En Salud

“El AUGE ha servido para hacer ricas a las clínicas, pero no para resolver el problema de la salud”

El plan de Garantías Explícitas de Salud (GES), que tiene sus inicios en el plan AUGE, “garantiza” la atención de un número determinado de enfermedades, ya sea para personas que se atiendan mediante en Fondo Nacional de Salud FONASA o de forma particular mediante alguna Isapre.

Actualmente, son solo 69 enfermedades que la Ley obliga a atender en un tiempo oportuno, para lo cual el Estado desembolsa millonarias sumas de dinero. Para dar cumplimiento a los plazos requeridos por la ley, se ha creado un registro de prestadores acreditados por FONASA que pone en un misma categoría a instituciones publicas y privadas; clínicas, centros de diagnósticos, centros médicos y hospitales que entran a competir por acaparar los clientes que traen consigo un bono.

Lo mismo que con la educación, se hace competir a las debilitadas instituciones públicas con instituciones privadas, con la ilusión de que el mercado regulará y mejorará la atención brindada a los usuarios. Pero como ya hemos constatado, los resultados de este juego son catastróficos, porque primeramente se pierden muchos recursos fiscales que van a parar a manos de un grupo de instituciones privadas, en vez de fortalecer el sistema público. Y en segundo lugar, se crea una fuerte discriminación con quienes padecen alguna enfermedad que no cabe entre las 69 no aseguradas. En estos casos la enfermedad tendrá una cobertura normal de acuerdo a su plan de salud, significando meses o años de espera.

La trampa está en que a la persona que padece una enfermedad asegurada debe ser atendida dentro de los plazos establecidos por esta ley. De esta forma los hospitales públicos, que no cuentan con los recursos necesarios para atender las necesidades de toda la población, priorizan la atención de las 69 enfermedades garantizadas, de forma de absorver los bonos y recursos que le permite al hospital subsistir. Quedan así desplazadas las otras miles enfermedades. De otra parte, si la red publica no puede responder a la enfermedad en plazo establecido por ley, el paciente es derivado al sector privado, clínicas, mutuales, hospitales universitarios, etc., pudiendo elegir libremente aquel que más le acomode, creándose un fuerte mercado en torno a la salud financiada con recursos públicos.

Sobre éste y otros temas, Resumen conversó con Edgardo Jarpa, vicepresidente de la Federación Nacional de Trabajadores de la Salud (Fenats) Regional.

Hemos escuchado que como Fenats han reclamado el débil rol del Estado en la salud ¿Cómo se evidencia esto?

En la falta de respuesta a la atención de la población debido a la carencia de recursos materiales, humanos, infraestructura,  pero ahora se suma que hay menos posibilidad de ingresar a un hospital. Es que la salud no está garantizada constitucionalmente, no es un derecho. Si bien se permite el “acceso”, la salud como tal no está garantizada, por lo cual es algo que actualmente  no se puede demandar al Estado.

Hoy existe un compromiso a través de un decreto que habla de una cantidad de prestaciones a las que se da respuesta en un determinado tiempo, pero es solo una pincelada de todas las enfermedades que existen

¿Qué repercusiones ha traído la aplicación del AUGE?


Se profundizan mucho más las carencias de la salud pública, porque se garantizan esas 69 prestaciones, a costa del olvido de la otras 20 mil enfermedades mas que existen, y que no van a ser puestas en la calendarización dentro de los hospitales porque no son rentables, no son pagadas por el Estado entonces los hospitales asumen un hoyo interno de deuda.

Los doctores, los directores las rechazan, preocupados de cumplir con este compromiso de gestión de un grupito de enfermedades. Además, éstas desvían los recursos al sistema privado porque no habiendo capacidad de respuesta ni infraestructura, las prestaciones aseguradas las va resolviendo el sistema privado, este sistema AUGE ha servido para hacer ricas  a las clínicas, pero no para resolver el problema que es la salud como un todo.

El Estado aporta el 20% de lo que es el gasto de salud en general y el 80% viene directamente del bolsillo de los propios chilenos (antiguamente era tripartita el patrón, Estado y trabajador que aportaba solo el 1 %), por lo cual todos somos solidarios con el sector privado y a nadie se le preguntó si es que quería ser solidario con el que tiene más, pero se continúan pasando fondos a los privados, por ejemplo a través de las campañas masivas de  vacunación sobre la influenza, la información, el cartilleo que se entrega  a la población y la propia aplicación de vacunas todo se hace a través del ministerio con el dinero de todos, otro ejemplo claro es el del la operación de cadera, el Estado debe pagar en una clínica 5 veces su valor, el costo de esa operación permitiría pagar 5 operaciones en un hospital.

Si uno hace un análisis del crecimiento que han tenido las clínicas, los centros de diagnóstico y laboratorios que han proliferado en toda la provincia, demuestra que sabían lo que se venía. Crearon leyes para hacer un negocio tan rentable como tener pacientes asegurados, a través de los hospitales públicos.

¿Cuál es la principal carencia de la salud publica?


Es un todo complementario, pasa por la no utilización del tiempo de ocio que tiene la infraestructura pública. Un pabellón, por ejemplo, que en las tardes no se usa, se deja para urgencia pero perfectamente podrían estar funcionando con especialistas y cirujanos después de las 2 de la tarde hasta las 5 o mas tarde, pero los especialitas no están en los sistemas públicos, migran al sistema privado, a su consultas porque es mas rentable.

La  reforma a la salud no incluyó la formación de especialistas, se presentó con una gran propaganda, se vendió un cuento que no es efectivo, se hizo el hospital nuevo, este de Concepción es una cáscara nueva, pero siguen con las mismas limitaciones, la diferencia es que puedes esperar sentado viendo televisión, pero vas a esperar todo un día para ser atendido.

Respecto al tema de la sub-hospitalización, se debe a la falta de camas. Es un tema que define la dignidad de la persona que esta ahí siendo atendida en un pasillo, Las personas aguantan esto contribuyendo a que las cosas siguen igual y debemos tener claro que este tema no se va a solucionar mientras no exista una política que fortalezca la salud publica.

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