Terremotos en la Histórica Provincia de Concepción: Una Región marcada por la fuerza de la naturaleza y la de sus habitantes

El Origen del Mundo Mapuche

El origen del mundo para el pueblo Mapuche esta explicado desde la confrontación permanente de dos grandes fuerzas, representados por dos serpientes gigantescas Cai Cai Vilu (las aguas) y Tren Tren Vilu (la Tierra). Por eso nuestros ancestros cada vez que había un gran terremoto se aprovisionaban rápidamente y huían hasta las mayores colinas (cerros tren tren) donde permanecían por días mientras el peligro pasaba, de lo contrario serian victimas de Cai Cai que los convertiría en sirenas (sumpay) peces o rocas en el mar.

Esta leyenda grafica muy bien la realidad, las dos grandes placas continental y de Nazca que en sus choque permanente han configurado nuestra geografía, la tradición revela además otro hecho: los grandes terremotos hacen ondular y moverse la tierra y el mar como si bajo ellos hubiera dos grandes serpientes. La historia transmitida de generación en generación hasta nuestros dias sin duda es una forma muy educativa de supervivencia.

Nosotros que todo lo confiamos a la tecnología pudimos constatar en los hechos su debilidad.

El invasor español y su visión de los cataclismos.

No se cumplían 20 años de la fundación de Concepción cuando un terremoto y posterior maremoto azoto la ciudad, a las 9 de la mañana del 8 de febrero de 1570. “Vino repentinamente un terremoto en aquella ciudad, tan grande que se cayeron la mayor parte de las casas, y el suelo se abrió por tantas partes que era admirable cosa verlo; de manera que los que andaban por la ciudad no sabían qué se hacer, creyendo que el mundo se acababa… Luego vino la mar con tanta soberbia que anegó mucha parte del pueblo, y retirándose, volvía con grandísimo ímpetu y braveza” relata Alonso de Góngora Marmolejo testigo presencial de los hechos.

Según los relatos la tierra siguió temblando cinco meses, los científicos han estimado en 8,3° magnitud richter (m.r.) dicho evento sísmico. Sin embargo no fue el único desastre para los españoles ya que al terremoto-maremoto, le siguió un alzamiento de los mapuche capturados y hechos esclavos, apoyados por comunidades que atacaron la ciudad. Concepción fue reconstruida por los españoles que sobrevivieron refugiándose en una loma vecina y luego de que llegaran refuerzos militares desde Laja y Santiago.

Cinco años mas tarde un terremoto afecto la ciudad de Valdivia (16 diciembre 1575) con una magnitud de 8,5° m.r. que provoco un maremoto que nuevamente afecto a Concepción. Curiosamente ese terremoto genero por derrumbes una represa en el lago Riñihue, tal cual ocurrió en 1960. El Capitán español Mariño de Lobera logro evacuar Valdivia antes de que llegara la avalancha, imitando la acción de los mapuche que abandonaban la ciudad hacia sitios altos.

altTerremoto y Maremoto de Concepción, 15 de Marzo de 1657

A las siete de la tarde del 15 de marzo de 1657 un terremoto, de 8° m.r. azoto Concepción “La sacudida derribó los templos y las casas, que al caer aplastaron a algunos de sus habitantes: Los víveres y los haberes se habrían podido salvar en parte si no hubieran seguido al remezón tres salidas consecutivas del Mar. A las nueve y media de la noche, advirtieron los habitantes que el mar se retiraba considerablemente de la playa, y poco después una ola gigantesca, que alcanzó hasta la plaza… El maremoto se repitió dos veces más, en medio de fuertes remezones que se sucedían con cortos intervalos”.

La mayor parte de la población alcanzó a salvarse, refugiándose en las lomas vecinas. El número de muertos fue 40 personas. Mas la población entera quedó sin techo y sin víveres a entradas de invierno.

En 1730 (8 de julio) un gran terremoto 8,8° m.r. que afecto a La Serena, provoco daños menores en Concepción, sin embargo un fuerte maremoto le precedió: “En Concepción, las aguas, se retiraron media legua de la playa (2,5 kilómetros aprox.) y, por cuatro veces, una ola gigantesca cubrió la parte baja de la ciudad, derrumbando todo lo que el terremoto había dejado en pie. A raíz del remezón de las 4 y 45 de la mañana, el mar hizo una tercera salida, mayor que las dos primeras, en la cual entrándose por las plazas y las calles de esta ciudad… nadaban las camas, las sillas, mesas… y así muchos desnudos, como los cogió la noticia de la salida del mar, huyeron a los cerros; hasta el señor obispo, el doctor don Francisco Antonio Escandón”. (Carta de los jesuitas al rey)

Terremoto del 25 de mayo de 1751: Traslado de la ciudad de Concepción.

