Entretelones de un “viaje maldito” a Juan Fernández: Galia Díaz sufrió el acoso laboral de su ex-jefa en el CNCA

altLa comunicadora audiovisual Galia Díaz Riffo, de 35 años, desaparecida con el avión FACH en Róbinson Crusoe, vivió un calvario de acoso laboral de su ex jefa, designada por Piñera en marzo 2010, en el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), Macarena Barros Jiménez, hija de la ex ministra de Educacion Mónica Jiménez (PDC). Galia ingresó a la División de Cultura del Ministerio de Educación en 1996 y pasó al CNCA cuando en 2003 se creó este ministerio con sede en Valparaíso. Entonces, se trasladó al Puerto para desempeñarse en el área de Fomento, del Departamento de Ciudadanía y Cultura. Apenas un mes antes del accidente aéreo asumió como Encargada de Planificación en la Dirección Regional de Valparaíso, con sede en Quillota y cuya jefa es la directora regional Macarena Berríos, a quien no debe confundirse con Macarena Barros. En el vuelo FACH, que condujo a la muerte a 21 personas, también pereció Romina Irarrázaval, periodista de 33 años y 11 trabajando en el CNCA.

Galia colaboró institucionalmente con Barros cuando ésta se hizo cargo de la jefatura del Departamento de Ciudadanía y Cultura, pero una vez que aprendió el “tejemaneje” de la institución, se empeñó en deshacerse de la eficaz colaboración de Galia. “La Sra. Barros se manifestó satisfecha y agradecida con el apoyo y compromiso demostrado, dando como resultado una excelente evaluación de mi desempeño en el proceso ordinario de calificación” (ver Anexo), escribió la propia Galia en una carta-denuncia al ministro Luciano Cruz Coke, cuya copia conservan familiares y amigos cercanos, aunque ignoran si finalmente llegó a enviársela al secretario de Estado. Esa carta, pensada como un último esfuerzo por terminar con el estresante acoso laboral a que la sometió Barros Jiménez, describe en detalle su calvario laboral.

Galia no pudo ser despedida por estar protegida por el fuero pre y post natal, que inició en septiembre 2010 y concluyó en enero 2011. Regresó el trabajo en marzo, tras cumplir sus vacaciones. Pero durante el postnatal y las vacaciones, su jefa la acosaba incluso por teléfono y la citaba en cafés de Valparaíso para darle a conocer nuevas designaciones que después también cambiaba.

“A partir de noviembre, comencé a recibir frecuentes llamados telefónicos de la Sra. Barros –escribió Galia a Cruz Coke-, en los cuales me indicaba su preocupación por las funciones que desarrollaría a mi regreso y con distintas propuestas, ya que en el cargo que dejé durante el pre y post natal, se estaba desempeñando Macarena Berríos, por asignación de Subdirección. El 23 de diciembre, me citó con carácter de urgente para conversar en un café frente al edificio institucional ubicado en Valparaíso, donde me propuso integrarme al equipo de Educación y Cultura, dada la necesidad de refuerzo que requería la sección y ante la renovación de gran parte del equipo”.

“Unas semanas más tarde, me llamó para contarme que el cargo había sido provisto y que debía  presentarle una propuesta de  trabajo, ya que no podía regresar a mi cargo. Estos llamados se repitieron en varias oportunidades; incluso llegué a solicitarle que no insistiera hasta mi retorno puesto que estaba concentrada en cuidar a mi hija de pocos meses y cada uno de sus llamados, me preocupaban y dejaban con más incertidumbre”.

Testimonio del padre

La pesadilla del acoso laboral de Macarena Barros sufrido por Galia la describió a Terra.cl (1) “sin pelos en la lengua” su padre Héctor Díaz, académico de la Universidad de Chile. “Le tocó a mi hija –dijo-, pero en el fondo fue el resultado de un acoso laboral que yo denuncio y no tengo ningún reparo en hacerlo. Desde su ingreso al Consejo, hace muchos años, cuando aún funcionaba en Santiago; desde esa época Galia, con una lealtad impresionante, [vivió] soportando una serie de acciones en su contra. Pero esto tuvo su culminación con el arribo de este gobierno, cuando nombraron como jefa del área a la hija de la ex ministra de educación Mónica Jiménez, Macarena Barros Jiménez, quien apenas arribó al Consejo comenzó a ponerle pruebas a mi hija, y cuando se dio cuenta de la valía profesional de ella y que esto le iba a hacer sombra, comenzó a hostigarla, al punto de que le dijo ‘Galia, quiero que te vayas de esta área’.

