Intervención de ex militante del MIR en el lanzamiento del libro “Resistentes y Clandestinos”

altEl miércoles recién pasado, en el Auditorio de Lenguas de la Universidad de Concepción, se efectuó la presentación del libro “Resistentes y Clandestinos”, La violencia política del MIR en la dictadura profunda, 1978-1982, del historiador penquista Robinson Silva Hidalgo. Resumen recoge aquí la intervención del ex militante del MIR, Rodrigo Muñoz, uno de los expositores en el evento, que contó con la presencia de numeroso público.

Compañeros y amigos: Buenas noches.

En mi condición de ex militante del MIR, agradezco la oportunidad que me brinda Ediciones Escaparate de poder comentar el lanzamiento de un libro que tiene mucho que ver con parte de nuestra historia.

Siempre es alentador que surjan textos y trabajos históricos que contribuyan a entender e ilustrar mejor un período particularmente importante de la historia nacional como fue la época de la dictadura militar que asoló al país entre septiembre del 73 y marzo del 91. Lo negativo y recurrente ha sido que las versiones y textos dominantes sobre aquel período histórico son los que han surgido desde la visión oficial, cuando no de los propios dictadores y sus cómplices. Y ya sabemos que las versiones oficiales son siempre sesgadas u orientadas a proteger intereses y poderes que cimentó la propia dictadura y que sus sucesores han cuidado y fortalecido con encomiable esmero y sumisión.

Por eso resulta valioso cuando aparecen textos que abordan la historia desde otro prisma. Cada cosa que se escriba desde una óptica objetiva y que escarbe en todos los recovecos de la historia real sobre aquella etapa de la vida nacional cobra un valor decisivo para las generaciones presentes y futuras.

En ese sentido es ciertamente reparador poder asistir al lanzamiento de un libro como este que tenemos el gusto de presentar hoy. Este texto de Robinson Silva Hidalgo, Resistentes y Clandestinos, tiene varios méritos. El primero de ellos, es que aborda un tema ignorado por la historia oficial sobre la dictadura como lo es la cuestión de la lucha armada o, dicho en palabras del autor, la cuestión de la violencia política contra el régimen tirano. Pero no solo eso; también ha sido un tema eludido por la mayoría de los estudios que se han ocupado de aquella época. Pareciera ser que la existencia de la Resistencia Popular y el ejercicio de la violencia revolucionaria de las masas es un asunto tabú que conviene ignorarlo, esconderlo, desconocerlo, a pesar de ser parte gravitante de nuestro pasado reciente y lejano. Resistentes y Clandestinos contribuye de manera significativa a hacer luz sobre esa parte de la historia y a poner las cosas en su justo lugar.

Un segundo aspecto importante, es que el libro de Robinson Silva, hace un recorrido por los diferentes momentos de desarrollo de la Resistencia y de la política y realidad mirista, a la par de mostrar los pasos de consolidación de la dictadura en tanto modelo dictatorial con un objetivo refundacional del capitalismo chileno.

Pero, como ya decía, el principal mérito está en estudiar la cuestión de la violencia política contra la dictadura militar ejercida por el MIR. El concepto de violencia política es utilizado en este caso como marco teórico para ahondar en el ejercicio de la Resistencia y de la estrategia de guerra popular desarrollada por el MIR.

El libro aborda el tema de la violencia política revolucionaria durante la dictadura, centrando su análisis en el período que va de 1978 a 1982. Estos cinco años son el nudo maestro de la época más oscura del dominio dictatorial que la mayor parte de los historiadores parecen ignorar por completo. Es decir, seamos justos, la mayoría de los estudios históricos se centra y concentra en las víctimas del aquel período infame, y es natural y legítimo que así sea; debido además a la gran cantidad de víctimas y de daños provocados por la dictadura, también abundan trabajos sobre la criminalidad y bestialidad del régimen dictatorial, y también es natural y lógico que así sea. Otros estudios, los menos, han hecho aproximaciones a la época, pero estas referencias han estado empañadas por reflexiones banales acerca de cuestiones superfluas, o por desmedidos afanes en reducir el accionar revolucionario al señalamiento de falencias, fallas y errores. Sin embargo, pocos estudios abordan el hecho irrefutable de la existencia de una Resistencia Popular a la dictadura y su contribución al desarrollo posterior de los hechos como lo hace Robinson Silva en este texto.

