Recordando a Héctor Gros Espiell y Haití

altLos periodistas normalmente nos preocupamos de la contingencia inmediata. Aquello que paso hace una hora termina tapando lo que pasó ayer aunque las consecuencias se mantengan. Algo de eso pasa con Haití. Hace ya 7 años que está invadido. Por lo tanto no es noticia. Eso facilita a los ejércitos invasores: Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, pueden seguir castigando al primer país que abolió la esclavitud.

La siguiente página la escribo para mis amigos chilenos que tienen dignidad y no quieren seguir viendo a Chile como país invasor. Pero me voy a referir al debate en Uruguay, sobre todo a la intervención de Héctor Gros Espiell que, además fue profesor emérito de la UdeC.

En junio de 2004, cuando se planteó en Uruguay el envío de tropas a Haití, un destacado jurista, especialista en derecho internacional, el doctor Héctor Gros Espiell, razonó, con prudencia, en una entrevista pública, advirtiendo riesgos: “En Haití -explicó- hubo un golpe de Estado con intervención extranjera” (…) “La primera resolución del Consejo de Seguridad sobre Haití, que fue del 29 de febrero, lógicamente no habla de un golpe de Estado, sino que dice que Bertrand Aristide renunció”.

Como expresó entonces el doctor Gros y hoy está probado, el presidente de Haití no renunció sino que fue expulsado mediante un golpe de Estado. Gros Espiell advirtió, inclusive, que Jean Bertrand Aristide fue recibido por la República de Sudáfrica con honores de jefe de Estado; es decir que prácticamente se lo reconoció como si aún fuese un presidente constitucional.

Si hubo un golpe de Estado, y si hay un conflicto interno en Haití -expresó el doctor Gros en aquella oportunidad- “enviar tropas integradas por uruguayos para intervenir en un conflicto interno, resultado de un golpe de Estado, ¿no es una forma de intervención dudosamente jurídica en asuntos internos de ese país?”

El tema esencial a plantearse cuando se habla de envío de tropas bajo la bandera de Naciones Unidas es –como ha dicho el propio doctor Gros- que “No todo lo que salga de Naciones Unidas tiene la bendición divina ni es, a priori, correcto”. La verdad es que temas esenciales para el mundo son resueltos en Naciones Unidas, por el Consejo de Seguridad, y casi todo allí es resultado de un pacto o reparto entre los países victoriosos de la Segunda Guerra Mundial.

Cada vez más ha ido pesando en la ONU el poder de las grandes potencias. Y en la medida en que el mundo se hizo unipolar, los intereses del imperio inciden decisivamente. ¿Esa realidad mundial no indica que no toda intervención multilateral merece esa denominación? La historia dirá qué intereses se han movido en la tragedia de Haití. A pesar del cerco de silencio, organizaciones de derechos humanos han denunciado que en diversas ocasiones tropas de Naciones Unidas han apoyado la acción de los escuadrones militares, asesinando inocentes.

Lo que los países latinoamericanos que envían tropas (para que soldados mal pagos ganen algún dinero) no han planteado, es que esas soluciones militares no ayudarán a resolver un drama con raíces históricas. Pero -volviendo a lo esencial- en la medida en que no se han investigado los hechos, que no se piden informes sobre la actuación de las tropas, que las masacres pasan inadvertidas, la justificación de la acción multilateral atenta contra la autodeterminación y contribuye a archivar el concepto de soberanía. La propia organización de Naciones Unidas aparece cuestionada cuando sus resoluciones están determinadas por los intereses del más poderoso imperialismo de la historia.

Las organizaciones de derechos humanos, los sindicatos, las organizaciones de juristas, ya han anticipado algo de lo que podrá ser, finalmente, el juicio de la historia. La Asociación Interamericana de Juristas, por ejemplo, ha reclamado que se respete el derecho inalienable del pueblo haitiano a su autodeterminación, libre de presiones y coerciones extranjeras. ¿No es hora de que los gobiernos latinoamericanos piensen en las soluciones para superar la miseria insondable de Haití por vías distintas a la intervención militar?

Pero esta experiencia debe advertir a los pueblos (en el momento que algunos gobernantes ya se pronuncian por la intervención multilateral al uso actual) que la autodeterminación y la defensa de la soberanía corren hoy -como ayer- paralelas a la defensa de la libertad. No advertirlo a tiempo será suicida para las soberanías, especialmente de los países pequeños.

Intervención del Diputado Guillermo Chifflet donde renuncia a su cargo:

http://www.terrorfileonline.net/es/index.php/Intervenci%C3%B3n_del_Diputado_Guillermo_Chifflet_donde_renuncia_a_su_cargo

Foto: Doctora Chilena en la mision medica cubana en Haiti.  Mientras otros envian militares Cuba envia medicos

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