El académico relató que sus compañeros de trabajo pidieron al jefe de Recursos Humanos que no trasladaran a Galia, que no lo permitiera, porque esa división no podía prescindir de una profesional como ella. “Cuando se enteró esta señora [Macarena Barros] –prosiguió el académico-, tuvo que echar pie atrás. En paralelo, esta mujer tenía que preparar un informe para el ministro Cruz-Coke, que en tres ocasiones le fue rechazado, y esta persona llegó donde Galia a pedirle que por favor le ayudara a elaborar ese informe. Mi hija lo hizo, a pesar de lo que había pasado y el informe fue aprobado por el ministro, lo que fue un verdadero robo intelectual. Luego tuvo la bajeza de comenzar a recorrer las oficinas del Consejo preguntando quién había tenido algún problema con Galia y juntó a algunos pocos y obtuvo los testimonios para reafirmar ahora de nuevo, que Galia saliera de ahí. Luego de eso, mi hija fue desplazada hacía la dirección regional de Valparaíso, y es en ese contexto es que surge este maldito viaje”.


Doble discurso

Después del accidente, Macarena Barros Jiménez se deshizo en elogios a la vocación de servicio público de Galia. “Es una funcionaria ejemplar, con la impronta de probidad del funcionario público”, dijo Barros Jiménez, según La Tercera (2). “Fue una de las artífices de la creación del CNCA y su vocación era masificar el concepto de “ciudadano con acceso democrático a la cultura, ojalá gratuita y descentralizada […] Tenía una capacidad de gestión enorme, ella coordinaba a los encargados de ciudadanía y cultura de todas las regiones”.  Su ex compañero de trabajo Claudio Riquelme recordó también que “fue fundamental su labor en grandes producciones como los Carnavales Culturales de Valparaíso”.

Macarena Berríos, la última jefa de Galia y Romina Irarrázaval en la sede regional del CNAC en Quillota, dijo que “Romina identificó ella misma que en Juan Fernández no teníamos postulaciones, y trabajó mucho para solucionar eso. Galia iba a hablar con el alcalde e iba a ver los aspectos de integración cultural”.

La carta al ministro

En su carta del 26 de julio a Cruz-Coke, Galia Díaz enumeró 12 situaciones de persecución alentadas o efectuadas en los últimos meses por su antigua jefa Macarena Barros Jiménez:

● He sufrido amenazas de quedar sin responsabilidades ni tareas concretas, de no levantar una propuesta propia de trabajo.

● Me ha excluido de áreas de responsabilidad clave, a cambio de tareas rutinarias, sin mucha perspectiva de desarrollo como lo es el seguimiento de compromisos.

● Me han asignado tareas, sin ninguna atribución ni espacio de desarrollo, como lo es una asesoría programática a la Sección de Comunidad y Territorio, que nunca pude llevar a cabo, puesto que no me fue permitido participar de reuniones de equipo, por parte del Jefe de dicha sección.

● He recibido un trato vejatorio y discriminatorio, al comunicar en mi presencia que mi estado de ánimo estaba afectado por problemas hormonales producto de mi embarazo y regreso al trabajo.

● Me ha estigmatizado ante mis compañeros de trabajo, transmitiendo supuestos problemas de trato y de entorpecimiento de clima laboral, escuchando rumores de otros compañeros.

● Ha difamado mi imagen profesional, extendiendo por la institución supuestas malas prácticas, problemas con otros funcionarios y una supuesta conexión con la administración anterior, que incluso ha mencionado en reuniones de equipo.

● Ha bloqueado mis posibilidades de desarrollo profesional, impidiendo un traslado a otro programa a otra oficina, en base a que no puede “perder” el grado de mi cargo dentro [del] departamento o Unidad de Gestión Interna.

● Ha invadido mi privacidad, al llamarme durante mi descanso post natal, provocando depresión, preocupación y tensión.

