La organización, la mejor forma de lidiar con la represión

El 2011 fue un periodo álgido en movilizaciones sociales y en consecuencia de alta represión. En este contexto se constituye la Defensoría Popular Concepción, como una herramienta al servicio de los y las que luchan por una vida digna y la transformación social.

Antes de comenzar con un balance del año 2011 y de lo que va del 2012, sobre la represión del Estado, nos gustaría señalar que la represión y el castigo, en general está pensado para modificar o perpetuar conductas, buscando dejar un comportamiento funcional al sistema imperante.

Cada vez que una o uno de nosotros “cae”  detenido, por un ligero desorden público como podría darse en el contexto de una marcha, tendremos que esperar un buen rato en la comisaría, para luego al salir de ella, esperar ser convocados por el juzgado de garantía local o de policía local a cancelar una multa y así  “pagar” por nuestras acciones.

O si fue una acción considerada más grave por la ley, como el “maltrato obra a carabineros”, se pasa a control de detención al día siguiente (pensando en las experiencias penquistas, donde las marchas son en la tarde y dado que no pueden tenerte más de 24 hrs. detenido o detenida, sin pasarte a presencia de un juez, usualmente los controles de detención son en la mañana del día siguiente a la detención). En tal caso pueden ofrecerte la suspensión condicional del procedimiento, junto al pago de una multa, dando por aceptada la pena y responsabilidad por las acciones imputadas.

En los dos casos expuestos volveremos libres a nuestras casas, pero con una multa a nuestro haber o con el temor de volver a ser detenido, ya que en una próxima ocasión no nos libraremos tan fácil. En ese contexto, es cuando de forma silenciosa van restando, quitándonos un compañero o compañera dispuesta a salir a la calle a protestar.

Ante ello, el llamado es a generar el respectivo reclamo, no aceptando la multa o irse a juicio y no aceptar la suspensión condicional. La mayor parte de las detenciones son injustificadas, o carecen de pruebas, ante lo cual podemos quedar libres de multas, de restricciones que nos permiten seguir en buen pie en la movilización.

Durante el año pasado los casos mencionados eran habituales para muchos estudiantes, que jueves tras jueves, eran detenidos tras las manifestaciones. Recordemos que en las fechas más álgidas de las movilizaciones estudiantiles las detenciones variaban entre las 50 y 80 personas, de forma usual.

De igual modo, medios alternativos de comunicación, vivieron este tipo de represión en el trabajo de dar a conocer una visión sobre la represión que los medios comerciales de comunicación, con editoriales controladas por intereses empresariales, escondían al público. La forma en que estas personas fueron y son reprimidas es a través de la persecución, usurpando su material y quitándoles muchas veces sus instrumentos de trabajo.

Pero la represión no se vive sólo a través de detenciones o censura. También ocurre sobre nuestros cuerpos. Como por ejemplo el caso de Paulina Rubilar, estudiante de sociología de la Universidad de Concepción que el 12 de mayo del año pasado, fue herida en su rostro por una lacrimógena lanzada por carabineros. O el asesinato de Manuel Gutiérrez. Los balines de gomas (o los perdigones) junto a las lacrimógenas disparadas fueron una constante realidad para hombres, mujeres, secundarios y universitarios, que protestaban.

Este 2012, hemos visto de forma más pública la denuncia de vejaciones a mujeres, a través de manoseos de sus senos, traseros o recibir insultos que en una sociedad machista como la nuestra, busca como todas las prácticas anteriores, modificar nuestra conducta contestataria. A pesar que las detenciones son en menor número, el despliegue policial es mucho mayor, trasladando carabineros y fuerzas especiales a Concepción desde la ciudad de Los Ángeles, Santa Bárbara, Cabrero, Tomé, Penco, San Pedro de la Paz.

Por último, aclarando varios medios por los cuales la institucionalidad busca disminuir nuestra participación en las manifestaciones, nosotros también podemos aportar en esa dirección para disminuir la represión realizando denuncias administrativas a los carabineros que realicen uso indebido de la fuerza –algo usual- y denuncias en Fiscalía Militar, pues a través de estos medios, al encontrarse en proceso de sumario limitamos su posibilidad de ascenso dentro de su “trabajo”.          

Y recordemos que la organización, es el mejor modo para lidiar con la represión en sus múltiples formas.

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