¿Qué significa Viva Dichato?

Pareciera hoy, que hablar contra Viva Dichato se ha vuelto una cuestión profana. No se toca en tanto el espectáculo transforma a la pequeña localidad en un polo turístico que beneficia a los damnificados por el terremoto y tsunami del 27 de Febrero del 2010.

Sin embargo, la cultura que ronda a este espectáculo está lejos de revitalizar la localidad y la identidad del sector. Si bien no son los grandes hoteles quienes se han instalado en el borde costero, t las inmobiliarias y constructoras no se han consolidado en el sector, el negocio del show de Viva Dichato se ha transformado, en primer lugar, en un blanqueo de imagen de grandes grupos económicos que, acogidos a los beneficios tributarios de las donaciones culturales, se muestran como benévolos con la población afectada ocultando los mezquinos intereses reflejados en sus tasas de ganancias. Y en segundo lugar, no genera una estructura económica que se soporte en lo local, y que permita asentar una distribución de los excedentes generados con este espectáculo. En otras palabras, genera dependencia económica a un espectáculo que se realiza una vez en el verano, cuya tasa de utilidades es privada y que deja de mencionar a Dichato durante todo el resto del año.

Eso significa, fundamentalmente, un disciplinamiento de la economía local. Y un disciplinamiento que es profundamente negativo, porque asienta las bases económicas del sector, no en la cultura local del balneario o de las caletas cercanas, lo que permitiría cierta autonomía de las grandes economías, y una suerte de prolongación de los ingresos por el resto del año, sino que se asienta en la cultura del consumo y de un espectáculo que termina dejando más percolados, que valor social.

Una localidad sin cultura ni identidad propias, es un plato servido en bandeja a los grandes grupos económicos. Dichato, destruido por el 27F, fue un plato servido para montar un show aparentemente filantrópico, pero profundamente destructor de lo local. Tal como describió Naomi Klein en la Doctrina del Shock, los operadores económicos y políticos buscan la oportunidad de generar utilidades con las catástrofes, disfrazándolas de beneficencia y humanidad.

Lo que quiero señalar, es que Viva Dichato es un aleccionador. Disciplina al sentido común pues establece que la única forma de sobrevivir frente a una catástrofe, es a través de la inversión empresarial. En otras palabras, todo el discurso aleccionador de los Chicago Boys en Dictadura y de los gobiernos de la concertación y Piñera, es decir, el discurso neoliberal de los últimos 30 años es ratificado en tanto se establece como único sujeto creador de políticas transformadoras, al gran empresariado. Es la economía de mercado quien dinamiza la vida social de las comunidades, absorbiendo su valor social y transformándolo en mercancía. Vender Dichato tal cual un trozo de pastel. Es el gran empresariado quien salva a nuestra comunidad.

Cómo señaló Pamela Díaz, animadora del Festival a Radio Bío Bío, uno de los impulsores del Show:

Además que con esta segunda versión el Festival puede consolidarse.
– Sí, hay todo un tema de levantar Dichato y todo lo que pasamos los chilenos; la gente acá con sus casas. Yo creo que ésto marca la diferencia, yo creo que es un festival más humano .”

Tras lo humano, está todo el negocio televisivo y de auspiciadores, cuyos dueños probablemente, no estén dispuestos a distribuir las utilidades del espectáculo.

No sería sorpresa la instalación de todo el mercado del espectáculo en este pequeño balnerario, que en vez de fortalecer los lazos comunitarios y las economías locales, transformé a las microempresas familiares en asalariados de un hotel, lavaplatos de comida chatarra o en empaques de supermercado.

Es decir, que la cultura del consumo absorba a uno de los más valorados balnearios de nuestra región.

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