● Ha organizado reuniones con otros funcionarios del departamento para conocer su impresión de mi trabajo, buscando antecedentes  de supuestas “malas prácticas”.

● Me ha asignado al menos 7 tipos de funciones distintas, eliminando la designación anterior. La última de ellas, la jefatura de la Sección de Comunidad y Territorio, implicó la toma de decisiones personales y familiares que se vieron frustradas ante el cambio de decisión, sin explicación, ni fundamento alguno.

● Me ha solicitado tareas de desarrollo de contenido, ante lo cual invisibiliza mi aporte y me resta de reuniones importantes sin explicación alguna.

● Me ha asignado responsabilidades, como la subrrogancia del departamento ([resolución] del 24 de marzo de 2011), que luego  ha desconocido, indicando una  subrrogancia distinta.

Súplica final

“Por último, Sr. Ministro –suplicó Galia- recurro a Ud. porque no considero que esta situación sea parte de la estrategia institucional de gestión de personas y solicito a Ud. registrar esta constancia, ya que temo en adelante, persecución respecto a lo que sea una posible alternativa de continuidad una vez finalizado el fuero maternal que me protege. Ante esto, solicito  muy respetuosamente, tenga bien considerar mi solicitud y autorizar mi traslado a la Dirección Regional de Valparaíso, donde la Srta. Berríos me propone trabajar con garantía de un espacio laboral respetuoso de mis derechos, un desafío de trabajo acorde a mis capacidades y en compatibilidad de mi vida personal y familiar. Si su decisión es apoyar esta solicitud, mi compromiso está en poner toda mi energía para emprender nuevos desafíos, mis 12 años de  experiencia en la institución, la pasión por este trabajo y la responsabilidad profesional reconocida por la red de trabajo que hoy se relaciona conmigo, al servicio de una Dirección Regional que requiere  apoyo y a una jefatura que merece todo mi respeto profesional”.

En honor a la verdad se ignora si esta carta llegó a ser despachada por Galia al ministro Luciano Cruz-Coke, en un último esfuerzo por salir de la recurrente pesadilla orquestada por Macarena Barros Jiménez. Por tanto, no está claro si el secretario de Estado llegó a enterarse de este prolongado acoso laboral a Galia, que violó leyes de protección de la mujer, invadió su privacidad e intimidad, violó derechos laborales y de fuero maternal, provocó depresión y trastornos en su vida emocional e hizo imposible la vida laboral de esta víctima de un desastre aéreo que amerita una investigación imparcial, que no puede estar a cargo de la FACH –que es parte interesada por su responsabilidad en el “maldito viaje”, ni un “ministro en visita” designado por la poco confiable justicia militar.

*) Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno.

Referencias:

1) http://www.terra.cl/zonamujer/index.cfm?id_cat=2007&id_reg=1724897

2) http://www.latercera.com/noticia/nacional/2011/09/680-390639-9-la-vocacion-por-el-servicio-publico-de-las-funcionarias-del-consejo-de-la.shtml

Anexo:

Carta al ministro Cruz-Coke

Valparaíso, 26 de julio de 2011

Señor

Luciano Cruz Coke

Ministro  Presidente

Consejo Nacional de la Cultura y las Artes

Presente

Junto con saludar  atentamente, le  escribo para exponer a Ud. antecedentes respecto a mi situación laboral.  A partir de junio del año 2010 trabajé junto a la Sra. Macarena Barros Jiménez, como Coordinadora de la Unidad de Gestión Interna, en un arduo trabajo de inducción y acompañamiento a sus primeros meses luego de ingresar a la institución como Jefa del Departamento de Ciudadanía y Cultura. Durante el período, la Sra. Barros se manifestó satisfecha y agradecida con el apoyo y compromiso demostrado, dando como resultado una excelente evaluación de mi desempeño en el proceso ordinario de calificación. La segunda semana de septiembre, se inició mi pre natal que duraría hasta enero del 2011. Antes de mi salida, me manifestó interés por continuar esta tarea a mi regreso, dado los excelentes resultados de esta labor y la citada evaluación.