Es relevante que Resistentes y Clandestinos abarque precisamente este período del 78 al 82. Es en esta etapa que se hace posible, que se siembran las bases, que se rompen las cadenas, que se cimientan las condiciones para dar paso al período de Resistencia social amplia, de las protestas nacionales y movilizaciones populares, de la activación política y de ampliación del uso de la violencia revolucionaria en el período siguiente que va desde mayo del 83 a octubre del 88.

Pero también es relevante ese período que abarca el libro de Robinson Silva porque en sí  mismo viene a rescatar de manera implícita la Resistencia ejercida durante los primeros cinco años de dictadura, desde el golpe militar hasta 1978. Algo hizo posible emprender, a comienzos del 78, una línea de trabajo ofensiva que llevó a la Resistencia Popular a elevar el nivel de enfrentamiento contra la dictadura. Algo hizo posible llegar a conformar milicias de propaganda armada, grupos operativos y desplegar acciones de significativa importancia dentro del oscuro panorama de terror que reinaba en este país. Algo hizo posible que el MIR pudiera llegar a esto y constituir fuerzas y desarrollar acciones que cambiaron el escenario nacional. Y ese algo no es ni puede ser otra cosa que el carácter y vocación revolucionaria del MIR. Ese paradigma de convicción y compromiso es lo que caracteriza el comportamiento práctico y político del mirismo; eso es lo que le permitió sobrevivir al exterminio que desató la dictadura bajo la égida de la DINA y la bastarda red de aparatos de represión y extermialtnio creada por el dictador y sus genios de la muerte.

Desde sus orígenes el MIR reivindicó el derecho al uso de la violencia revolucionaria de las masas para enfrentar la violencia represiva, policial y militar, del aparato burgués dominante. Y lo hizo no solo como una reivindicación del derecho a la autodefensa sino como una política de enfrentamiento al sistema burgués y de acumulación de fuerza social revolucionaria. Este derecho al uso legítimo de la violencia revolucionaria de las masas, el MIR lo tradujo en una concepción de lucha armada para derrotar al estado burgués y en una estrategia de guerra popular revolucionaria para concretar esa definición principal.

El triunfo de la Unidad Popular en la elección presidencial del 1970 y la asunción de Salvador Allende vino a cambiar las condiciones del enfrentamiento social y político y, por tanto, a cambiar también las condiciones de desarrollo de la estrategia revolucionaria. Los aspectos militares de la estrategia, los aspectos bélicos y de ejercicio de la violencia revolucionaria, quedan relegados a un segundo o tercer orden en el bullente escenario de luchas sociales y políticas, de desafíos y exigencias, que surgieron por doquier durante los casi tres años del gobierno popular de Allende.

Sin embargo, la característica esencial del MIR ya estaba dada: era una organización revolucionaria, con una clara definición por la lucha armada como opción estratégica y con un compromiso genuino con el destino de los trabajadores, de los pobres y explotados de nuestro país.

El primer acto de Resistencia a la dictadura que define el MIR define también al MIR. Más allá de los enfrentamientos y acciones armadas en que participaron efectivos miristas, es su política de “El MIR no se asila” la primera acción de Resistencia que sella su carácter. Esta política define al MIR puesto que es la expresión inmediata de su vocación, de su compromiso, de su decisión. Y por cierto esta fue una política esencialmente justa, políticamente correcta y moralmente necesaria, por más que les pese a los renegados, reconvertidos y revisionistas de ayer y de hoy.

Es a partir de esta definición que se consolida el desarrollo de una política de Resistencia Popular. Es cierto que gran parte de los esfuerzos de Resistencia en este oscuro período de la dictadura profunda se centraron en tratar de conservar la fuerza propia, de preservar los cuadros, de proteger recursos, y que aun así no se tuvo éxito frente a la envestida represiva que buscaba la destrucción total del MIR. Es cierto que durante estos primeros años se estuvo muy lejos de tener condiciones políticas, orgánicas, sociales y materiales, para dar forma a una Resistencia ofensiva y al uso de la violencia revolucionaria de las masas. Es cierto que a fines del año 75, el MIR activo en Chile no era más que un puñado de militantes que porfiadamente insistían en sus afanes por construir resistencia, por desarrollar la lucha, por derrocar a la dictadura. Pero también es cierto que pocas veces en nuestra historia nacional se ha visto militantes con tales grados de compromiso, de entrega y sacrificio como aquel puñado de resistentes y clandestinos de la época más oscura de la dictadura profunda.