A la una y media de la madrugada del 25 de mayo un fuerte terremoto (8,5° m.r.) asoto Concepción: “vino un fuerte remezón, con el que todos precipitados corrimos cada uno en la forma en que se hallaba a los patios de las casa… diez minutos después del primero un terrible temblor de tierra que sólo de oír los bramidos que ésta daba apenas había quien no estuviera fuera de sí. Su mayor fuerza me pareció que duraría como seis minutos. En cuyo tiempo se reconocieron tres repeticiones más fuertes alcanzándose el uno al otro; y no quedó en este instante templo, casa grande ni pequeña que no se arrojase, pues ni aun las personas se podían mantener en pie ni huir de las casas” (Claudio Gay).

Los pobladores presintieron en el acto que el mar iba a salir. La fuga se presentaba esta vez más difícil, varias personas habían quedado aprisionadas entre muros; otros estaban cercados por ruinas, y la oscuridad de la noche impedía orientarse. Por suerte, la Salida del Mar tardó mas de media hora, y en este tiempo, “todos los que estaban en estado de servirse de sus piernas lograron ganar las alturas vecinas, remontando, sus flancos profundamente despedazados por el cataclismo”. Desde la altura pudieron ver que el mar se retiraba, y como a los siete minutos, “volvió con grandísima fuerza, encrespando ola sobre ola con tanta altura que excediendo sus límites, superó y coronó toda la ciudad entrando con más violencia que la carrera de un caballo. Retiróse con gran fuerza y llevándose tras de sí todas las paredes aún no caídas”. Un buque se varó en medio de la ciudad en la primera salida del mar. Unas treinta personas, en su mayoría ancianos y enfermos, que no alcanzaron a llegar a los cerros murieron.

Los habitantes quedaron sin techo, sin pan y sin ropa, a entradas de un invierno excepcionalmente crudo y lluvioso. En los primeros días se alimentaron con los peces que el mar había dejado entre los escombros.

El gobernador Ortiz de Rosas se dirigió al sur en primavera su intención reedificar Concepción en otro sitio, no expuesto a maremotos. Los pobladores se dividieron en tres bandos. Ortiz de Rosas permitió decidir a los vecinos, para lo cual convocó a un cabildo. Prevaleció por mayoría el llano que se extiende entre el Andalién y el Bío-Bío, donde estaban los mapuche capturados en Isla Mocha, y el gobernador procedió a trazar la ciudad donde actualmente se emplaza.

altPrimer Cataclismo tras la Independencia: La Ruina Terremoto de Concepción de 1835

La guerra de Independencia había sido extremadamente larga y cruel en la Región de Concepción, gran parte de las batallas de las sucesivas etapas del proceso se libraron en este territorio, la propia independencia se declaro en Talcahuano y oficializo en Concepción, sin embargo el proceso tuvo un alto costo para los habitantes quienes debieron soportar las sucesivas oleadas de reconquista española y finalmente el periodo conocido como La Guerra Muerte contra los últimos núcleos de resistencia realista que se habían aliado a bandidos locales. Este proceso que genero grandes daños y pobreza había recién concluido cuando en la mañana del 20 de febrero de 1835 un terremoto 8,5° m.r. azoto Concepción.

En la tarde del 20 de febrero de 1835, Ramón Boza, intendente de Concepción, despachó un oficio al gobierno, en el cual le comunicaba la ruina de la ciudad: “un terremoto tremendo ha concluido con esta población. No hay un templo, una casa pública, una particular, un solo cuarto; todo ha concluido: la ruina es completa. El horror ha sido espantoso. Las familias andan errantes y fugitivas; no hay albergue seguro que .las esconda: todo, todo ha concluido, nuestro siglo no ha visto una ruina tan excesiva y tan completa.

