Destacan plena vigencia del proyecto que impulsó ex rector Enríquez, en centenario de su nacimiento

En el centenario del nacimiento del ex rector de la UActive ImagedeC, Edgardo Enríquez, se realizó un acto cultural en su memoria, en dependencias de la Universidad de Concepción. Bastante buena fue la asistencia al auditorio de Derecho, donde se efectuó este emotivo acto.

Se cumplieron cien años de su nacimiento -el 9 de febrero de 1912- y distintas organizaciones culturales no quisieron dejar pasar la fecha y organizaron un acto en su homenaje.

Es que el legado y la trayectoria de Edgardo Enríquez Frödden en la Universidad de Concepción, y en el ámbito regional y nacional, es innegable.

Es por ello que  el Centro Cultural y Social Edgardo Enríquez, la Asociación de Académicos y Académicas UdeC Enrique Molina Garmendia, los Centros Culturales y Sociales Seamos Más y David Stitchkin y la Sociedad Universitaria de Resistencia, unieron sus fuerzas y organizaron una emotiva actividad que se realizó este jueves, en el auditorio de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad penquista.

Representando a la Sociedad Universitaria de Resistencia y a los Centros Seamos Más y David Stichkin, habló  Nicolás Barría González. Habló de su legado político y de sus grandes luchas. “Lo que nos queda son sus innumerables experiencias narradas en libros pero también de cercanos, de muchos que lo conocieron en su consecuencia, en su valentía, la que se echa de menos cuando hay que defender lo justo y lo imprescindible”, afirmó.

Destacó también su sentido de la ética. “Luchó éticamente, dio la pela más dura, en su ejemplo, el trabajo político debe ser ético… La justicia comienza cuando nos miramos las caras”.

Recuperar el sentido común, es otro legado que Barría rescató del doctor Enriquez, fallecido el 1 de noviembre de 1996, en Santiago.

Representando a los académicos de la universidad, habló Benito Rodríguez, presidente de la Asociación de Académicos/as de la Universidad, Enrique Molina.

“Debe reconocerse que se trató de un intelecto brillante, hecho que se manifestó desde muy joven. En la universidad supo destacarse como el mejor estudiante de Medicina de su generación. Obtuvo su título de médico en 1936. Fue profesor asistente y titular de distintas cátedras y se destacó por su claridad y la profundidad de sus clases. “Poseía la vocación del verdadero maestro -dice Augusto Parra- que consiste en respetar y amar a sus alumnos”.

En 1968 postuló a la rectoría, él mismo explicó que no presentarme en esos momentos en defensa de la universidad a la que estaba ligado hace 38 años lo estimaba una cobardía inexcusable. Así lo entendió la comunidad académica, que lo eligió rector con el 70% de los votos. En esa elección participaron  por primera vez los tres estamentos de la comunidad universitaria.

Desde su cargo, comentó Benito Rodríguez, el rector Enríquez impulsó distintas iniciativas para aumentar los cupos para los jóvenes que estaban ansiosos por ingresar a la UdeC. Surgieron becas y otras iniciativas para ayudar a los jóvenes.

Su mandato al frente de la UdeC venció en diciembre de 1972 y pocos meses después, el presidente Allende lo nombra Ministro de Educación. Poco alcanzó a estar en el cargo, pues se estima que en un par de meses el panorama debiera ser distinto.Active Image

Tras el golpe, fue detenido y enviado a Isla Dawson, lejos de su familia y amigos, de su círculo más cercano. Pero, según el relato de Benito Rodríguez “lo más doloroso fue el injusto trato que tuvo de su propia universidad en esas penosas circunstancias, la que bajo el control militar lo expulsó con el pretexto de no haberse presentado a su trabajo, cuando estaba recluido en un campo de concentración”.

Pocos meses después fue expulsado del país y se refugió en Inglaterra. Más tarde, partió a México, donde estuvo por más de 12 años.

Su pasión y deseos de hacer cosa no mermaba con la edad, y lo reconoció en una entrevista hecha poco antes de su muerte: “Seguramente les parecerá extraño que un hombre de mis años, que hace poco a regresado del destierro, continúe haciendo proyectos como si todavía dispusiera de una vida por delante. No es que haya perdido el sentido de las proporciones o de la realidad, lo he dicho y repetido, es propio de los viejos vivir de recuerdos y no envejecen aquellos que, no importando la edad que tengan, están siempre buscando algo nuevo que hacer o completar lo ya iniciado”.

Sabias y reflexivas palabras…

Al finalizar la actividad, habló Doris Vásquez, en representación del Centro Cultural Edgardo Enríquez, quien comentó sobre algunos aspectos de la vida masónica de Edgardo Enríquez.

Por TBB

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