Sexualidad Humana y Cambio social. Una interpretación posible a partir del cruce psicoanálisis y marxismo

Resumen publica aquí la exposición realizada por la pscóloga Laura Zambrano, en el reciente congreso de estudiantes de psicología de la universidad Las Américas en Concepción.

el asqueroso psicoanalisis y su servil funcion a la normatividad del capital 
ad nauseam

(Carlos, cibernauta casi-anónimo)

Este es el comentario de Carlos, un cibernauta, que navegando en Internet, se encontró con la publicidad de una Conferencia de psicoanálisis en la ciudad de Chillán. Su comentario ha dado pie a las siguientes reflexiones acerca del papel que puede tener la Teoría y la praxis psicoanalítica en torno al Cambio Social, que es el tema que nos trae a este Congreso, al que he sido invitada por los compañeros de la Universidad Las Américas.

Que el psicoanálisis provoque sensación de asco y náusea no es nada nuevo, hasta Freud le llamó cariñosamente “la peste” cuando lo llevó a EEUU en un viaje que hizo junto a Jung en 1909. La sociedad vienesa reaccionó de esa manera porque Freud develó los sentimientos de amor y odio, bajo los conceptos de pulsión de vida y de muerte, que había tras la mascarada de buenas costumbres y civilización, de modo que esto es así desde el principio del psicoanálisis y sigue siéndolo. Lo llamativo del comentario es que viene imaginariamente de otro punto, de una posición crítica al capitalismo.  Pero, seamos francos, esta reacción tampoco es totalmente nueva. Ya Reich se refería en su libro “Materialismo dialéctico y Psicoanálisis” a las críticas de algunos marxistas a la teoría freudiana. Hay Crítica de lado a lado. Pero siempre hubo psicoanalistas marxistas, así como los hay liberales, y supongo que anarquistas. Esto es así, porque el territorio conceptual sobre el que opera el Psicoanálisis no es la Política, sino lo Psíquico. Ambas dimensiones son humanas, y tienen puntos de encuentro y desencuentro, como diría Guattari, quien critica al Psicoanálisis no para destruirlo sino para superarlo con su propuesta Esquizoanalítica.

Hoy nos situaremos en un punto equidistante de esta discusión centenaria, para proponer que el Psicoanálisis como teoría y como praxis puede servir al Capital, como lo afirma  Carlos nuestro cibernauta asqueado, pero también puede servir a las causas populares. Entonces, la pregunta planteada en esta ponencia es si es posible un Psicoanálisis Popular, y cuál sería su operatividad y su posibilidad.

I Una delimitación de la presentación

Psicología y Cambio Social, ese es el tema de este Congreso, al cual he sido invitada, y agradezco la oportunidad de dirigirme hoy a todos ustedes. Espero que nuestro encuentro sea muy provechoso.

Les comparto que en el último tiempo me ha dado por retomar el asunto de la sexualidad por varias razones, intentaré en un primer momento establecer algunas de ellas para su posterior análisis psicosocial.

O sea, ya he dicho o confesado dos cosas, la primera es que hablaremos conceptualmente de sexualidad en psicoanálisis para poder enfrentar el desafío aquí  planteado por los organizadores. Psicología y Cambio Social. En mi caso se trata entonces de apelar al discurso psicoanalítico en tanto hace parte de una de las teorías más relevantes y significativas, tanto por su propia práctica, así como por la influencia mutua, positiva o negativa, entre ella y los otros sistemas de conocimiento psicológico.

Y por otro lado, Cambio Social, hubo una época en que al interior de la así llamada Psicología Comunitaria, fue típica y bastante bizantina, esa discusión acerca del objetivo de la Psicología Comunitaria, si acaso pretendía la adaptación psicosocial representada para el imaginario de muchos en el movimiento de salud mental comunitaria o si pretendía el cambio social, que contenía aspectos de la smc pero que era más amplio que ésta porque implicaba los cambios psicosociales inherentes al cambio estructural, particularmente del modelo económico.

De modo que Psicoanálisis y Cambio Social, para mí obliga al cruce, también bastante transitado de Psicoanálisis y Marxismo. Entendiendo esta juntura más como un diálogo entre ambas disciplinas, que una mezcla borrosa de ambas.

Como he anunciado que utilizaré como territorio para realizar este diálogo, entre Psicoanálisis y Marxismo, a la Sexualidad.