Pasadas las 11 de la mañana, se sintió un ruido aterrador, seguido de un violento remezón de sur a norte, que no permitía a los pobladores mantenerse de pie. La tierra se movía en forma de olas marinas que parecían avanzar de sur a norte. Al ruido ensordecedor del terremoto, se añadió el producido por el derrumbe de los edificios, descuajados desde sus cimientos. Una nube de polvo, que hacía difícil la respiración, envolvió el montón de escombros a que quedó reducida la ciudad. Cada nueva sacudida venia acompañada de estampidos, que hacían la presión de haber reventado un volcán debajo de la ciudad. “la gente se prendía de sus semejantes, de los árboles, de los postes, algunos se tiraban al piso, pero tenían que abrir los brazos para no ser revolcados” (Fitz Roy)

Se recogieron 34 cadáveres; desaparecieron 30 personas: se hospitalizan 10 heridos graves y el número de heridos leves y contusos se calculó en, 500.

La misma suerte de Concepción corrieron Chillán, Yumbel, Rere, La Florida, Coelemu, Penco, Tomé, Colcura y Talcahuano. En los puertos, las marejadas del mar arrasaron con los escombros que amontonó el terremoto. “ A las doce y media, arrimado a la costa de Tumbes, un penacho de agua tan majestuoso como horroroso, equivalente a la borda de una fragata; vino destruyendo totalmente las poblaciones de la costa, arrancando de lo cimientos los edificios del oeste del puerto de Talcahuano, a los pocos minutos hizo la mar una retirada de 12 cuadras, dejando en seco a las embarcaciones de la bahía; no bastando con eso, a la una un golpe de agua con una mansedumbre de una taza de leche, baño todo lo que había escapado al primer furor, a las una y media se hizo ver por la boca grande una tercera barra de agua espumosa y de prodigiosa altura, que paso por la isla Rocuant y no paro hasta el lugar de los perales” Una explosión en la bahía de San Vicente hizo correr el mito que un volcán había explotado allí.(testimonios recogidos por comisión científica presidida por Ambrosio Lozier).

Charles Darwin, llegó a Talcahuano 13 días después del terremoto, refiere que en ese puerto las olas del mar lanzaron un cañón de cuatro toneladas cinco metros fuera de la fortaleza.

El origen volcánico del terremoto dio pie a la creencia popular, que perduró por más de medio siglo, de que unos mapuche expulsados de Talcahuano, en venganza, habían tapado el cráter del volcán Antuco, a fin de que reventara en ese puerto. En las tradiciones penquistas del siglo XIX, esta catástrofe figura con el nombre de “la ruina”.

La oligarquía penquista abandono la ciudad tras “La Ruina” retirándose a Santiago, con ello quedo zanjada la disputa entre ambos grupos de poder que se extendía desde la colonia a favor de los santiaguinos, sin embargo la partida de lo terratenientes generara un cambio económico, social y cultural sin precedentes que diferenciara esta región del resto de Chile central, el fin del latifundio hará surgir nuevos actores sociales pequeños y medianos propietarios, artesanos y oficios, Concepción será la cuna de las revoluciones liberales de 1851 y 1859 contra la Oligarquía Autoritaria, Centralista y conservadora de Santiago.

Terremotos 1939: Cuando las casas devoraron a sus moradores

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“Que se levante el raudo viento azul de otoño, que aquí no pasa nada que puramente todo.
Chillán existe como una rosa blanca, sobre mi corazón húmedo y sin palabras”.
Nicanor Parra

Hora 23:32, dia 24 de Enero de 1939. Un gran terremoto devastó las provincias de Linares, Ñuble y Concepción, llevándose consigo 5.648 víctimas fatales identificadas, según el informe oficial, y cerca de 40.000, según estimaciones de la prensa.  Sólo en Santiago, lugar alejado del epicentro y donde existe una gran cantidad de funcionarios públicos, no se pudo identificar al total de fallecidos.  Y es que el verano obligaba a dar pronta sepultura a los cadáveres. En Chillán se cavaron dos fosas comunes de 400 metros de largo donde se enterraron los cuerpos no identificados; mientras que en Concepción los muertos fueron acumulados en la Plaza Independencia, de donde fueron trasladados al cementerio y enterrados en grandes zanjas, de una cuadra de largo.

Este terremoto ostenta el record de muertes en Chile. Su intensidad fue 8,3° en la escala modificada de richter (m.r.) y su epicentro se registró en las cercanías de Quirihue, a 82 kilómetros al norte de Concepción, 72 kilómetros al oeste de Chillán.  Las ciudades más afectadas fueron: San Carlos, Chillán, Florida, Quillón,  Coelemu, Rafael, Tomé, Penco, Concepción y Talcahuano. Estimaciones posteriores señalan que la Cordillera de la Costa entre el Río Itata y el río Bío Bío se elevó más de un metro.