A partir de noviembre, comencé a recibir frecuentes llamados telefónicos de la Sra. Barros, en los cuales me indicaba su preocupación por las funciones que desarrollaría a mi regreso y con distintas propuestas, ya que en el cargo que dejé durante el pre y post natal, se estaba desempeñando Macarena Berríos, por asignación de Subdirección. El 23 de diciembre, me citó con carácter de urgente para conversar en un café frente al edificio institucional ubicado en Valparaíso, donde me propuso integrarme al equipo de Educación y Cultura, dada la necesidad de refuerzo que requería la sección y ante la renovación de gran parte del equipo.

Unas semanas más tarde, me llamó para contarme que el cargo había sido provisto y que debía  presentarle una propuesta de  trabajo, ya que no podía regresar a mi cargo. Estos llamados se repitieron en varias oportunidades, incluso llegué a solicitarle que no insistiera hasta mi retorno puesto que estaba concentrada en cuidar a mi hija de pocos meses y cada uno de sus llamados, me preocupaban y dejaban con más incertidumbre.

Al regresar de mis vacaciones, el día 4 de marzo, fui  convocada a una jornada de trabajo en Santiago y al llegar, me di cuenta que había sido designada como Encargada Administrativa del Departamento, pese a siempre expresé mi interés y mi experiencia asociada a temas de planificación estratégica. En varias reuniones posteriores, se abordaron distintas propuestas de trabajo y finalmente, a mediados de marzo, me asigna funciones como Encargada de seguimiento de compromisos institucionales y otras tareas, que comprendían apenas un cuarto de mi carga laboral anterior a mi pre y post natal. Al consultar por mis derechos asociados al cambio de funciones me indicó que para esta institución, estas medidas formaban parte de los lineamientos institucionales y que yo no tenía derechos en mi calidad de contrata, según había sido orientada por Subdirección y Recursos Humanos.

Como inicié un trabajo con Macarena Berríos, y considerando que mi interés principal ha estado siempre ligado  con contar con un espacio para aportar al desarrollo institucional, con el compromiso y profesionalismo que caracteriza mi quehacer, trabajé en lo solicitado y en todos lo que me fue solicitado, desistiendo de dejar constancia de dicha situación.

Ante la propuesta de acompañar a Macarena Berríos en su nuevo cargo en la Dirección Regional de Valparaíso y entiendo que se trata de un lugar con mayores oportunidades de desarrollar un trabajo relacionado con mis intereses profesionales, solicité al Subdirector y a  la Sra. Barros, autorización para trasladarme. La respuesta por parte de ambos fue positiva, pero tres días después, la Sra. Barros me citó a su oficina, y me indicó que por instrucción de Subdirector Nacional sólo podía cambiarme renunciando a mi actual grado y optando por un grado 10 EUS.  Propuesta que no pude aceptar dado el desmedro económico que ello significa. En la misma oportunidad, me indicó que si esta decisión  se trataba de falta de expectativas profesionales,  me invitaba a tomar la jefatura de Sección de Comunidad y Territorio, luego de la salida del Sr. José Paulsen, quién iniciaría estudios de post grado en el extranjero.

Acepté la oferta de la Sra. Barros, ya que se trata de un área de trabajo que me parece muy interesante e incluso propuse un reenfoque de la sección que fue presentada con éxito a Ud. en una reunión realizada hace unas semanas atrás. Oportunidad en la que no fui invitada a participar, sin embargo comprendí que se trataba de una reunión con encargados titulares.

Tres semanas después de esa reunión y sin mediar discusión, ni conflicto alguno, la Sra. Barros, me cita a su oficina y me indica que debo trasladarme a la Dirección Regional, por el bien institucional y que no está obligada a darme ninguna explicación respecto a su cambio de parecer repentino y del cual no tuve antecedentes previos.

Esperé durante dos semanas el regreso de la Sra. Barros, que se encontraba de vacaciones transcurso en el cual me enteré que con anterioridad había comentado la situación con mi jefe directo y algunos compañeros aludiendo que tenía antecedentes de “malas prácticas” cometidas por mí persona, durante la administración anterior,  y que el equipo de la sección de Comunidad y Territorio no estuvo de acuerdo con el nombramiento.