Una definición de cambio social: Transformación estructural de grupos pequeños o grandes. Esta transformación en el caso de la Psicología se lleva a cabo en el campo de la subjetividad, es el gran aporte de Martín Baró al hablar sobre el fatalismo latinoamericano como una estructura caracteriológica provocada por las condiciones materiales y subjetivas de explotación y dependencia. Es decir, una condición de la personalidad susceptible de transformarse. “El defecto fundamental de todo el materialismo anterior-dice Marx-es que sólo concibe el objeto, la realidad, la sensualidad, bajo la forma de objeto (objekt) o de intuición, pero no de actividad sensorial humana, como práctica, no de un modo subjetivo. De ahí que el lado activo fuese desarrollado por el idealismo, por oposición al materialismo, pero sólo de un modo abstracto, ya que el idealismo, naturalmente, no conoce la actividad real sensorial como tal. Feuerbach quiere objetos sensibles, realmente distintos de los objetos conceptuales; pero tampoco él concibe la actividad humana como una actividad objetiva.”2

II               Wilhem Reich. Sexualidad y clases sociales.

Reich, fue uno de los más conocidos seguidores de la propuesta freudiana, a la vez que compartía su pasión por el psicoanálisis, como médico, como hombre político militó en el Partido Comunista Alemán, en épocas de nacismo. De tal modo que junto a su deseo por aliviar los males de la neurosis se unía su deseo de liberar al pueblo de la opresión política que ejercían los grupos de poder de su época. Sus pacientes no eran histéricas de salón sino hombres trabajadores y sus familias. Reich trabajaba en la Asistencia Pública. Si llevamos esto al presente era un médico de familia, de consultorio, de cesfam, en fin no nos vayamos a perder en alguna sigla.

Y, al contrario de otros discípulos o maestros de Freud que se alejaron de éste por considerar que Freud daba demasiada y exagerada importancia a la sexualidad, Reich estimaba que era ésta tan importante que su represión en la sociedad capitalista producía no solamente seres enfermos desde el punto de vista de su salud mental, sino además seres adaptables y sometidos desde el punto de vista social y político. En su libro “Materialismo dialéctico y Psicoanálisis”, publicado en…., Reich muestra como un cuerpo sometido, es decir, habituado a una serie de movimientos mecánicos (referirse a la película ….)pierde su tono sexual, es decir su libertad y consiguientemente el deseo y la satisfacción sexual, básica, como necesidad humana. Justamente es importante porque no lo es. Me explico, si no experimentamos la adecuada satisfacción sexual entonces estamos atada a ella de manera patológica. Porque Lacan ya nos habló de nuestra prisión del objeto perdido. Encontrado imaginariamente en la repetición.

Volvamos a Reich, sólo para regresar a nuestro tiempo. Hagamos un análisis marxista, es decir a partir de las condiciones materiales, nuestro cuerpo es material, y también el lenguaje lo es, es lo que descubrieron los positivistas lógicos a quienes se suele interpretar como aliados del conductismo en nuestro territorio psicológico. Bien, es cosa de andar en microbús en los horarios que los trabajadores y trabajadoras de nuestro pueblo regresan a sus hogares, es hora de vernos nosotros, cuando regresamos a nuestros hogares…derrumbados sobre el asiento, soñando con algún producto totalmente alejado de nuestra realidad, sintiendo placer a través de objetos parciales, como la comida chatarra, el cigarrillo, las drogas, el alcohol, los dedos, la lengua.

III Complejo de Edipo. Verdad y mentira de la dominación.

“existen en el psicoanálisis respecto a la concepción del Principio de Realidad numerosas desviaciones idealistas; muchas veces se presenta como algo absoluto y por adaptarse a la realidad se entiende simplemente someterse a la sociedad, lo que, aplicado a la pedagogía o a la terapia de las neurosis, es indudablemente una formulación conservadora. Concretamente: el principio de realidad bajo el dominio del capitalismo exige del proletariado una limitación extrema de sus necesidades, lo cual no pocas veces se disfraza de exigencias religiosas de humildad y modestia, como también exige una vida monógama y tantas otras cosas. Todo esto tiene su fundamento en las relaciones económicas; la clase dominante dispone de un principio de realidad que le sirve para mantenerse en el poder. Si se logra educar al obrero para sujetarse a este principio de realidad, si en nombre d ela cultura se le hace aceptarlo como algo absolutamente válido, automáticamente se logra la aceptación de su explotación y de la sociedad capitalista. Debe aclararse que el concepto principio de realidad, tal como muchos lo conciben, corresponde a una actitud conservadora (aunque inconsciente) que contrasta con el carácter revolucionario del psicoanálisis. El principio de realidad ha tenido anteriormente otros contenidos y se modificará a medida que la sociedad cambie.”3

Volvamos de nuevo a Reich quien postuló que el Complejo de Edipo que se advertía en la fenomenología freudiana era, estaba orientado a la comprensión de una sola clase social, cuyo superyó era naturalmente moralista y religioso, pero que se tomaba como el orientador moral de todos los grupos sociales. Es decir, lo que en marxismo se conoce como ideología hegemónica. Dominación de parte de la clase social burguesa respecto de otros grupos.