En Chillán, 4 mil viviendas fueron totalmente destruidas, eso era más de la mitad de las construcciones de la ciudad, por ello el terremoto fue conocido como el de Chillán y dicha ciudad arrastró título de “ciudad de los movimientos”.  Cuentan los testigos que la nube de polvo generada por la destrucción de las casas demoró días en disiparse, tanto en Chillán como en Concepción, donde el sismo causó daño estructural en el 95% de las viviendas.  Las estimaciones de muertos en Concepción hablan de más de 20 mil, los gritos de dolor y auxilio entre los escombros, se escucharon durante toda la noche, mientras persistían violentas réplicas.  La población debió esperar un largo amanecer hasta poder iniciar el rescate de sus familiares y vecinos atrapados.

altLa emergencia: Inmediata respuesta del Estado.


Al día siguiente de ocurrido el hecho, y debido a que las comunicaciones estaban cortadas, el presidente de la época, Pedro Aguirre Cerda, se trasladó en tren hasta Linares y de ahí en automóvil a Concepción, visitando los sitios afectados para abordar desde allí la respuesta inmediata a la tragedia.  El Estado asumió un papel protagónico desde el primer minuto y las medidas  para abordar la emergencia se tomaron con prontitud.

El día 25 de enero mientras se rescataban víctimas y cadáveres, en Concepción se designa como jefe de plaza a Víctor Cañas Ruiz-Tagle, y al día siguiente (26 de enero) se redactó el primer “Boletín informativo” con una serie de decretos:

Así el decreto N°27 establecía un control total de precios, se ordenó requisamiento y prisión de 60 días para quien no lo cumpliera: “todos lo comerciantes deberán vender sus productos al mismo precio del día anterior al terremoto”.  Las medidas fueron reales y se ejecutaron con prontitud lo que impidió la especulación de precios o la adulteración de productos (se cursó una multa por agregar agua a la leche).  Se clausuraron cantinas y se restringió acceso y salida de la ciudad.
Las farmacias y boticas pasaron a control del Servicio Sanitario de Concepción y se estableció un plazo de tres horas a todos los dueños de camiones para ponerlos a disposición del Jefe de Plaza, de lo contrario, también serían requisados por carabineros. Se solicitaron además camiones a otras provincias.

En la mañana del 27 de febrero ya había un primer recuento de víctimas fatales en la ciudad de Concepción: 548 identificadas e inventariadas sus pertenencias personales.  Iniciando ese mismo día un “Plan de Emergencia”, que contenía las siguientes comisiones: Movilización y evacuación; Servicios Médicos y Sanitarios; Sepultación; Comunicaciones e información; Demolición y Remoción de Escombros; Aprovisionamientos de Subsistencia; Abastecimiento de Agua potable; Fuerza Motriz y Luz; Acantonamiento y de Tránsito; Construcción; Finanazas y Tesorería; Auxilios Generales.   Se ordenaba la reapertura de ferias agrícolas ganaderas, la vuelta al trabajo en las fábricas y empresas que estuvieran en condición de hacerlo.  Aquellas que no, todos sus trabajadores debían presentarse a la Intendencia de Concepción para iniciar los trabajos de retiro de escombros, derrumbes de edificaciones dañadas y construcción de albergues para personas damnificadas.

Constituida la comisión de alumbrado y fuerza motriz permitió que ese mismo día, 27 de enero, retornara el alumbrado público a los principales barrios de Concepción.  El boletín Informativo N°1 que circulaba ese día ya informaba de los trabajos de reparación de los estanques de la Mochita y Nonguen, que permitirían un pronto retorno del agua potable a la ciudad. Además se señalaba que igualmente se trabaja en las redes de alcantarillado. Sin embargo, las réplicas de los primero días destruían los avances, lo que retrasó la reposición del agua potable.
En lo que respecta a la comisión de acantonamiento se informaba que: El instituto de Biología, La Escuela Dental, la Escuela de calle Rengo, el liceo de hombres, los corralones de la policía de aseo y el local de exposición de la sociedad agrícola del sur, han sido habilitados como albergues provisorios.
El objetivo de este Boletín Informativo estaba claro: “impedir el esparcimiento de rumores perjudiciales de la provincia y la ciudad ante la catástrofe”.  Hoy podemos ver la importancia de esto.
El día 28 se cita a todos los hombres en condiciones de trabajar a presentarse a la Inspección de Trabajo de Concepción: “los vagos y personas que no se presenten, serán concentrados en el Club Hípico, vigilados y las órdenes del comandante de fuerzas, el cual los llevará a las obras debidamente custodiados”.

