No es posible la conservación de los humedales sin la participación activa de la comunidad

¿Cuántos de los 61 humedales catastrados el año 2008 por la Conama en la región del Bío Bío se mantienen en la actualidad? Es una de las preguntas que surgió durante el interesante debate que se generó en el marco del seminario “Humedales de Talcahuano, una deuda pendiente con el medio ambiente”, organizado por la Coordinadora Talcahueño.

 La actividad, que se inserta en el proyecto “Desde el medio ambiente construyendo sueños para Talcahuano” y también el Día Mundial de los Humedales -que se celebra cada 2 de febrero- reunió a dirigentes vecinales, sociales y de distintas organizaciones interesados en conocer más acerca de estos importantes ecosistemas.

Cinco fueron las exposiciones que se desarrollaron en el seminario- efectuado este viernes en Talcahuano- que permitieron a los asistentes tener acceso a información no siempre divulgada sobre la importancia de los humedales.

De una u otra forma, todos los expositores recalcaron que si la comunidad no participa activamente no hay conservación posible. Ejemplos hay. Uno de ellos es el del Santuario de la Naturaleza de Hualpén, protegido por ley, pero en estado de casi abandono, según las palabras de Patricio Ortiz, integrante de CODEFF y de la organización internacional Bird Life.

Es el mensaje que también transmitió Roberto Pino, presidente de la Talcahueño, quien expuso sobre “Importancia de los humedales en el contexto del Concepción Metropolitano”.

Pino recalcó que esta pelea por salvar los humedales y, en general, por el medio ambiente “no es contra alguien en particular. Es una tarea de todos porque estamos ante un problema transversal”.

Comentó la lucha que dio la Coordinadora Talcahueño para que el humedal Perales fuese reconocido como tal, partiendo por demostrar que alberga vida. “La protección de los humedales debe quedar en forma clara y explícita en los planos reguladores, de lo contrario no sirve”.

Habló también del efecto amortiguador de los humedales ante un tsunami. Situación que quedó de manifiesto hace casi tres años con el terremoto/tsunami del 27 de febrero de 2010, donde poblaciones como Santa Clara se vieron inundadas con olas de más de tres metros de altura.

Luego de las palabras de Roberto Pino, intervino el biólogo marino Rodolfo Correa, con una presentación que apuntó a destacar la importancia que tiene la presencia de determinadas plantas para la productividad de un humedal. Precisó que habitualmente en los humedales costero “los patrones de riqueza de especies de invertebrados y plantas se han descrito en base a variables físico-químicas como la salinidad. Pero también existen especies formadoras de hábitats que favorecen a múltiples invertebrados y plantas vasculares en suelo desnudo”.

En el caso de Chile, dijo, se ha descrito a la especie Spartina densiflora “como una especie formadora de hábitats para múltiples invertebrados ya que proporcionaría alimento, controlaría la depredación, ofrece protección con temperaturas extremas y aumentaría la heterogeneidad del hábitat, por la presencia de estas plantas aumenta la riqueza de invertebrados en los humedales”.

Así, señaló que un 62% de las especies presentes en un humedal, están asociadas a esta planta.

Concluidas las dos primeras exposiciones, los asistentes pudieron formular algunas consultas o propuestas. Como la del vecino Raúl Novoa que sugirió coordinarse con los municipios y formar una Corporación en defensa de los humedales. O Mónica Astete, quien planteó la necesidad de ampliar la difusión de estos temas para que lo que se divulgue no quede siempre entre las mismas personas.

También Luisa Sepúlveda, presidenta del Comité de Protección del Humedal San Andrés, comentó del arduo trabajo que les ha correspondido para hacer conciencia sobre la existencia de este humedal ubicado en Hualpén y que poco o nada se reconoce. “En Hualpén se habla mucho de Lenga pero se olvida de los otros. El Canal Ifarle está desprotegido”. Por lo mismo, sugirió un trabajo conjunto entre las organizaciones de Talcahuano y Hualpén, ya que el Humedal San Andrés también esta vinculado al Humedal Rocuant-Andalién.

La experiencia del Humedal Rocuant Andalién

En el segundo bloque de exposiciones, partió Patricio Ortiz de Codeff, hablando del “Humedal Rocuant Andalién y su importancia para las aves migratorias”.

Este humedal tiene características de estuario intermareal tipo marisma con influencia ribereña permanente y temporal. La marisma Rocuant se ubica en el sector suroeste de la Bahía de Concepción y se comunica con el mar a través del Canal El Morro, mientras que la marisma Andalién corresponde a la desembocadura del río del mismo nombre, situada en el sureste de la Bahía de Concepción.

Se trata de un humedal muy rico en biodiversidad, dijo, y que ha sido identificado y reconocido a nivel mundial como un área importante para la conservación de las aves -IBA en su sigla en inglés- por la organización Bird Life.

Esto, explicó, porque cumple dos criterios internacionales. El primero, porque contiene especies con problemas de conservación como el gaviotín elegante y el pelícano. Y el segundo criterio, porque contiene regularmente más del 1% de la población mundial de la gaviota de Franklin y en algunas ocasiones hasta el 28% de la población mundial de esta especie ha estado en el humedal, como ocurrió en 2008- Esto significa unas 280 mil aves.

Hasta el momento, comentó Ortiz, se han identificado 176 IBAs a lo largo del país, de los cuales uno de ellos corresponde a la región del Bío Bio: el humedal Rocuant Andalién.

Recalcó que el trabajo que  está realizando Codeff con el proyecto “Hacia la conservación sustentable de las aves migratorias: Conectando sitios, conectando gente”, apunta a la conservación del sitio no de las especies en sí.

El Humedal Rocuant Andalién tiene 1.500 hectáreas en la actualidad, aunque se estima que para la llegada de los españoles a Chile, era uno de los más grandes de América Latina. Pero “el Humedal ha sido fragmentado, producto de la intervención humana, ya se para uso habitacional, como portuario e industrial. Lo que ocurrió con la ruta interportuaria que dividió el humedal.

Por eso el llamado de Ortiz de involucrar a la comunidad en las acciones de conservación, pues de otra forma no tienen destino.

Cerró el ciclo de exposiciones, Carlos Tapia, jefe del área de educación de la Dirección de Medio Ambiente de la Municipalidad de Talcahuano, quien también habló del Humedal Rocuant Andalién, pero como un espacio de aprendizajes y experiencias. Destacó el trabajo realizado desde el municipio en la protección del medio ambiente, mencionando un catastro de aves realizado en el periodo 2003-2004 y otro de plantas vasculares el 2009.

“Durante mucho tiempo, los humedales fueron considerados como lugares improductivos e incluso insalubres. Sin embargo, en años recientes se ha desarrollado un mayor conocimiento sobre su importancia ecológica y económica en su estado natural, lo cual ha incrementado el interés mundial por su conservación y manejo sustentable”, precisó finalmente Carlos Tapia.

Al terminar la actividad, el mensaje fue claro en cuanto a la necesidad de multiplicar estas jornadas, de seguir creando conciencia y educando sobre la importancia de nuestros ecosistemas, así como de la necesidad de una participación conciente, informada y comprometida en su conservación.

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