ETA acepta colaborar con la Comisión Internacional de Verificación del desarme

altAnuncia en un comunicado su compromiso con el grupo presentado el miércoles en Bilbo y llama a Madrid y París a aceptar también a esta instancia y abandonar la represión.  Considera que esta labor debe abrir paso a una nueva fase de implicaciones de todas las partes, y remarca que la situación que se vive en Euskal Herria «nunca se ha conocido»

GARA | DONOSTIA

El miércoles se dio a conocer en Bilbo la puesta en marcha de un grupo de cinco reconocidos expertos internacionales que tiene como objetivo verificar el alto el fuego permanente, general y veri- ficable anunciado por ETA el 10 de enero. Desde ese momento se especulaba en los medios con cuál sería la respuesta de la organización armada a esta presentación. Ayer, sólo tres días después, ETA anunciaba en un comunicado remitido a GARA que está de acuerdo con la iniciativa, que la considera «un paso importante en el proceso de resolución» y que en consecuencia «adopta el compromiso de colaborar con la Comisión Internacional de Verificación».

ETA añade en un comunicado escueto que «creemos que este paso debería ser el precedente de los compromisos multilaterales que necesita el proceso de resolución». Cita expresamente «el respeto a los derechos básicos de los presos políticos vascos», «el respeto a la actividad política de la izquierda abertzale» y «el fin de la represión y las detenciones», que ETA entiende como «tareas urgentes» a afrontar.

Al hilo de ello, la organización armada vasca apunta que «la adopción de compromisos en todos estos temas y la voluntad de todas las partes para afrontar la resolución en su integridad nos puede llevar a dar pasos determinantes e irreversibles».

«Hasta el final»

Una muestra de voluntad similar se encuentra en el siguiente párrafo del comunicado, en el que ETA recalca que «ha tomado compromisos históricos y ha dado pasos profundos. Todos ellos y los esfuerzos que están haciendo muchos agentes políticos y sociales están abriendo una oportunidad que nunca se ha conocido en Euskal Herria».

Así las cosas, ETA concluye afirmando que «nuestro deseo es llevar esta oportunidad hasta el final y construir un escenario de paz y libertad en Euskal Herria».

En el arranque de este nuevo mensaje, ETA recuerda que «han pasado casi diez meses» desde que dio carácter general y permanente a su alto el fuego y ofreció además que fuera verificado por la comunidad internacional.

En referencia a aquella declaración de enero, añade que se trató de una iniciativa «unilateral» y que suponía «secundar el camino marcado por el Acuerdo de Gernika», además de reflejar «el compromiso firme con el final de la confrontación armada y con la solución al conflicto político. Desde entonces, ETA se está empleando intensamente para posibilitar un proceso de resolución, como se ha comprobado en iniciativas públicas y también mediante un trabajo callado que no ha tenido reflejo público», revela la organización armada vasca.

«Miedo» de los estados

Frente a ello sitúa la actitud de los estados español y francés, de los que ETA dice que «no han puesto más que obstáculos. La estrategia represiva y las medidas de excepción no han cesado», indica antes de enumerar las detenciones y «torturas salvajes» a ciudadanos vascos, las euroórdenes, la prolongación de la «política penitenciaria criminal», la vulneración de los derechos civiles o el mantenimiento de la estrategia de ilegalización de la izquierda abertzale.

ETA añade que estas mismas estrategias represivas se están empleando para obstaculizar el intento de la organización de impulsar un proceso de resolución. «Con todo ello, los estados de España y Francia persisten en la actitud de zancadillear y embarrar la resolución», dice ETA, que se muestra convencida de que ello se debe «al miedo a las puertas que puede abrir el avance en el proceso para la palabra y la decisión de Euskal Herria».

Comisión no oficial

ETA introduce también algunas consideraciones o aclaraciones sobre este proceso de verificación que recuerda que ofreció desde enero. Así, constata que Madrid y París «han intentado bloquear la propia creación de la Comisión de Verificación, negándole aval oficial». Considera que obedece a que esta iniciativa ahora en curso «desnudaría aún más las excusas de los estados ante la ciudadanía vasca y ante la comunidad internacional» y «haría todavía más incomprensible el mantenimiento de la represión y la negativa a dar pasos en la resolución».

«Pese a ello, ETA ha respondido a los intentos de bloqueo y a la cerrazón ofreciendo oportunidades», dice. Y concreta que un ejemplo es la decisión de aceptar una comisión internacional de verificación que no tenga aceptación oficial por parte de los dos estados, como por ahora es el caso de la presentada el miércoles en Bilbo.

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