Construyendo con medios propios: Recuperando el derecho a vivienda

Construyendo con medios propios: Recuperando el derecho a vivienda

altPolíticas habitacionales donde prima el criterio comercial y la mercantilización del suelo. Ganan las Egis, las constructoras e inmobiliarias en la edificación de la vivienda, luego los bancos cobrando más de tres veces el valor de ésta, mientras las familias deben hacinarse en construcciones de 36 mts2 y pagarlas aunque éstas hayan sido barridas por el maremoto, como es el caso de la población Villa Mar; aguantar malas construcciones donde se filtra el agua entre las paredes y ventanas como es el caso de los edificios de Villa Futuro y Centinela o viviendas asentadas en sitios no aptos como lo que ocurre en la población Miraflores en Concepción.  O simplemente, permanecer como allegados o arrendar precarias piezas que mal pagan, porque el derecho a la vivienda es un privilegio.

Esta realidad en la que el Estado entrega el derecho a la vivienda a los intereses de los empresarios y las familias trabajadoras deben aceptar esto como algo incambiable, ¿tiene que ser solo así?

Conversamos con Carolina miembro del Movimiento de Pobladores en Lucha (MPL) para que nos contará  sobre su propuesta: la autogestión de la vivienda digna.

El MPL nació el año 2006 en la comuna de Peñalolén (Santiago), sus demandas no se insertan en las típicas demandas hacia el Estado, sus participantes señalan que se proyectan en la construcción de un poder popular anti-capitalista mediante la lucha, la autogestión y la educación popular. Asimismo señalan que su movimiento se ha desarrollado utilizando ciertos espacios de la política de vivienda,  y  a la vez  avanzando con nuevas propuestas.

Estos pobladores apuestan a la construcción de la vida digna, para ellos esto se materializa en la administración popular del territorio en el que habitan. Carolina afirma “la ventaja de la autogestión de la vivienda es que nosotros decidimos qué se hace con los recursos, cómo se organizarán los espacios en la población, donde siempre apelamos al desarrollo colectivo, donde el poblador participa en todo el proceso de construcción del proyecto habitacional desde su gestión hasta su construcción”

Para los pobladores la autogestión, al igual que el autogobierno y la autonomía demuestran la capacidad que tienen los pueblos de emprender procesos productivos, recuperando la confianza en sus propias fuerzas, ya no esperan que el Estado conduzca sus vidas.

EGIS y constructora en manos de los pobladores

La Entidad de Gestión Inmobiliaria (EGIS) y las constructoras se llevan gran parte del subsidio asignado a las familias para la construcción de la vivienda, esto porque las primeras cobran por la gestión del proyecto habitacional y las segundas reducen costos comprando materiales de mala calidad y construyendo viviendas pequeñas, es decir, ambas entidades lucran con dinero estatal; de un subsidio de 12 o 13 millones con 7 millones construyen la vivienda, lo demás se lo embolsan la Egis y la constructora.

Los pobladores organizados conformaron su alternativa habitacional, lo primero fue la Entidad de Autogestión Inmobiliaria Social (Eagis) que funciona como una Egis, lo que les permite controlar  la  gestión  habitacional y recuperar las riquezas de dicho proceso para sus familias. Luego inauguraron la constructora de los pobladores, una alternativa productiva administrada por ellos.

Estas dos entidades son posibles, afirma Carolina: “con la participación de profesionales comprometidos como asistentes sociales, arquitectos y abogados, que participan de este proyecto pudimos inscribir la Eagis y la constructora, ellos igualmente reciben una paga por su trabajo”

Nosotros confeccionamos políticas habitacionales

El MPL comprende que no existe una política de suelo ligada a la construcción de vivienda de interés social. Como señala un miembro de esta agrupación “puede haber  un aumento de los subsidios para poder acceder a la vivienda, pero con la sola publicación de estas medidas el mercado reacciona, aumentando el valor del suelo, equilibrando nuevamente la oferta con la  demanda. Resultado: a mayores montos de los subsidios que entrega el Estado, mayor lucro para los privados”.

Por lo anterior decidieron confeccionar, el 2007, un proyecto de ley de suelo que proponía que todo proyecto inmobiliario ceda 10% del suelo para viviendas de interés social, para combatir la segregación social.

