Cierre y fusión de la Escuela Ángel Guzmán Rojas: Consecuencia de un modelo educativo con falta de perspectiva humana

Cierre y fusión de la Escuela Ángel Guzmán Rojas: Consecuencia de un modelo educativo con falta de perspectiva humana

altEl jueves 10 de noviembre la comunidad de la escuela de Los Castaños, como es conocida por su ubicación por la población que la vio nacer y crecer, es abatida por la noticia de la fusión con su par Escuela Irene Frei de Cid, dejando de lado 40 años de esfuerzo y proyecto educativo al servicio de la parte más vulnerable de los pobladores de Barrio Norte. Todo gracias a la votación a puertas cerradas del concejo municipal del mismo día, presidida por el alcalde Patricio Kuhn.

“El rumor de la fusión del establecimiento siempre estuvo desde que llegué a trabajar como jefa técnica en 1993, pero fueron solo especulaciones (como es en la economía y esto es asunto de dinero) hasta este octubre donde mis jefes me corroboraron que era posible… Y a las 12 del martes 8 me llega un correo en el que se me avisa el cierre”, declara la directora, María Isabel Matamala. Ya el viernes el acto es confirmado por sus verdugos y los estudiantes se toman el colegio dejando de voceras a María Melo y Orielly Solar y de vocero a Germán Silva, todos de octavo, al instante apoyados por sus apoderados y el plantel docente.

Cuatro generaciones por la borda

altLa escuela es bautizada Ángel Guzmán Rojas por un militar muerto con una comisión de servicio a la Antártica y nace por la unión de las escuelas 73 y 75 del mismo sector en 1971 construida en un terreno donado por el Club Hípico de Concepción. A ella asistían tanto adultos como niños de pocos recursos e impartía  un taller de cuero y calzado cuyas elaboraciones eran vendidas en el mismo  lugar ayudando a los y las estudiantes y economía local. Con el paso de los años fue creciendo, se le construyó una cancha, entra en la jornada escolar completa (JEC) en 1999 y a través de fondos SEP (subvención escolar preferencial) mejora sus dependencias donde albergaba a casi 300 alumnos.

Entre los años 2004 y 2008 muchos tuvieron que retirarse por la erradicación de los campamentos de la población Teniente Merino I hacia el sector Boca Sur de San Pedro de la Paz. Y así fue decreciendo la cantidad a 170 niños y niñas aprox. Pero aún así varios siguieron viajando por estudiar. Hoy cuenta con salas de 30 personas máximo, un aula especial para 16 estudiantes de integración, biblioteca, talleres y sala de computación todo en una buena infraestructura re arreglada con los fondos destinados post terremoto.

“Se ah perfeccionado bastante durante estos años con una alianza con la UdeC, en el plan de capacitación de post grado para los profesores para los casos específicos de los alumnos pues la mayoría tienen muchos problemas en la casas y los han echado de otras escuelas. Ésta se preocupa de mantenerlos en la institución y de que crezca con ella.” Nos habla Silvia Reyes, auxiliar y apoderada por 9 años que vive en la casa fiscal del terreno.

Parte de las conocidas políticas mercantiles

La única justificación para el cierre fue la votación del fatídico jueves 10, norma que la apoderada Marcela Pinto, quien vio pasar desde su padre a sus primos, sobrinos e hija, considera impositiva. Significa que solo los profesionales de planta serán reubicados y 10 docentes a contrata más 10 asistentes de la educación y personal auxiliar quedarán desempleados por la sustitución de trabajadores de una escuela por otra; el hacinamiento en las salas de clases, el fin de la JEC, la posible disminución de sueldos, la reducción de horas de trabajo y la pérdida de identidad con el cambio de nombre. Esto para una escuela que a punta de esfuerzo de toda la comunidad logró surgir con poco más de 2 millones de presupuesto, a pesar  de que fuera aprobada la maqueta de mejoramiento de la escuela en 2001, año en que Jacqueline van Rysselberghe estaba a la cabeza del municipio.

Como nos conversa Olimpia Rivero, dirigente del Colegio de Profesores, el conflicto se enmarca dentro de la añosa problemática de la educación chilena, donde el carácter privatizador y predominio de la política capitalista, que induce a la mera competencia, esta terminando con el masivo cierre sistemático de escuelas públicas en todo el país, como la escuela Luis David Cruz Ocampo, otra de Concepción. “El déficit del Departamento de Educación en el Bio Bio alcanza la cifra de $3.115.000 con impuestos internos lo que repercute en: que el DAEM no pague las cotizaciones a las AFP, gran parte de los profesores estén a contrata e incluso algunos en DICOM por que la municipalidad no paga a las cooperativas y privados; y que se les obligue a jubilar con paupérrimas indemnizaciones, lo que se ah incrementado gracias a la ley 20.501 promulgada por Lavín en marzo de este año”, declara álgidamente mientras se desarrolla una protesta en el bautizado Puente de la Indignación.

Hasta el momento no existen conversaciones con la autoridad y las actividades en apoyo al Ángel Guzmán Rojas seguirán durante la próxima semana. Ya se encuentra en desarrollo una querella por lo sucedido el jueves pasado fuera de la municipalidad, donde los participantes de la tranquila manifestación, entre ellos menores desde cinco años, fueron roseados con gas lacrimógeno por carabineros.

La retoma del establecimiento el 16 de noviembre corresponde a la significación de un equipo de trabajo que lucha por permanecer con su nombre y el proyecto educativo, que traen consigo a todas las personas que comparte en esta escuela.

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