La represión fracasa en Aysén

El acuerdo a que parece haber llegado el Movimiento Social por Aysén con las autoridades de gobierno no puede soslayar el hecho del brutal despliegue represivo que desencadenaron los gobernantes sobre los patagones movilizados. Una vez que los dirigentes del Movimiento Social por Aysén acordaron levantar por primera vez los bloqueos de caminos, las fuerzas represivas pudieron reabastecerse de combustible y volver a copar el territorio. Esto llenó de entusiasmo al Ministro Hinzpeter y de euforia a sus estancadas tropas. Tanta fue la euforia de las unidades regalonas del gobierno desplegadas en terreno, las odiosas Fuerzas Especiales de Carabineros, que en sus desenfrenados ataques contra la población civil hasta volcaron un par de sus temibles vehículos de guerra; vehículos que, por cierto, fueron neutralizados y destruidos por la población que había estado siendo castigada de manera grosera, burda y criminal por estos carros y sus enajenados ocupantes. Una lógica de odio y destrucción es la que ha aplicado el gobierno en el sur; una lógica de “enemigo interno” que los ocupantes de La Moneda aprendieron muy bien en la época en que fueron los delfines de la dictadura.

El corolario de todo este despropósito represivo y comunicacional, ha sido sin duda la aplicación de la Ley de Seguridad del Estado contra 22 personas participantes del movimiento de diversos sectores y comunas patagonas. La cuestión es derrotarlos, someterlos a como dé lugar. Los 13 hombres y 9 mujeres querellados  distan mucho de ser subversivos, o de representar un peligro para la estabilidad económica y política del país. Entiéndase que esta es una ley que lo único que asegura es la tranquilidad de las inversiones, de los negocios y de las ganancias de los grandes empresarios dueños de este país; cuando eso puede verse amenazado por alguna exigencia popular o ciudadana se recurrirá a este engendro opresor que tiene su origen en la Ley Maldita del gobierno de González Videla pero que, desde luego, fue mejorada y hermoseada (para el buen sueño de los poderosos) por la inefable mano negra de la dictadura y su monstruo gris. Y entiéndase que el Estado a que este engendro se refiere, es a la colusión endógena de la clase política para aferrarse al poder cuidando y sirviendo precisamente los intereses de los primeros. Eso completa el círculo negro del poder, del dinero y de la política del establisment puesta a su servicio.

Querellarse contra los patagones busca algo más que arredrar a los ayseninos. Un grupo de 3 pescadores artesanales, 4 pequeños comerciantes, 2 dueñas de casa, 2 trabajadoras municipales, 3 obreros de empresas, 2 obreras de industria, 1 obrero agrícola, 1 técnico agrícola, 1 egresado de derecho, 1 técnico en administración de empresas, 1 transportista de carga, y 1 maestro chasquilla, no son los causantes de tener una Patagonia sublevada ni representan un peligro para la seguridad de nadie. Los causantes son un modelo centralista y desigual, basado en el abuso y el despotismo, que solo privilegia la estabilidad de su sistema de dominación.

Ahora, con los principios de acuerdo logrados en la Moneda, el gobierno pretende orquestar comunicacionalmente una aparente intención de diálogo, que en ningún momento  pensó materializar, porque ello hubiera implicado ceder en algo de lo pedido y el  vocablo ceder no está en el lenguaje de los gobernantes; los poderosos no ceden, solo quitan y expolian. Los viajes del Ministro Rodrigo Álvarez a Aysén no fueron más que parte de este montaje comunicacional que busca proyectar una cosa ante la opinión pública cuando en realidad están pensando y haciendo todo lo contrario o, en el mejor de los casos, algo muy distinto. En esa ocasión, y como parte del juego político gobernante, también intentaron la utilización de “diálogos” paralelos con las siempre comprables muñecas inflables (personajes y organizaciones afines al gobierno siempre dispuestos a servir de público fácil en los show de la clase política) en un afán de baypasear a los líderes y voceros del movimiento  y de ningunear a la población movilizada. Ya el año anterior, durante el conflicto estudiantil,  probaron sin éxito el uso de este método falaz; esta vez en Aysén tampoco han tenido el resultado buscado por los gerentes de palacio.

Sin embargo, ni la manipulación, ni la represión, ni las querellas malditas, han logrado someter la voluntad de lucha de los ayseninos. Y la razón es muy simple: sus necesidades son reales, sus demandas son justas. No son ni marcianos ni subversivos ni terroristas, sino simplemente chilenos que se hartaron del atropello y del abuso, como lo dejó de manifiesto la ciudadanía movilizada durante gran parte del 2011. Por la misma razón, el hartazgo, es que diversos sectores de la población y del país no solo se han solidarizado activamente con el Movimiento Social por Aysén, sino que también enarbolan sus propias exigencias, inician sus propios caminos de movilización.

Si finalmente el gobierno se avino a negociar con los movilizados, esta vez en Santiago, se debió a que sus fuerzas represivas regalonas habían sido obligadas a replegarse por la defensa que la población patagona hizo de su dignidad, de sus derechos, de su territorio; volvieron a ocuparse los caminos y a recuperar el control de su movilización, lo que dejó al gobierno en una difícil disyuntiva. Junto con eso, a lo largo de Chile se había generado un amplio movimiento de solidaridad en apoyo a los ayseninos en torno a la consigna “Aysén también es Chile”. Pero también influye en esta avenencia, el rechazo que provocó y provoca en la ciudadanía el bastardo accionar de las mentadas Fuerzas Especiales de Carabineros cuyo comportamiento linda en lo insano y criminal. No por nada, una de las condiciones del acuerdo es que junto con el nuevo desbloqueo de caminos, el gobierno debe retirar del territorio patagón a las aborrecidas unidades represivas.

Estos factores son los que obligan al gobierno a disfrazarse de dialogantes y recibir en La Moneda a los dirigentes ayseninos para buscar acuerdos. Ahora queda por verse si esos acuerdos se traducirán efectivamente en mejoras y soluciones para los patagones, o si se traducirán en un camino pronto y real que conduzca a ellas. Como ya lo vimos el año anterior con los “diálogos” del Presidente Piñera y el Ministro Bulnes con los estudiantes, siempre existe la posibilidad de que esto no sea más que otra maniobra comunicacional, otro fraude, otra mentira, y de nuevo los ayseninos tengan que buscar formas de hacerse oír y seguir luchando.

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