Al respecto, Sr. Ministro, quiero manifestarle mi más profundo pesar por esta situación, que no puedo comprender, ya que desconozco formalmente las acusaciones hacia mi trabajo, por el contrario, cuento con expediente laboral intachable, calificaciones excelentes y una reconocida calidad y capacidad de trabajo. Yo no tengo problemas personales con la Sra. Barros, sin embargo,  he sido constantemente maltratada desde mi retorno en marzo, y sin conocer causa objetiva, ni argumento de discordia, he sido hostigada y coartada en mis potencialidades y oportunidades, e incluso se ha puesto en duda mi reputación laboral de manera gratuita, en base a lo establecido como mal trato laboral.

Cabe destacar que durante estos meses, he podido constatar las siguientes situaciones:

1.- He sufrido amenazas de quedar sin responsabilidades ni tareas concretas, de no levantar una propuesta propia de trabajo.

2.- Me ha excluido de áreas de responsabilidad clave, a cambio de tareas rutinarias, sin mucha perspectiva de desarrollo como lo es el seguimiento de compromisos.

3.- Me han asignado tareas, sin ninguna atribución ni espacio de desarrollo, como lo es una asesoría programática a la Sección de Comunidad y Territorio, que nunca pude llevar a cabo, puesto que no me fue permitido participar de reuniones de equipo, por parte del Jefe de dicha sección.

4.- He recibido un trato vejatorio y discriminatorio, al comunicar en mi presencia que mi estado de ánimo estaba afectado por problemas hormonales producto de mi embarazo y regreso al trabajo.

5.- Me ha estigmatizado ante mis compañeros de trabajo, transmitiendo supuestos problemas de trato y de entorpecimiento de clima laboral, escuchando rumores de otros compañeros.

6.-  Ha difamado mi imagen profesional, extendiendo por la institución supuestas malas prácticas, problemas con otros funcionarios y una supuesta conexión con la administración anterior, que incluso ha mencionado en reuniones de equipo.

7.- Ha bloqueado mis posibilidades de desarrollo profesional, impidiendo un traslado a otro programa a otra oficina, en base a que no puede “perder” el grado de mi cargo dentro departamento o Unidad de Gestión Interna.

8.- Ha invadido mi privacidad, al llamarme durante mi descanso post natal, provocando depresión, preocupación y tensión.

9.- Ha organizado reuniones con otros funcionarios del departamento para conocer su impresión de mi trabajo, buscando antecedentes  de supuestas “malas prácticas”.

10.- Me ha asignado al menos  7 tipos de funciones distintas, eliminando la designación anterior. La última de ellas, la jefatura de la Sección de Comunidad y Territorio, implicó la toma de decisiones personales y familiares, que se vieron frustradas ante el cambio de decisión, sin explicación, ni fundamento alguno.

11.- Me ha solicitado tareas de desarrollo de contenido, ante lo cual invisibiliza mi aporte y me resta de reuniones importantes sin explicación alguna.

12.- Me ha asignado responsabilidades, como la subrrogancia del departamento (rex. Nº del 24 de marzo de 2011), que luego  ha desconocido, indicado una  subrrogancia distinta.

Por último, Sr. Ministro, recurro a Ud. porque no considero que esta situación sea parte de la estrategia institucional de gestión de personas y solicito a Ud. registrar esta constancia, ya que temo en adelante, persecución respecto a lo que sea una posible alternativa de continuidad una vez, finalizado el fuero maternal que me protege. Ante esto, solicito  muy respetuosamente tenga bien, considerar mi solicitud y autorizar mi traslado a la Dirección Regional de Valparaíso, donde la Srta. Berríos me propone trabajar con garantía de un espacio laboral respetuoso de mis derechos, un desafío de trabajo acorde a mis capacidades y en compatibilidad de mi vida personal y familiar. Si su decisión es apoyar esta solicitud, mi compromiso está en poner toda mi energía para emprender nuevos desafíos, mis 12 años de  experiencia en la institución, la pasión por este trabajo y la responsabilidad profesional reconocida por la red de trabajo que hoy se relaciona conmigo, al servicio de una Dirección Regional que requiere  apoyo y a una jefatura que merece todo mi respeto profesional.

Agradeciendo desde ya una buena acogida, le saluda atentamente,

GALIA DIAZ RIFFO

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