Cuando se nos sanciona como “desajustados” por nuestros comportamientos extravagantes  o reñidos con la moral, se olvida que no hay una única exclusiva que hay moral en tanto haya grupo humano que la produce. Sólo que el grupo humano, en este caso minoritario desde el punto de vista del poder, y ahí le hacemos un guiño a Moscovici se comporta hasta tal punto sometido, que de tal pasa a convertido y de eso a adaptado, acostumbrado, en fin. Fatalista, para hacer otro guiño, más cercano a Ignacio Martín Baró.

Hace poco fui entrevistada para ingresar a un Programa sobre Abuso Sexual infantil. Cuando llegué  al Centro me sorprendió la basura en la puerta y la indiferencia de las profesionales que ingresaban una a una a su trabajo ese día. Pero lo que más me sorprendió fue el box del psicólogo, un lugar de 3por 3  en que había un escritorio y una carpa de juegos. Lo ambiental, es decir nuestro entorno es un reflejo de nuestra realidad psíquica, eso me hizo pensar que el cuerpo del niño pequeño en la mente de estos adultos, era aun más pequeño, ya que para ellos cabía en ese reducido espacio. El patio, muy grande con una glorieta central estaba vacío….pregunté “se puede trabajar en el patio o en la calle?” respuesta no, porque el tema es muy muy delicado, debe tratarse entre cuatro paredes. Pequeño y delicado. Vulnerables, es la moderna palabra que se usa para referirse a los niños de nuestro pueblo que han tenido alguna o varias experiencias de abuso “en lo sexual”. Pero lo sexual que sí incorpora la variable cuerpo, su registro imaginario al decir de Lacan, también implica en su registro simbólico una relación a la tríada edípica. Y simbólicamente esos niños siguen siendo maltratados y abusados por el sistema que dice protegerlos. Es una acusación grave, lo sé. Es que lo que tenemos que entender y no hacernos los lesos en esto, es que el Capitalismo  no sólo está compuesto por los empresarios sino fundamentalmente por los agentes del Estado. Así es que para finalizar me hago una pregunta y se las hago a ustedes, ya la psicología institucional nos ha enseñado que las instituciones provocan que los individuos que las componen, más allá de sus altruistas intenciones, formen parte de las intenciones políticas del Estado.

Tal vez alguno de ustedes han leído “La llave” un bestseller que enseña a ser felices, yo lo leí y dice algo interesante que lo material no es malo porque es el centro de lo espiritual, es una inversión aristotélica, Aristóteles decía que la esencia estaba dentro de lo material. Bueno más o menos decir que ambas partes forman una unidad. De tal modo que si no se mejoran las condiciones materiales de nuestra sociedad no habrá transformación espiritual y también viceversa, creo que tanto el marxismo como el psicoanálisis son útiles en este aspecto. Tal vez no debería decir marxismo, sino más bien materialismo dialéctico, y no debería decir psicoanálisis sino psicología del inconsciente.

IV Para finalizar hoy. Agentes del Estado versus agentes de cambio.

La realidad es que cualquier profesional que se mueva en el ámbito de la salud mental tendrá  que ser un agente del Estado, incluso yo, tal vez la transformación deba partir por nosotros mismos, debemos hacer ese tránsito, liberarnos nosotros primero antes de ofrecer algo a los demás.

Martín Baró nos dejó hace años esta tarea en la que todavía estamos, la del rol. Si cambio es transformación debemos saber claramente en que lugar estamos parados para avanzar hacia un objetivo. Sé que ustedes si trabajaron con Domingo Asún el día de ayer han hecho ya un diagnóstico no muy prometedor del panorama, entonces es claro que hay que organizarse para avanzar, discutir grupalmente, pelear, luchar cada día, caerse y volver a pararse. Eso es estar vivo y eso es vivir la sexualidad. La sexualidad no es autoerotismo es encuentro con otro. Es amor con otro. Y si el otro lo escribimos con mayúscula entonces el Otro es la sociedad. Los otros son siempre los pobres, los drogadictos, los vulnerables, digamos mejor el Otro (así con mayúscula) porque ahí estamos hablando del Gran Otro, del Pueblo, de nuestro pueblo.

Muchas gracias

Estas leyendo

Sexualidad Humana y Cambio social. Una interpretación posible a partir del cruce psicoanálisis y marxismo