El día 29 ya se repartía comida caliente en todas las Plazas, Parques, hospitales, la Intendencia y otros puntos definidos para la ocasión, las raciones entregadas gratuitamente llagaban a 4 mil 500 raciones (las cuales alcanzarían a 7 mil con el transcurso de los días). En este momento el 30% de la ciudad ya contaba con suministro de agua potable, la Mochita funcionaba a un 50% y se trabajaba arduamente en Nonguen donde se detectaron daños severos.

Finalizando el mes de Enero la luz eléctrica había retornado con normalidad, se abría el comercio y lugares de trabajo.  Se dispuso un decreto para que comerciantes y afectados por el terremoto que incumplieron obligaciones bancarias. Impuestos internos también liberó a los afectados y la caja de Crédito Hipotecario instaló una oficina para préstamos especiales a los afectados.  Se declaró además la orden de demoler las torres de la catedral de Concepción.

Febrero se inició con la reposición del agua en importantes sectores con los arreglos de Nonguen y solo algunos sectores continuaron abastecidos por grifos de la calle los cuales eran administrados por Bomberos y carabineros en completo orden.  El 1° de Febrero se inició la demolición de las torres de la catedral de Concepción y se iniciaba el funcionamiento de los baños públicos.
Debido a que los sitios de albergue se hacían insuficientes, se inició la rápida construcción de barracones en el Parque Ecuador y Avenida Manuel Rodríguez.
Sin duda, la gran diferencia entre el terremoto del 39 y el actual, es el contexto: en el primero de los dos existía el Estado de Chile, y el gobierno no dudó un instante en poner al Estado al mando de toda y cada una de las tareas que fuera necesaria.  Así a pesar de la magnitud de la tragedia y los miles de muertos, no cundió ni la desesperación ni el caos.

Este papel del Estado se verá aún más ratificado una vez terminada la emergencia, cuando el gobierno del Frente Popular inicie un Plan Estratégico de Desarrollo para las zonas devastadas por el terremoto.

Una verdadera refundación de Concepción

“La política de habitación obrera no seguirá la tradición de construirla en barrios especiales, en los alrededores de las ciudades, acentuando así las diferencias sociales.  En mi concepto, el empleado y el obrero deben vivir en el interior de las ciudades, en forma que tengan todos los beneficios de las escuelas y bibliotecas, de la luz y el agua potable, el alcantarillado, los transportes, de manera que la clase trabajadora se sienta como un componente social digno y respetable, como lo es todo ciudadano forjador de la riqueza pública”

Pedro Aguirre Cerda, Mensaje presidencial del 21 de mayo 1939.

Las calles de Concepción llevan nombres de legendarios líderes mapuche, próceres de la independencia o destacadas familias de la ciudad, todos estos nombres tienen un importante significado histórico.  Un nombre que rompe la regla es la Diagonal Pedro Aguirre Cerda. Este nombre tendrá un profundo significado en la reconstrucción no sólo urbana de la ciudad tras el terremoto de 1939, sino además de la constitución de todo un polo de industrialización en torno a Talcahuano.  Será Pedro Aguirre Cerda quien emprenderá desde el punto de vista urbano, el ensanche de las calles Paicaví, Chacabuco, Carrera, Prat y O´ Higgins, la construcción de la Diagonal que más tarde llevaría su nombre y que uniría el Barrio Universitario con el centro de la Ciudad,  Palacio de Tribunales, estación de ferrocarriles, edificio de correos.

Tras el terremoto se inició la construcción de históricos barrios en la ciudad como: Lorenzo Arenas, El Barrio de Avenida Roosvelt, contiguo a la escuela dental de la Universidad de Concepción, o el barrio para militares en calle Collao. Un plano regulador para la ciudad. Todo bajo la Corporación de Reconstrucción y Auxilio

El Concepción decimonónico desaparece dando paso a una ciudad de líneas modernistas.  Estas nuevas construcciones al igual que las carreteras adoptan además las primeras normas antisísmicas propuestas por el sismólogo japonés Takiro Saita.

