La Derecha no toma vacaciones

Gobierno lidera reagrupamiento de sus fuerzas en torno al Estado, tras dos años de ataques de fuerzas sociales. Prepara el traspaso de mando a Bachelet, quien encabezará la siguiente etapa institucionalizadora.

No sólo calor subtropical trajo el verano a Chile y a su Región del Bío Bío. También acciones de reposicionamiento de las piezas oficialistas, algo abofeteadas tras un 2011 ofensivo desde lo estudiantil y desde algunas asociaciones populares. Y de un 2012 con intentos de institucionalizar algo de lo propuesto por los dirigentes sociales, luego de la fuerte crítica al hacer gubernamental con beneficios excesivos para los grandes empresarios.

Analizado el escenario 2011-2012, la primera tarea del gobierno y sus socios en este 2013 electoral fue recuperar el orden en las huestes más cercanas para enfrentar y descomponer el también denominado “empoderamiento de la sociedad civil”. Que tan empoderada estaba, que había logrado que la Corte Suprema acogiera varios reclamos contra proyectos que afectan el ambiente y las condiciones de vida de barrios y pueblos. Al punto llegó este desperfilamiento judicial, que una Corte se atrevió a decirle a Carabineros que no vulnerara las leyes cuando deseara arrestar a mapuches, los sospechosos de siempre.

Y el mejor momento para asegurar las tradicionales alianzas estatales es el verano, mientras algunos dirigentes disfrutan sus merecidas vacaciones y la prensa regional se ocupa de las peleítas electorales Concertación y Alianza. Sin dejar de lado el turismo recreativo y Viva Dichato.

¿Pero cómo se gestó esta recomposición nacional, que llegó con fuerza al centro del país? Fue al comenzar el verano,con el ataque a la casona de un viejo matrimonio de hijos de colonos, muertos en el incendio provocado ¿cómo protesta? Hasta ahora no hay ninguna prueba de que el atentado lo realizaran mapuches para reivindicar tierras, cultura o medio ambiente. Sólo los relaciona el que los Luchsinger es una de las decenas de familias descendientes de colonos que usurparon tierras mapuches con apoyo del Estado y que hoy mantienen estas propiedades reivindicadas.

Todas las herramientas de legitimación institucional se usaron para culpar a mapuches. Pero las hipótesis son tres: que el ataque lo realizó un grupo de ellos, que fue un montaje oficial o que fue la acción de uno de los subcontratados grupos de choque de empresas y poderosas familias. Los acontecimientos que produjeron fueron la excusa legitimadora central para esta reanimación de fuerzas en el bando estatal – empresarial. Además de que matar a dos personas –muertes que muy probablemente no estaban dentro de lo presupuestado, si es que el incendio fuese de mapuches- nunca ha generado en Chile apoyos ni fortalecimiento de alianzas, ni siquiera de los más cercanos. La Coordinadora Arauco Malleco y una amplia reunión de mapuches rechazaron la acción y sugirieron un acto encubierto, basados en el Oscar obtenido por Hinzpeter por “el mejor montaje”.

Entonces, el rechazo casi unánime de la prensa, los empresarios, los políticos y la población fue la bambalina suficiente para que el gobierno y la derecha tuvieran el escenario apropiado para tomar la ofensiva.

Atentados como la quema del Museo de la Memoria en Neltume y los allanamientos policiales, ya sin la preocupación de respetar las leyes, fueron la acción directa contra las comunidades mapuches. Aunque aún sin pruebas suficientes, fue asesinado un dirigente sindical en Santiago; que de ser verídica la versión del encargo, mostraría que la contraofensiva tiene conatos de desesperación.

En tanto, el gobierno nacional se dedicó a imponer orden en la Corte Suprema, para que desde allí bajara la instrucción a cuanto juicio mantuviera conflictos en desarrollo, principalmente ambientales. Área clave para mejorar las relaciones con los grandes empresarios. No extraña entonces que detuvieran a Emilio Berkhoff, en Tirúa, enjuiciado por el gobierno como autor del atentado. Se le encontró un arma de fuego y una acusación de maltrato de obra a carabineros. En tanto, la Suprema rechazó un recurso de pobladores y pescadores contra la termoeléctrica Santa María, de Colbún, en Coronel. Y el presidente de la Corte de Apelaciones de Concepción viajó a la Provincia de Arauco, no precisamente para veranear en el Lago Lleu Lleu.

Mientras, el intendente visita las obras de la hidroeléctrica Angostura de Colbún, en Santa Bárbara, tras conocerse que cinco familias aún se oponen a este proyecto en ejecución. Además, el gobierno regional reacomoda una pieza que le incomoda: saca al cuestionado director del Serviu, quien no tiene mucha cualidad muñequera para superponer las políticas habitacionales e inmobiliarias sobre las casas de Aurora de Chile y Villa Futuro.

La prensa regional otra vez amenaza con la futura escasez de electricidad, entrevista a un gerente de Colbún y aplaude el avance de la central Angostura y la mejora de las cifras macroeconómicas.

La unión muestra su fuerza.

Marzo debiera continuar en este reacomodo, pero ya más directo en lo político. Desde lo nacional, Bachelet aparecerá para entregar tres discursos con una base común: dar tranquilidad. Uno, apoyando la institucionalidad estatal policial, de la que pronto se hará cargo; dos, asegurando que su gestión se ocupará de las demandas; y tres, acogiendo peticiones y programas para devolver la confianza en el timón concertacionista. Todo en una estrategia más liberal de calmar el empoderamiento, insertándolo de frentón en la institucionalidad.

Y al ritmo de Bachelet, el gobierno traspasará poco a poco la sartén caliente, para volver a ser actor secundario en la conducción del Estado neoliberal. La participación electoral será el mejor termómetro para ver si esta estrategia funciona, la más permanente una vez que se acaban las vacaciones. La contraparte político social es el otro factor en carrera, pero eso, es relato para cuando se guarden los trajes de baño y el quitasol.

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