SIMCE y Ley SEP: Bases del futuro negocio de las Corporaciones

SIMCE y Ley SEP: Bases del futuro negocio de las Corporaciones

Patricio Villa / resumen.cl

Una de las demandas del movimiento por la educación gratuita, democrática y de calidad, la constituye el fin de la semaforización de las escuelas y la reformulación del SIMCE.

Nos detendremos en esta demanda, pues el SIMCE se ha convertido en “el sello de calidad” de cualquier establecimiento. Sin embargo, las consecuencias de esta situación están en la discusión de profesores y estudiantes, más todavía cuando pueden implicar, hasta el cierre de establecimientos.

La aplicación de las pruebas estandarizadas (donde todos los estudiantes deben saber los mismos conocimientos), como el SIMCE, ha generado un círculo vicioso, que ha terminado por convertir a muchos establecimientos en sitios de entrenamiento para responderlo. Con ello se ha expandido una presión generalizada por obtener resultados que no cuestionen la labor que se realiza al interior del establecimiento.

La presión que se pone sobre estudiantes y profesores se ampara en la Ley de Subvención Escolar Preferencial (SEP). Bajo esta ley, los establecimientos con subvención estatal (municipales o particular subvencionados) reciben una suma de dinero según los “alumnos prioritarios” (considerados pobres) que tengan matriculados.

La cantidad de plata que se entrega depende del rendimiento que el establecimiento demuestre en el SIMCE y según estos resultados puede clasificarse en Autónomo, Emergente o en Recuperación. El establecimiento en Recuperación es el que ha obtenido resultados deficientes. Después de ser declarado en esta categoría tiene cuatro años para subir su calificación en el SIMCE y cumplir con otros requisitos. Si no lo hace, en el Artículo 28 de esta ley se establece que: “En el caso de no lograrse los objetivos señalados… el Ministerio de Educación podrá revocar el reconocimiento oficial”, es decir, el establecimiento puede cerrarse.

Al interior del informe de los resultados del SIMCE del año 2010 de 4° básico, encontramos que el sistema categoriza a los estudiantes según nivel socioeconómico, el cual está relacionado proporcionalmente con los años de estudio de sus padres. Es a partir de esta información que se establece el índice de vulnerabilidad de un establecimiento y su posibilidad de acceder a esta “Subvención Preferencial”.

La tabla, con respecto a los estudiantes de 4° básico que rindieron el SIMCE este 2010, arroja los siguientes datos.

Tabla 1

Grupo Socioeconómico Años de estudio de la Madre Años de estudio del Padre Ingreso del hogar
Bajo Menos de 9 Menos de 9 $0 – $160.000
Medio Bajo Entre 9 y 10 Entre 9 y 10 $160.001 – $245.000
Medio Entre 11 y 12 Entre 11 y 12 $245.001 – $450.000
Medio Alto Entre 13 y 15 Entre 13 y 15 $450.001 – $1.100.000
Alto Más de 15 Más de 15 Más de $1.100.000

En la siguiente tabla se cuantifican la cantidad de estudiantes que provienen de los distintos grupos socioeconómicos y cual es la cantidad de establecimientos que ocupan.

Tabla 2

Grupo Socioeconómico Cantidad de Estudiantes Porcentaje de  Estudiantes Número de Establecimientos Porcentaje de Establecimientos
Bajo 24854 10,00% 2396 30,00%
Medio Bajo 76324 32,00% 2712 34,00%
Medio 82901 34,00% 1652 21,00%
Medio Alto 40057 17,00% 769 10,00%
Alto 18091 7,00% 399 5,00%
Nacional 242227 100,00% 7928 100,00%

De estas tablas podemos interpretar que:

Los alumnos que el Estado denomina “prioritarios” se concentran en el nivel “bajo” y “medio bajo”. Sin embargo, perfectamente pueden compartir el mismo establecimiento con estudiantes de grupo socioeconómico “medio”.  Esto quiere decir que pueden estar sujetos a la Subvención Escolar Preferencial al interior de un establecimiento determinado.

Los estudiantes que provienen de familias que se establecen en el nivel “bajo”, “medio bajo” y “medio”, concentran el 76% de la población de estudiantes de 4° básico que rindió el SIMCE y tienen una participación en el 85% de los establecimientos del país.

Los resultados que emanó  el SIMCE el año 2010 de 4° básico, a pesar de que demostraron alzas en sus puntajes, siguió expresando una diferencia entre los estratos socioeconómicos, lo que repercute en la calificación que alcanza el establecimiento en su conjunto.

