La reforma tributaria de Piñera en favor de Piñera y sus pares

Como el fondenor propuesto a las comunas mineras, la reforma tributaria que ha propuesto este gobierno, también es una burla, un engaño a la opinión pública, puesto que el aumento del impuesto a las empresas de 17 a 20% pretende hacer creer a la opinión pública que gracias a este gobierno de los empresarios, aumenta el impuesto a las empresas. Ahí está precisamente el engaño de esta reforma, visto el leve aumento tributario se les devuelve a los empresarios de su impuesto personal, y la burla consiste en que a la vez se les disminuye el impuesto personal de 40 a 36% a todas las personas o empresarios que ganan por sobre 6 millones de pesos mensuales.

¿Hay quien gane más de 6 millones de pesos en Chile? Si, no son cientos de miles, pero si alcanza para varios miles. En primer lugar los más grandes empresarios de Chile, partiendo por Presidente Piñera. En otras palabras, el Presidente Piñera legisla en su propio favor y el de sus pares, los más ricos de Chile. Pero eso no es todo, el famoso aumento del impuesto de primera categoría de 17 a 20%, para ellos tampoco es un aumento, porque el impuesto de primera categoría en su totalidad es devuelto en el impuesto personal de estos empresarios.
Ningún aumento del impuesto de primera categoría puede afectar a los grandes empresarios, porque dicho impuesto al ser un crédito se les devuelve en su totalidad a los empresarios en la declaración de impuesto personal. Por esta razón no habrá una mayor recaudación fiscal con el aumento de este impuesto de 17 a 20%. Este aumento no es más que un fuego de artificio para engañar a la galería, y ocultar el objetivo esencial de esta reforma: rebajarle la tributación a los más ricos de Chile, comenzando por el Presidente de la República.

Chile es único país en el mundo en que no existe un verdadero Impuesto a la Renta de las empresas, gracias a que en 1984, con la ley 18.293, se suprimió este impuesto, y se mantuvo un muy sui-géneris Impuesto de Primera Categoría, que tiene la característica de ser a la vez un crédito al impuesto personal de los dueños de las empresas. En los hechos, es sólo un impuesto artificial o virtual, que como toda imagen virtual tiene la gran virtud de hacer creer a la casi totalidad de los chilenos, que el Impuesto a la Renta de las Empresas existe.

Gracias a este subterfugio, la casi totalidad de los ciudadanos están convencidos que las empresas chilenas pagan el impuesto a la renta o utilidades. ¿Por qué no se suprime pura y simplemente el Impuesto de Primera Categoría, si finalmente el fisco tiene que devolverlo a los dueños de las empresas? Precisamente para que los chilenos no se enteren que Chile es el único país en el mundo, donde las empresas no pagan impuesto a la renta. La existencia del Impuesto de Primera Categoría, o impuesto virtual a la Renta de las Empresas, cumple entonces un rol político fundamental, para la aceptación pasiva por parte de la opinión pública, del modelo económico vigente.

El rol político y comunicacional de este impuesto queda al desnudo con la actual reforma tributaria, puesto que todas las luces están puestas en el aumento de 17 a 20% del impuesto de primera categoría, que supuestamente debiese financiar la reforma educacional. Hay quienes hacen cálculos con los cientos de millones de dólares que aportaría este aumento. El aumento del impuesto de primera categoría, ha logrado ocultar que el objetivo esencial de la reforma tributaria no es otro que la rebaja de los impuestos a los más ricos de Chile. Es cierto que este reforma contiene otras medidas, algunas de muy buena factura como la de establecer impuestos verdes, que si bien son muy moderados, por lo menos introduce la idea de de este tipo de tributación. Pero lo esencial de la reforma tributaria es la rebaja de los impuestos a los más ricos de Chile.

¿A cuanto asciende esta rebaja? Si consideramos que unas 20 mil personas ganan alrededor de ingresos de $ 6 millones mensuales o $ 72 millones anuales, la rebaja de 40 a 36% significa una menor recaudación fiscal de US$ 123 millones anuales. El Estado va en ayuda de los más acaudalados. Esta cifra podría ser muy superior si esos ricos ganan más de 10 o 20 millones mensuales.
El problema es que esta rebaja tributaria tiene enormes posibilidades de ser aprobada, porque la mayor parte de los diputados y senadores, pertenecen a ese escaso grupo de chilenos que ganan alrededor de $ 6 millones mensuales, o sobrepasan ese monto con los otros ingresos que perciben. En consecuencia, los parlamentarios serían directamente beneficiados con esta rebaja, de la misma manera que el Presidente Piñera y su Ministro de Hacienda. Desde ya creo que van a ser muy pocos los parlamentarios que voten en contra de esta rebaja tributaria, puesto que los pocos parlamentarios que perciben solo la dieta parlamentaria, de todas maneras el impuesto personal bajará de 37 a 36%.

Pero como esta rebaja tributaria beneficiaría a los propios parlamentarios, habría implicancia y tendrían que abstenerse de votar a lo menos esta parte de la reforma tributaria. El art. 8º del Reglamento del Senado dice: “No podrán los senadores promover, debatir ni votar ningún asunto que interese directa o personalmente a ellos”. Todo apunta a que dicha regla no será respetada esta vez, porque el Presidente del Senado, don Camilo Escalona, ha hecho un ferviente llamado a aprobar con prontitud esta reforma tributaria.

Esta rebaja de los impuestos en beneficio exclusivo de los más ricos de Chile es una vergüenza, por lo que es de esperar que los parlamentarios, por dignidad o por vergüenza, se inhiban de votar.
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