Pero sin duda la mayor obra es la creación de la Corporación de Fomento de la producción, CORFO, que años más tarde creará la Planta refinadora de petróleo de ENAP, la usina de Huachipato y los Astilleros de la Armada, ASMAR.  Hoy cuando el trabajo es un problema para decenas de miles en nuestra zona, entendemos aún mejor lo acertado de las medidas adoptadas por el gobierno del Frente Popular.

Foto: Edificio de Tribunales símbolo de la reconstrucción tras el terremoto de 1939 en Concepción, sirvió de albergue para el terremoto de 1960, también resistió sin mayores problemas el reciente terremoto.  En el frente la estatua del Libertador Bernado O’Higgins destruida tras el 27 de febrero.

altCataclismo de 1960: Cuando la ayuda desaparecía o se vendía

Los terremotos y el maremoto de mayo de 1960

Entre el 21 y 22 de mayo de 1960 tres grandes terremotos y un maremoto asolaron la región de Concepción y el sur de Chile en general. En la práctica hubo más de 6 terremotos entre el 21 de mayo y el 6 de junio de aquel fatídico año. El primero de ellos se registro a las 6:02 de la mañana, a escasos 5 kilómetros de Curanilahue y tuvo una intensidad de 7,75 de la antigua escala de richter (7,9-8.0 en la escala modificada).

Este movimiento telúrico provocó de inmediato el corte de las comunicaciones telefónicas con Santiago, la caída del único puente vehicular sobre el Bio Bio, inundaciones en las minas de carbón de Lebu, Curanilahue y Lota, además de los derrumbes de las viviendas antiguas que resistieron el terremoto del 39.

Tras este sismo se registraron cerca de 12 réplicas de importancia, de magnitud sobre 6. A sólo media hora (6:33 de la mañana) se desató un segundo terremoto. de similar intensidad que el anterior, con epicentro en las cercanías de Concepción, provocando gran daño material, ya que terminó de derrumbar construcciones ya dañadas, no tuvo mayor cantidad de victimas fatales, la población ya había hecho abandono de sus hogares.

Hay que destacar que las construcciones realizadas tras el terremoto de 1939 soportaron a cabalidad, y a eso se debe que Concepción resistiera de mejor forma que Valdivia.

El mal tiempo acompañó esos días de tragedia, lo que hacia más riesgosa la situación, la población debió enfrentar en carpas y chozas improvisadas la persistente y fría lluvia de esos días.

Cuando la tragedia parecía haber acabado, a las 15:10 del día 22 de mayo, el mayor terremoto del que se tenga registro en la historia de la humanidad (9,5º m.r. Modificada), Se desató sobre el sur de Chile, el epicentro de ese movimiento fue a escasos kilómetros al oeste de la Isla Mocha. En pleno océano pacifico, el maremoto posterior provocó víctimas fatales en todo el pacífico afectando zonas tan remotas como Japón, (138 muertos) Hawai, (61 muertos) Filipinas, (32 muertos) llegando hasta Alaska por el norte. Fue llamado el terremoto de Valdivia, por el desastre provocado en aquella sureña ciudad.

altEl maremoto de 1960 en la Provincia Historica de Concepción

El primer impacto lo recibió la Isla Mocha, donde las aguas cubrieron las partes planas. Se produjeron en tres ocasiones avances y retrocesos del mar. En Lebu, la segunda ola alcanzó una altura de 6 m, penetró por el río e inundó gran parte de la ciudad. En Llico, la ola también alcanzó sobre los 6 m. En Coronel las aguas inundaron en forma tranquila la caleta Lo Rojas, en el centro de la ciudad sólo llegó hasta la línea férrea. Similares sucesos ocurrieron en Talcahuano, donde el agua no subió más de dos metros y cubrió parte de la Isla Rocuant. En Coliumo, la ola alcanzó los 6 m, siendo arrastradas al mar y ahogadas cuatro personas de esa localidad.

El Gobierno de los gerentes incapaz frente a la catástrofe

Aún a 25 días de la tragedia, el ejecutivo no enviaba proyectos de ley para ayudar a los damnificados” Salvador Allende frente al Congreso el 15 de Junio 1960

Chile no estaba en condiciones de enfrentar el cataclismo, el desarrollo económico estaba detenido como consecuencia del régimen de propiedad de la tierra: el gran latifundio; por el sistema de monopolios en la banca, industria y comercio, que se concretó durante la administración Alessandri. Hacia el año 1959, Chile tenía tan sólo 7.600.000 habitantes, pese a ello, 400 mil niños estaban fuera del sistema educacional, más de un millón y medio de chilenos vivía en casuchas, en esos años llamadas callampas, 30 mil niños morían anualmente por causas evitables, existía un alto nivel de desnutrición infantil.