Y fue a partir de ese puñado de Resistentes y Clandestinos, como reza el título de este libro de Robinson Silva, que se comenzó a forjar el despertar del pueblo chileno. Desde allí surgieron las primeras manifestaciones sociales a través de mítines relámpagos, marchas del hambre, organizaciones de pobladores sin casa y de trabajadores cesantes; desde allí también surgieron las primeras acciones de propaganda armada contra el régimen tirano. Desde allí se comenzaron a perfilar los futuros combatientes de lo que un tiempo después comenzaría a ser la Fuerza Central del MIR y los primeros jefes de la Milicias de la Resistencia.

Así fue como se llegó al período que abarca con detalle Robinson Silva en este libro. Período que coincide con el impulso de la “Política de Retorno” definida por el MIR como una herramienta necesaria para apoyar el trabajo del MIR en Chile, fortalecer la Resistencia y, en particular, darle un decidido impulso a la estrategia de guerra popular para apuntar al derrocamiento de la dictadura. Y, por cierto, aunque le pese otra vez a los renegados y reconvertidos de siempre, la Política de Retorno fue también una decisión políticamente necesaria y moralmente correcta. Entre otras cosas porque posibilitó el desarrollo de la Resistencia en una forma, contenido y características que de otra manera nos hubiera tomado varios años conseguir, si es que llegábamos a conseguirlo, lo que habría significado el entronamiento de la dictadura por muchos más años de los que realmente se prolongó.

Es cierto que la política de Resistencia Popular no logró imponerse y que la estrategia de guerra popular no logró finalmente derrocar a la dictadura (¡y vaya si se nota!). Pero no es menos cierto, que fue el esfuerzo realizado por el MIR, sus militantes y resistentes, lo que llevó a cambiar las formas de organización y de intervención pública de diversos sectores sociales, y llevó a otras fuerzas políticas a tener que replantear su posición y sus métodos de intervención frente a la dictadura. Como bien lo plantea Robinson Silva en sus conclusiones, cito, “El debate estratégico desarrollado por la Resistencia y el MIR, configuró la apertura de espacios para la articulación política y la posterior movilización social. Las diversas experiencias y eventos generados a partir de este momento y sus protagonistas, estuvieron en el centro de la discusión política de la década del ochenta.” Gran parte de las formas de oposición política que comenzaron a forjarse en los años 80, fueron empujadas (por acción o por presencia) por la actividad política, de propaganda y de resistencia armada protagonizada por el MIR y las Milicias de la Resistencia Popular. Incluso fuerzas aliadas de la izquierda, como el PC, se vieron forzadas a definir una línea ofensiva de intervención, conocida como la Política de Rebelión Popular, y a organizar fuerzas para desarrollar también una intervención armada, como fue el FPMR.

Los fundamentos políticos de esta aseveración, en tanto hechos efectivos y reales, se encuentran resumidos y detallados en el libro de Robinson Silva. En Resistentes y Clandestinos encontrarán un recuento de acciones y actividades tanto de los grupos de la Fuerza Central del MIR como de las Milicias de Resistencia; asaltos bancarios, atentados con bombas, apagones nacionales, ajusticiamientos de agentes represivos, ataques a cuarteles, atentados incendiarios, proclamas propagandísticas, intentos guerrilleros, etc. configuran un cuadro de agitación y de lucha que cambió las condiciones en que se desarrollaba el enfrentamiento a la dictadura.

Pero, como bien concluye el libro de Robinson Silva, es importante señalar que todas estas acciones en sí, no fueron una mera respuesta al derrocamiento del gobierno popular, a las violaciones de los derechos humanos, a la represión del régimen, sino que fueron parte de un concepto, de una idea estratégica global. Estrategia que apuntaba a generar un amplio movimiento de resistencia antidictatorial y a darle forma a una idea de guerra popular que debería conducir al derrocamiento de la dictadura.

Como sabemos, las cosas se dieron de otra manera, pero ello no invalida el enorme esfuerzo desplegado por una generación de revolucionarios chilenos que pusieron y dejaron todo por tratar de lograr un destino mejor para nuestro pueblo. Las cosas se dieron de otra manera, pero el aporte hecho por esa generación de Resistentes y Clandestinos no puede ser ignorado ni quedar en el olvido. El libro de Robinson Silva Hidalgo contribuye, aporta de manera significativa a que la historia se conozca y se cuente de manera más objetiva y más integra; de modo que los invito a leerlo para comprender mejor nuestro pasado.

Muchas gracias.

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