Tabla 3

Grupo Socioeconómico Promedio lectura Promedio Matemática Promedio Comprensión del Medio Social y Cultural
Bajo 250 225 228
Medio Bajo 256 235 238
Medio 272 254 257
Medio Alto 290 277 278
Alto 304 300 298

La situación sigue siendo preocupante, en tanto se considera los puntajes que el SIMCE establece como estándares de calidad, los cuales, muchas veces no son superados por los establecimientos de  nivel “bajo”, “medio bajo” y “medio”. Aquí están los rangos de puntajes. Cabe indicar que el nivel “inicial” es el más bajo y declara que el proceso de enseñanza no ha cumplido los objetivos. (En el caso de los puntajes de lectura y escritura, se suman). Tabla 4

Rango de Puntajes para cada nivel de logro según prueba 4°  Básico

Nivel de Logro Lectura Escritura Educación Matemática Comprensión del Medio Social y Cultural Comprensión del Medio Natural.
Avanzado 281 puntos o más 57 puntos o más 286 puntos o más 295 puntos o más 284 puntos o más
Intermedio Entre 241 y 280 puntos Entre 49 y 56 puntos Entre 233 y 285 puntos Entre 246 y 294 puntos Entre 241 y 283 puntos
Inicial 240 puntos o menos 48 puntos o menos 232 puntos o menos 245 puntos o menos 240 puntos o menos

Resultados:

– En lectura, los grupos socioeconómicos “bajo”, “medio bajo” y “medio” no alcanza a superar el nivel inicial.

– En matemática el grupo socioeconómico “bajo” se mantiene en el nivel inicial y el grupo “medio bajo” alcanza a superar por dos puntos el nivel inicial.

– En comprensión del medio social y cultural, los grupos socioeconómicos “bajo”, “medio bajo” no alcanzan a superar el nivel inicial.

Es decir, en matemática y comprensión del medio social y cultural hay un 42% de estudiantes de 4° básico que no alcanza a superar el nivel inicial y en lectura, hay un 76% de estudiantes de 4° básico que no superaron tal nivel. Todos ellos están concentrados en la población más pobre del país.

SIMCE y Ley SEP: Nuevamente los pobres son el pretexto para el negocio

Sobre estas cifras hay un gran debate que se da al margen de la institucionalidad que les otorga el valor de “certificado de calidad”. Es generalizada la opinión que los establecimientos que alcanzan resultados intermedios o destacados es porque han trabajado en un entrenamiento sistemático de los estudiantes para que rindan el SIMCE. Más todavía, si el resultado implicará tener un cartel en la puerta del establecimiento que dirá si está en verde o en rojo, es decir, si es un buen o mal colegio.

Por otra parte, el Observatorio de Políticas Educacionales de la Universidad de Chile (OPECH) ha concluido que “El SIMCE es una prueba que intenta ofrecer información acerca de los resultados obtenidos por los establecimientos educacionales. Sin embargo,… la variabilidad en los resultados escolares obtenidos por los alumnos depende en un porcentaje minoritario de lo que ocurre al interior de las escuelas (no más de un 30%), y en un porcentaje mayoritario de variables extra escolares como el origen socioeconómico, cultural y familiar de los niños (en un 70% y más)”.

Puede pensarse que lo que ha planteado el OPECH se condice con los datos revisados recientemente, pues los peores resultados se concentran proporcionalmente en los grupos socioeconómicos más bajos. Las causas son variadas, desde la posibilidad de tener un profesor particular o un apoderado que incentive hábitos de estudio en el niño o la posibilidad de desarrollar expectativas de parte del niño, pueden estar incidiendo en los resultados. Por lo que el SIMCE no puede seguir considerándose como la información que decide sobre “calidad” y más todavía que decide sobre la viabilidad de un establecimiento.

La pregunta que cabe hacerse es ¿Qué pasará con los estudiantes de los establecimientos a los cuales el Ministerio de Educación les revoque el reconocimiento oficial? Ellos seguirán ahí, representando una cantidad de plata por subvención y necesitarán seguir cursando su escolaridad. En este sentido, lo más probable es que un nuevo sostenedor (una Corporación) se haga cargo de ello y del dinero por subvención que los estudiantes representan.

Los estudiantes, reclaman en contra las precarias condiciones en que se desarrolla su educación, pero a la vez plantean que no pueden ser éstas las formas de evaluarlas. Para poder evaluar y construir una nueva educación, es necesario crear espacios democráticos, donde participen y decidan todos los actores que componen el sistema educativo y los establecimientos.

Con estos antecedentes, puede quedar respondida la interrogante de por qué el Gobierno no ha accedido a la demandas de reformular el SIMCE, parar la semaforización de los colegios y de democratizar los establecimientos. El promisorio negocio de quedarse con la mayor parte de los establecimientos, tiene a múltiples sectores de la clase política, bregando por la derrota del movimiento social-educativo.

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