentina, y otros países como Irán, al igual que las manifestaciones populares en España, Grecia, Reino Unido, Irlanda y, últimamente, Perú, donde el 28 de julio asumirá la presidencia Ollanta Humala, cuyo signo progresista inquieta a EEUU y al capital chileno invertido en ese país, 10.000 millones de dólares desde 1990.

Monopolio: VTR+Directv= John C. Malone

VTR, que también provee Internet y telefonía, pertenece en 80% a Liberty Global Inc. (de Estados Unidos), a través de VTR GlobalCom, y en 20% a Corp Rec S.A., del Grupo Álvaro Saieh (de Chile), propietario de Copesa (diarios La Tercera, La Cuarta, La Hora y otros medios), el banco CorpBanc, supermercados Unimarc y el 10% de la controvertida multitienda La Polar, entre otros grandes negocios. Según datos de 2010, VTR controla el 65,5% del mercado de TV cable (y el 34,4% de Internet).

En el 34,5% del segmento del mercado del cable que VTR deja “libre” en Chile actúa mayoritariamente DirectTV Chile (anunció para 2010 una cobertura de 16% de la TV pagada), con televisión directa del satélite al usuario a través de antena parabólica y decodificador, sin cable físico. Y desde 2006, DirectTV Chile pertenece al grupo Liberty Media Internacional Inc. Ambos consorcios (Liberty Global y Liberty Media Internacional) están controlados por el mismo accionista dominante: el empresario estadounidense John C. Malone. De esta manera, el monopolio VTR compite en Chile consigo misma, con el beneplácito del llamado Tribunal de la Libre Competencia. También aspira a ingresar pronto al negocio de la telefonía móvil.

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