Hoy los pobladores agrupados en la Federación Nacional de Pobladores (FENAPO) de la que es parte el MPL, establecieron una mesa de trabajo con el Ministerio de Vivienda, el objetivo es presentarles un decreto popular de vivienda elaborado por la agrupación, ya que el decreto 174 que regula los subsidios habitacionales para los pobladores no es válido, porque no representa las necesidades de las familias trabajadoras.

Nuestra propuesta, declara Carolina, “es  primero que  los pobladores tengan una participación efectiva en las decisiones que se tomen con respecto a este tema; asimismo, en primera instancia los pobladores lograron que se agregara en el decreto la figura de una entidad patrocinante que se define como “persona jurídica, pública o privada, con o sin fines de lucro, tales como cooperativas abiertas de vivienda, corporaciones, comités de vivienda, fundaciones, inmobiliarias y empresas constructoras, cuya función sea la de desarrollar proyectos habitacionales y/o presentar proyectos para ser calificados por el SERVIU respectivo, para aquello debe firmar un Convenio Marco con la respectiva SEREMI en la región en que presente proyectos al SERVIU.”

Los proyectos que ya están en construcción: “construimos más y mejor”

Bajo esta lógica impuesta por los pobladores, ya hay algunos proyectos en marcha. En Peñalolén (Santiago) están MPL 1,2,3,4 y 6. El MPL 2  ya está en construcción, gestionado por la Eagis, consta de 120 departamentos de 57 mt2; en cuanto a los proyectos restantes uno ya está en la etapa de compra de terreno, otro está en proceso de construcción y otro fue entregado al Serviu. El MPL 4 y 6 son casas de 55 a 57 mts2. Cabe destacar que cada proyecto considera una configuración de barrio en su diseño urbano, la instalación de equipamiento interno (sedes comunitarias), estacionamientos y espacios públicos.

Carolina comenta que en Concepción quieren levantar un proyecto similar al de los pobladores de Santiago.  “Acá hay varios terrenos disponibles, tenemos un registro, igualmente ya hemos contactado a profesionales como abogados y arquitectos que se les pagará por su trabajo, y en este momento estamos presentando el proyecto a los pobladores. Comenzaremos a trabajar en Concepción y Talcahuano, primero con la implementación de talleres para explicar la autogestión, la ayuda mutua, el cooperativismo; asimismo explicar que la lucha no es solo por la vivienda, sino que éste es el primer paso para una vida digna”

Los IRA: “Si es del Estado es nuestro”

Si es del Estado es nuestro, esta es la política de las familias organizadas en la agrupación Inmuebles Recuperados por Autogestión (IRA). Recorren las calles de Santiago, identifican casonas antiguas y abandonadas, averiguan a quién perteneció si el terreno pertenece al fisco se lo toman y lo reclaman como suyo o si es de otra entidad exigen al Estado que lo compre.

Son en su mayoría familias de allegados, muchos de ellos luego del terremoto quedaron en la calle y en su condición no recibieron ninguna ayuda, asimismo muchas familias pagaban más de 150 mil pesos de arriendo por una pieza donde vivían hacinados y sin poder ahorrar para la compra de su vivienda. Ante esto se tomaron estos terrenos para exigir que el Estado les construya en este sector céntrico sus viviendas.

Son tres los inmuebles recuperados por autogestión en pleno centro de Santiago: La Protectora, Bogotá y La Casona Esperanza. En las dos primeras el Serviu ya les compró los terrenos y las familias están ideando el anteproyecto en conjunto con la Eagis y la constructora para presentarlo al Serviu.

La ayuda mutua, el cooperativismo y el trabajo colectivo priman en estas comunidades. Las familias comparten espacios comunes (baño, comedor, cocina y patio), cocinan para todos y destinan parte de su tiempo en la reparación del inmueble. “muchos vecinos, estudiantes nos vinieron a ayudar por ejemplo a instalar los servicios básicos como la luz y el agua, también a limpiar las casonas, todo esto sin recibir ninguna paga monetaria”

Estas leyendo

Construyendo con medios propios: Recuperando el derecho a vivienda