La mayoría de los muertos por los terremotos o el maremoto son pobres que intentaron rescatar sus miserias de la maldición del cataclismo.

Los primeros días de la tragedia fueron dramáticos, la escasez de medicamentos debido a la inexistencia de reservas en el país, resultó criminal; Salvador Allende llamaba la atención en el Congreso “muchos hasta hoy se preguntan ¿Cuántos chilenos murieron en el 60 por la negligencia del gobierno?”

altLa ayuda para los que la reparten

Me fue imposible averiguar, incluso aproximarme, cuántos muertos y cuántos daños causó el cataclismo. El gobierno chileno se ha mostrado asombrosamente discreto” Corresponsal extranjero

Similar situación le tocó vivir a la prensa de izquierda, que en esos años si existia. Las acusaciones no tardaron en llegar a la prensa y al congreso, donde se acusaba al gobierno de retener parte importante de la ayuda internacional, para usarla con fines electorales años más tarde.

Paradójicamente, fue un diputado de derecha el que inició las denuncias, el 24 de junio de 1960, Raúl Aldunate Phillips diputado por Chiloé señaló: “Chiloé no quiere más limosnas. Allí se necesita trabajo organizado. Las aguas han invadido las tierras y convertido en pordioseros a quienes antes podían sembrar, poco o nada se sabe de 100 mil habitantes distribuidos en el archipiélago. Los elementos que actualmente están llegando con ayuda, se los roban, destruyen o cambian de manos. Las comunicaciones son desastrosas. Nadie ha dormido ni una noche en Chiloé. Yo comprendo y agradezco la ayuda extranjera; la respeto. Pero tiene que ser Chile, con sus propios medios, quien coloque, quien edifique y detenga el éxodo hacia otras regiones. Hace mucho frío y tiembla todas las noches. ¡Entiendan por caridad, honorables diputados…!”

Ante las quejas, el gobierno presentó un informe al parlamento sobre la distribución de ayudas, el que viene lleno de contradicciones y desata una polémica aún mayor.

En los diarios “Ultima Hora” y “El Siglo” se agolpan las denuncias concretas:

¿Dónde están los 5.714 cartones de sopas envasadas “Meinz Soup” enviadas por la firma alemana?

¿Por qué gran cantidad de pan enlatado fue a parar al comercio para ser vendido a los damnificados?”

Denunciamos que en el tercer piso, segunda sección de la aduana de Talcahuano, se encuentran almacenados 10 mil sacos de azúcar traídos por el vapor Santa Adela.”

Las denuncias se multiplican: Nada se sabe de 2 mil sacos de café enviados por Brasil, nada sabemos de cargamento de vestuario enviado por Japón, ni del café salvadoreño ni la carga del vapor Salamanca, ni los 14 mil sacos de garbanzos y 100 mil sacos de azúcar traídos por el vapor Tabasco. Pero si sabemos que hay 800 toneladas de azúcar mexicana vendidas al comercio.”

En el sur se construían barracones mientras las casas prefabricadas enviadas por numerosas naciones, eran guardadas. La lista de denuncias es interminable.

Sin embargo lo que dejó a todos fríos frente a la magnitud del robo, fue el pronunciamiento de la propia contraloría general de la república: “no existe control alguno sobre los envíos extranjeros-dijo- y la ayuda está desapareciendo”.

Pero sin duda lo que causó mayor indignación, fue la política de bloqueo a la ayuda humanitaria hacia la zona del carbón, que al momento del terremoto llevaba 3 meses en una histórica huelga, que abarcaba toda la cuenca desde Schwager a Lebu.

Los gobiernos de los gerentes; el de Alessandri en el 60 y el de Piñera hoy, han obrado con criterio muy similar, han tratado de convertir la tragedia de millones en el jugoso negocio de unos pocos.

Los errores perecen calcados, ¿Cuánto demoró Piñera en entregar siquiera un Plan de Reconstrucción? ¿Cuántas denuncias de corrupción, aprovechamiento político de la ayuda se han hecho?

Imagenes de Resumen del 27 de febrero 2010

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