Muere un sátrapa

Este miércoles se conoció la muerte de Leonardo Alberto Schneider Jordan, “El Barba”, temible personaje que de militante del MIR se convirtió en traidor y colaborador activo de los aparatos represivos de la dictadura.

Schneider Jordan fue encontrado muerto en su domicilio, en la comuna de Vitacura, en Santiago. La causa de muerte habría sido un derrame cerebral con sangramiento, lo que dio lugar a especulaciones acerca de la verdadera causa de su deceso pues inicialmente se había dicho que lo encontraron con el cerebro reventado. Sin embargo, las primeras apreciaciones policiales y de peritos señalan que se trataría de causas naturales. En todo caso, el SML realizó este miércoles la autopsia respectiva y entregará el resultado de la misma al fiscal que investiga el caso.

Sobre el oscuro pasado de este individuo han circulado diversas versiones. Algunas señalan que habría sido agente infiltrado de la Fuerza Aérea en el MIR desde mucho antes del golpe militar de 1973. Otras señalan que se convirtió en traidor luego del golpe. Lo cierto es que era militante del MIR desde 1970 aproximadamente y muy pronto llegó a formar parte de los grupos selectos de esa organización política. Integraba la llamada Fuerza Central del MIR y dentro de ella era parte del grupo de apoyo a la jefatura, es decir, gozaba de una posición de privilegio al momento del golpe militar.

Luego del golpe, fue detenido en alguna razia por no se sabe quienes ni donde, pero fue a parar al Estadio Nacional. De este centro de detención salió en libertad por no se sabe que sortilegios, pero aquello no era una situación tan extraña o anormal por esos días. No se sabe si es en este momento o en algún momento incierto posterior que comienza su trabajo con los aparatos de inteligencia de la dictadura.

Schneider reconocía que él no fue detenido sino que se entregó a la SIFA (Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea), específicamente “negociando” previamente por teléfono con Edgar Cevallos Jones, el jefe operativo del SIFA. Así habría comenzado su acción de traición, concretamente bajo las órdenes de Cevallos Jones, conocido como “Comandante Cabezas”, en las dependencias del AGA. Cevallos Jones no lo detiene sino que lo mantiene activo en las filas miristas que, por esos días, trataban de sobrevivir a la intensa represión que se desataba sobre ellos. Los fríos datos de la represión rebelan que “El Barba” provocó la detención, la tortura, y la muerte de decenas de miristas, particularmente de los componentes de la llamada Fuerza Central.

Vivía tranquila y cómodamente instalado en una casa dispuesta por la SIFA para su uso en Tomás Moro, vestía uniforme de la Fach y se hacía llamar Teniente Juan Pablo Velasco. Son decenas también los detenidos, sobrevivientes del AGA, que conocieron de las andanzas del “Teniente Velasco”. El punto culmine de su labor de espía fue la trampa que logró tenderle al jefe del aparato militar del MIR, José Bordás Paz, “Coño Molina”, en diciembre de 1974. El día 5 de ese mes, Bordás Paz concurrió a un encuentro programado con “El Barba” y, aunque percibió la emboscada y trató de escapar, fue mortalmente herido en la encerrona. Bordás Paz terminó de ser asesinado por sus captores el 7 de diciembre.

Posteriormente, cuando ya la SIFA había “agotado” sus posibilidades, desde mediados del 75 hasta fines del 76, “El Barba” prestó servicios a la DINA. Cumplió las mismas funciones bajo la tutela de Contreras, Morén Brito y Krasnoff en el campo de prisioneros, de tortura y de muerte que era la Villa Grimaldi.

Luego, a comienzos del 77, viajó a Israel como premio a sus servicios y residió allí por 20 años. Al regreso a Chile se instaló a vivir en el barrio de Vitacura y se desempeñaba en alguna función en Codelco. Ahora ha llegado el fin de sus oscuros y malditos días.

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