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Historia de Ránquil: Tradición campesina y amenaza forestal

31 Octubre 2012

El nombre de Ránquil proviene de la lengua mapuche, traduciéndose como “agua de carrizal”, planta de humedal similar a la totora. Ñipas, la capital comunal, quiere decir corontilla (especie de yerba). La actual población es de 5683 habitantes; de los cuales 1337 son urbanos y 4346 rurales. La superficie de la comuna es de 315.75 km2.

En la antigua división territorial, Ránquil perteneció al departamento de Coelemu y después al de Tomé, ambos en la provincia de Concepción. Esta situación cambió cuando la dictadura creó el régimen actual de regiones, separando la actual comuna e integrándola a la provincia de Ñuble, donde permanece hasta ahora.

A fines del siglo XVII existía una hacienda productora de trigo que abastecía tanto a Concepción y a Chillán, como también a otros puntos del país, esta fue la primera causa de poblamiento en la zona. Esta hacienda fue administrada por los jesuítas, denominada Perales y donde se fundó el pueblo conocido como San Ignacio de Palomares, actual zona rural de la comuna.

En los registros del Arzobispado de Concepción se consigna a Ránquil desde 1714, esta fecha es bastante anterior a los hallazgos hechos en la primera iglesia de lo que fue Ránquil, que indican en un madero viejo el año 1777, puede que los edificios se hayan levantado varios años antes.

Las primeras familias propietarias establecidas en esta comuna fueron de origen italiano y español, quienes dieron vida a la aldea original. Así, en épocas posteriores vemos a sus descendientes como destacados actores locales, son los casos de Ramón Benavente, creador de la Asamblea Radical de Ránquil e impulsor del municipio, don Toribio Reyes y la señora Basso de Arriagada.

Dentro de su historia, uno de los hechos más notables ocurrió durante la Patria Vieja cuando se produjo la Batalla del Quilo (1814) y, posteriormente, al otro lado del río Itata, la Batalla de Membrillar (1814), ambos de gran importancia en la historia política y militar de Chile, en estas batallas se redujo a los reslistas de Barañao por parte de O’Higgins, quien logró reunirse con Mackenna para afianzar el dominio patriota en los territorios penquistas.

A fines del siglo XIX Ránquil vivía tan solo de la agricultura y los únicos servicios con los que contaban sus habitantes era una Escuela Pública mixta fundada en 1888 y un Dispensario atendido por un médico de Tomé que lo visitaba dos veces por mes. La viruela hizo su aparición en el territorio comunal en 1879 con una epidemia, una epidemia de cólera que ocasionó algunas víctimas apareció en 1888 y se tuvo que sufrir el tifus exentemático en 1921 que, si bien menos peligroso, provocó numerosas muertes al desconocerse el tratamiento médico adecuado.

Según la primera acta de la Municipalidad de Ránquil, esta corporación se habría fundado el 3 de mayo de 1903 y sus primeras autoridades fueron: alcalde don Ramón Benavente y secretario don José A. Pérez. El Edificio de la Municipalidad y el Dispensario que funcionaba en el mismo edificio se incendió en 1927, dificultando el proceso de constitución de las instituciones en la comuna. El municipio funcionó desde entonces en San Ignacio de Palomares y posteriormente, en 1942 se trasladó definitivamente a Ñipas, el poblado más grande de la comuna.

Cabe destacar que Ránquil fue la primera comuna en Chile que tuvo una alcaldesa, en 1927 el dictador Carlos Ibáñez, nombró a Emilia Werner en el cargo, el cual asumió  hasta 1931.

La estación ferroviaria de Ñipas se entregó al servicio en 1916, alrededor de la estación ferroviaria fue agrupándose un caserío convocado por la construcción de las vías, hasta constituir el actual poblado de Ñipas, capital de la comuna de Ránquil; el poblado se construyó en el fundo Pugamil, hasta donde había llegado el ferrocarril en 1912. Debido a la importancia del ferrocarril, este territorio itateño se constituyó rápidamente en el centro más importante de la zona, reforzando su rol de cabecera con la entrega del puente sobre el río Itata en 1923.

Los terremotos de 1835 y 1939 se vivieron con inusitada violencia, causando daños en las habitaciones, muertes y la apertura de la tierra en varias grietas, de donde emanaba agua caliente, lo que causó pánico entre la población.

A principios de siglo surgió  también Nueva Aldea, que hoy cobra importancia por la apertura al nuevo acceso norte a la ciudad de Concepción y, sobre todo, por la instalación de una controvertida planta de celulosa, esta ha sufrido en su corta historia, un accidente de contaminación radiológica de tres trabajadores, vertidos al estero Velenuque y siendo afectada además por un voraz incendio en 2012.

En Ránquil nació Virginio Arias (1855-1941), uno de los mayores escultores del país. Medalla de oro en París (1889). El Liceo de Ránquil lleva su nombre. Cabe destacar que es autor de obras tan importantes para el imaginario chileno como la estatua del Roto chileno ubicada en la Plaza Yungay de Santiago y la estatua del general Baquedano en la Plaza Italia, también en la capital, entre muchas otras obras. Una réplica de su obra más conocida, la del roto que peleó la guerra del pacífico se encuentra en la comuna.

Entre las múltiples fiestas campesinas destaca la fiesta de Todos los santos, que se realiza en el sector capilla de Ránquil, donde se hacen demostraciones de la cultura local a través del folclor, la gastronomía y otras expresiones. Es destacable también la semana ñipana, durante febrero, actividad cultural y festiva ya tradicional en la zona.

La vitivinicultura es practicada por pequeños propietarios con excelentes resultados, las cepas tradicionales son Italia y País, al que se han agregado las cepas francesas desde el siglo XIX. La actividad forestal ha ido creciendo paulatinamente y ha sido causante, como en otras zonas de la región, como fuente de la muerte de la diversidad biológica, además de perjudicar el desarrollo de los pequeños campesinos.