Ley de pesca y abstención

Cuando yo era tan joven como Patricio Contreras, un ex “pingüino” del 2006, vocero de la CONFECH del 2011 y actual Candidato a Diputado Independiente por la Región de los Lagos… yo vivía en Dictadura.Y a pesar de eso, de los “Estados de Excepción” que los fascistas de siempre (de siempre) ahora quieren re-instalar en Territorio Mapuche, a pesar de los salvoconductos que había que retirar en Carabineros de Chile para poder celebrar hasta los cumpleaños en mi casa familiar, a pesar de los Rectores Delegados y Decanos Designados, yo tenía peces para comer, un borde costero para visitar, bosques nativos para admirar  y agua limpia para beber.

Nada de eso los jóvenes como Patricio Contreras, ni mis hijos, tienen asegurado hoy. Estamos, pues, ante un futuro aún más gris que el que nos ofrecía la Dictadura a los jóvenes de entonces.

En efecto, a la Dictadura Militar que me arrebató a Ronald Wood, Tatiana Fariña, Rodrigo Rojas Denegri, Carlos Godoy y mi propia juventud, la siguió una ESTAFA de 20 años camuflada bajo un arco iris, bonos sociales y múltiples consignas que hablaban de una “alegría” que jamás llegó, un “crecimiento con igualdad” que jamás se materializó y una Justicia “en la medida de lo posible” que todavía estamos esperando.

Una ESTAFA que se dedicó a ocultar cada crimen, cada robo y cada asalto al patrimonio industrial y natural de todos los chilenos, que borró el nombre de Pinochet de la Constitución de 1980 y escribió encima el de Ricardo Lagos; una ESTAFA que construyó las Centrales de Pangue y Ralco y CELCO-Valdivia, la misma que recicló corruptos y los convirtió en Embajadores o representantes ante la ONU; la que defendió a Pinochet preso en Londres y se hizo parte del show de tres meses de duración que protagonizaron los Senadores y Diputados para subir el Sueldo Mísero en apenas 7 mil pesos chilenos en el año 2012… bajo el gentil auspicio de Arturo Martínez y de Evelyn Matthei.

Una ESTAFA que convirtió al “Partido más revolucionario de la Historia” en un “Perkin” más del Modelo Capitalista Neo-liberal y al Partido Socialista en un escarnio para la memoria de Salvador Allende. No es raro, entonces, que Camilo Escalona defienda la Constitución de 1980 y que Clemira Pacheco se de en el Congreso tantas volteretas como Tomás González en una olimpiada: ellos son parte de la Estafa, la misma que convirtió a Chile en un país donde el 82% de sus habitantes es un analfabeto funcional, que no es capaz de entender lo que lee ni lo que escribe…

Y a esa ESTAFA la siguió el Gobierno de los Encapuchados del Sistema, el gobierno de los que nunca salen en la televisión, los encapuchados que desde sus tronos de felpa de sus oficinas en San-Hattan deciden quién es Diputado, quién es Senador y quién es el Presidente de la República más Neo-liberal del Mundo, los encapuchados que deciden sacar a Longueira del Congreso Nacional y ponerlo, luego, en el Ministerio de Economía, para cerrar el negocio que a través de este “junior” habían comenzado una década atrás: extender por 40 años la Ley de Pesca que le entrega GRATIS el 90% de los peces de los chilenos a 7 familias de encapuchados que financian las campañas de SUS parlamentarios.

En síntesis, a la Dictadura Militar la sucedió una Dictadura Empresarial, aún más extensa en el tiempo que la primera y con resultados aún peores para el futuro de los chilenos.

Hoy, los niños chilenos que se alimentan a través de JUNAEB, consumen 6 GRAMOS de pescado al día en promedio, mucho menos que los países pobres de África, a pesar de vivir en el país que tiene (o tenía) el tercer desembarco pesquero más importante en el mundo.

Hoy, el borde costero chileno se encamina hacia su privatización a través de un proyecto de ley ingresado el 9 de Julio de 2012 a trámite legislativo, para que su administración pase desde el Ministerio de Defensa al de Bienes Nacionales, con capacidad de licitación, con licencia para venderlo todo y sin preguntarle a sus dueños…

Así, más de 380 propiedades fiscales, es decir NUESTRAS, están siendo licitadas por el Ministerio de Bienes Nacionales mediante un régimen de POSTULACIONES, es decir, donde se selecciona quién las puede comprar o no.

Hoy, en el Mar Austral también NUESTRO, se vierten miles de litros de pesticidas para quitarle los piojos a los salmones; se arrojan al mar miles de toneladas de antibióticos en los alimentos para que sobreviva esta peste nórdica que se apropió de los canales y fiordos de la Patagonia e indujo a la sobre-explotación pesquera, bajo el silencio cómplice de la actual CONAPACH, de la CONFEPACH de los industriales pesqueros, de la CORFAPA-Aysén de los tránsfugas Fuentes y Ruiz y de su equivalente PRODELMAR-Anahuac de Puerto Montt, todos ellos a favor de la Ley de Pesca de Longueira.

Sin embargo, la Ley de Pesca (el último síntoma de la enfermedad) tiene un mérito. No sólo le quitó la máscara a los corruptos instalados en las dirigencias de la pesca artesanal y en los escaños del Congreso Nacional, sino que, además de dejarnos sin peces, nos dejó sin Oposición.

