Un animal mudo levanta la vista de Germán Marín

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Germán Marín, escritor chileno (Santiago, 1934) es un compendio de nominaciones tales como: “insolente”, “oscuro”, “cascarrabias” y otras conceptualizaciones del tipo: “editor”, “exiliado político”, “escritor de culto”. Sin duda todo lo anterior nos hace figurarnos que dentro de la escena literaria chilena, Marín saca más de alguna roncha.

Un animal mudo levanta la vista (2003, Editorial Sudamericana) es una trilogía compuesta por las novelas El palacio de la Risa, ídola y Cartago, cada una de ellas actúa sobre el relato mayor como piezas que el lector debe “mover” y/o “posicionar” según su lectura, debido al genial juego escritural que Germán Marín desarrolla en estas tres historias que son una, le valió el premio Altazor por este trabajo el año 2004 y una positiva recepción de la crítica y de los lectores.

Cada una de las partes de esta trilogía, es una perspectiva en la vida de su protagonista, quien puede ser el propio Marín exiliado el año 1973, su regreso en la década del 80 y la decadencia total moral y física de un hombre que vaga por un país que le es extraño, doble estándar y donde la dictadura actúa como un virus, cuyas consecuencias son apreciadas incluso hoy, en cuanto la gente insiste en oler y ver en todas partes un flash back o racconto de una escena que ya sucedió.

El palacio de la Risa, ya había sido publicada individualmente el año 1995. En este relato conocemos la historia de Villa Grimaldi, desde sus orígenes históricos como terrenos de una familia particular, hasta los horrores vividos en cuanto fue adquirida por militares y utilizada como casona en la que funcionaba un centro de tortura y operaciones durante la represión en los setenta.

La segunda parte se titula Ídola, en ella Marín narra el contexto socio-político y el terremoto del año 85. La línea limítrofe entre realidad y ficción desaparece y podemos reconocer signos que retratan la historia contemporánea de un Chile que apostó por la democracia a cambio de coimas y posicionamiento de figuras que se diluyen entre izquierda y derecha y centro y porque no, también en ninguna parte.

Por último, la tercera parte de Un animal mudo levanta la vista, se titula Cartago, en este relato nuestro protagonista ya ha pasado por los estadios “ideológico”, “derrota” y “auge” para desencadenar en un estadio de fracaso moral y psicológico donde sólo el fluir de la historia, esa concatenación de hechos de los cuales somos parte individual como colectivamente, nos influyen y arrastran en un torbellino que suma y sigue.

El trabajo de Germán Marín, ya sea como escritor, o en su labor como editor, ha contribuido enormemente a la literatura chilena reciente. Con un tono agudo y frontal nos enrrosca a las nuevas generaciones, las múltiples sensaciones de un ser humano víctima del curso de la historia de su país.

+ Juana Lucero

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