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El Resumen de la Doris: A falta de jurel, buenas son las jibias.

Sí señora y señor. La jibia ha llegado para quedarse dicen los sabios abuelitos, viejos lobos de mar. A raíz de qué se preguntará usted.

No es un secreto que el pez más gordo abre su bocota y se come a todos los pequeñitos. Así es como los grandes pesqueros industriales se han comido todo el recurso marino incluyendo a los pesqueros artesanales. Esto ha provocado un gran desequilibrio entre las especies que habitan nuestro mar.

Así me lo contó  mi abuelito:

Había una vez una lola muy fresca y polola que vivía en el fondo del mar. Desde muy chiquitita se dejaba pellizcar y comer por todos los peces del mar. Su nombre era Jibia. Ella era feliz viviendo cada cierto tiempo en las orillas del mar, lugar donde se dejaba alcanzar por los más bellos del mar, que la llevaban a la eternidad en las profundidades del mar. Así era cada tres años más o menos.

Un día el “pulpo”, que es conocido por tener “las manos más largas” del océano, tenía ganas de darse un gran festín. Para saciar su hambre infernal, agarró con todas sus manotas ambiciosas a todos los amigos comelones de la Jibia; jureles, caballas, sierras, cojinovas, sardinas españolas…  comió tantos de ellos que el mar quedó vacío. La Jibia se quedó muy triste y sola a causa de que el pulpo se llevó  a todos sus enamorados. Ya no tenía con quien jugar a la eternidad del ir y venir de  las olas del mar.

Entonces se quedaba siempre en las costas del mar esperando a que vinieran los bellos muchachos, tanto así que la costa se llenó de jibias, cada una esperando a un jurel o una sierra que le hiciera unos cariñitos. Pero esto nunca más sucedió.

Moralejas:

  1. La ambición de algunos siempre trae consigo la tristeza de otros.
  2. Cuando un gran “pulpo” sacia su hambre, millones de peces pequeños perecen.
  3. A falta de jureles, caballas, bonitos, sardinas españolas, sierras, cojinovas, cocine jibias que vienen tiempos donde abundarán.

Como prepararla:

Cueza la jibia trozada durante 20 minutos con un poco de sal. Puede tener un pellejo duro, así es que luego de la cocción puede retirarlo. Cuando está cocida y sin pellejo se deja enfriar en su caldo.

Luego en un sartén fría cebolla. Agregue sal y aliños a gusto. Luego de esto agregue la jibia y caliéntela solo un poco para que tome el sabor de la cebolla. Agregue una taza de agua hervida y una cucharada de harina.

Luego en una fuente enmantequillada ponga la jibia con la cebolla y la salsa resultante. Encima ponga queso rallado. Lleve al horno por 20 o 30 minutos.

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