En efecto, a la tradicional “hora de los quiubos”, un diputado Socialista como Fidel Espinoza no tiene diferencia alguna con una Diputada UDI como Marisol Turres: ambos votan A FAVOR de “cogotear” a los chilenos para quitarles otra parte de lo que les pertenece, en el año 2010 A FAVOR de Privatizar el Mar Austral y en el año 2012 A FAVOR de privatizar los peces. Tampoco hay diferencia entre un demócrata-cristiano como Patricio Vallespín y un RN como Alejandro Santana: también votan a favor del cogoteo…

Luego, cuando se trata de asaltar a los chilenos para quitarles sus derechos de agua, sus derechos de acceso a la pesca, sus derechos de acceder al borde costero, sus derechos a conservar sus bosques y sus Parques Nacionales, cuando se les asalta para quitarles su Mar Austral y su derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación, NO HAY OPOSICIÓN.

Y bajo esa perspectiva, cuando los jóvenes tienen asegurado un futuro incluso peor al que yo tenía cuando era joven y vivía en Dictadura y NADIE SE OPONE, entonces la Oposición hay que crearla, organizarla y hacerla funcionar.

Cuando se tiene por horizonte un país con un mar sin peces, de playas privatizadas, de olor a criadero de chancho, con un cielo gris por las emisiones “bajo la norma” de las termoeléctricas, entonces la abstención NO TIENE CABIDA. Cuando las organizaciones políticas y sociales promueven la abstención como norte de sus labores, entonces estamos frente a un “árbitro sin pito”. No se justifica una organización política si esta descarta a priori la toma del poder político.

Ciertamente, nada es más indigno, ridículo e insano que el sistema electoral chileno, donde el Sistema ni siquiera sabe contar los votos y el asunto se limita a colgar pancartas y gigantografías de los postes de alumbrado público, además de pagar cuentas de luz y agua y de repartir canastas con alimentos con el rostro del o de la candidata.

Así se ha constituido el Congreso, donde pululan las Sabat y los Moreira, donde lo único inteligente que dicen… es cuando guardan silencio.

Pero es ése Congreso el que hace LEGALES cada uno de los “cogoteos” mencionados, es el que ha hecho legal una estupidez como la Ley de Pesca de Longueira y la Privatización del Mar Austral. Es en el Congreso donde se hace legal la Ley Antiterrorista y donde se hará legal la Ley Hinzpeter. Allí, en el Congreso Nacional, se selló la suerte de la Pesca Artesanal.

Las elecciones municipales recientes le quitaron definitivamente la legitimidad a esa minoría ignorante y corrupta que nos Gobierna y nos legisla. Ahora llegó el momento de quitarles la legalidad.

Una Ley como la Ley Longueira, se cambia con otra Ley, pero para eso debe haber un Poder Ejecutivo y un Congreso decentes para llevar a cabo ese cambio… y eso es lo que no existe y eso es lo que hay que conquistar.

La Abstención, es decir, el renunciar a priori a una herramienta de resistencia y de oposición a un Sistema que nos sigue considerando como humanoides y que nos quiere arrebatar todo, no tiene justificación ni táctica ni estratégica bajo estas circunstancias.

El renunciar a un derecho aún limitado como lo es el votar bajo una institucionalidad como esta, sólo para mantener en estado virginal la teoría de la “recomposición del tejido social” en la que hemos gastado más de 30 años y que ni siquiera ha generado triunfos morales para exhibir (la CUT representa a menos del 7% de los trabajadores sindicalizados, por ejemplo) mientras se mueren los Angelini con fortunas que se incrementaban en 9 MIL MILLONES DE PESOS AL DÍA gracias a la legalidad que debemos quitarle al Sistema, es casi un suicidio colectivo.

Las leyes que permiten que nos quiten los peces, los bosques, los minerales, el futuro, en definitiva, no se combaten en los “colectivos” ni en las “okupas”: se combaten en el Congreso… por ahora. Allí, en el Congreso, se frustraron los sueños de una educación gratuita y de calidad de los pingüinos del 2006 y de los neo-pingüinos del 2011-2012… No había quien se opusiera a la LGE de Bachelet, tal como ahora no había quien se opusiera a la Ley de Pesca de Longueira.

La Abstención no es una religión, sino una herramienta válida para quitarle la legitimidad al Sistema.  Esa tarea está cumplida de sobra. Ahora la tarea es quitarles la legalidad… y la herramienta es otra. La herramienta es la propia legalidad del Sistema ahora en función de la mayoría, colocando a sus representantes en el Congreso y/o en el Palacio de La Moneda.

El apostolado de la Abstención sólo deviene en mantener el status quo, mantener a las Turres, a los Espinoza y a los Vallespín en sus puestos de trabajo, desde donde hace rato debieron ser despedidos y sin indemnizaciones.

Por otra parte, la creación de conciencia social no es incompatible con el asumir la tarea de poner en el Congreso y en La Moneda a la MAYORÍA y la multiplicidad de las formas de resistencia social a los crímenes del Modelo, especialmente a sus crímenes ambientales, son procesos de conciencia social ya materializada. No reconocerlo es un oprobio a los activistas de Patagonia Sin Represas, a los activistas-pobladores de Caimanes, a los mismos estudiantes suficientemente curtidos en el enfrentar al Modelo del Lucro en la Educación. Todos entendimos que al salir a la calle por cada una de estas y otras demandas, lo que hacíamos era resistir al Modelo, era una acción política. Y eso también es conciencia social.

Llegó la hora, entonces, de que esa voluntad que movilizó a un millón de estudiantes en el 2006 y a otros cientos de miles contra Hidroaysén, se convierta en leyes que aseguren a los jóvenes de hoy (y a los que arribarán a la adolescencia) algo más que el futuro gris que les ofrecen los operadores del Sistema con olor a Tabaco y Channel. Es, antes que nada, la hora de los jóvenes en pos de la construcción de un futuro distinto, para ellos y su descendencia, tal como cuando yo era joven y opté por oponerme, con todas las formas de lucha, incluida la votación, a un futuro indigno que me ofrecían los operadores del Sistema… con olor a pólvora y a traición

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