Universidad bajo sospecha de lucro firma convenio con Mineduc para recibir a alumnos de la U. del Mar

El miércoles 27 de febrero el Ministerio de Educación suscribió un convenio con la U. Iberoamericana para que reserve 300 cupos a alumnos de la U. del Mar. El acuerdo se firmó a pesar de que el presidente de la Junta Directiva de la U. Iberoamericana, Jorge Cifuentes, testificó en un juicio donde reveló que la inmobiliaria que arrienda los terrenos a la universidad pertenece a los mismos controladores del plantel: la familia de la empresaria educacional Filomena Narváez. Ante el tribunal, Cifuentes admitió que la inmobiliaria ha pagado esos terrenos con dinero que proviene de los aranceles que cancelan los alumnos.

El Ministerio de Educación (Mineduc) firmó un convenio con la Universidad Iberoamericana de Ciencias y Tecnología para “reubicar” en ella a estudiantes de la clausurada Universidad del Mar. Son 300 los cupos que la U. Iberoamericana reservará para estos alumnos en las carreras de Enfermería, Fonoaudiología, Kinesiología, Nutrición y Dietética, Derecho e Ingeniería Comercial. La información fue publicada el miércoles 27 en la web habilitada por el ministerio para “orientar” a los estudiantes de la U. del Mar.

La nota difundida por la cartera indica que el convenio fue firmado por el jefe de la División de Educación Superior del ministerio, Juan José Ugarte, y por el presidente de la Junta Directiva de la U. Iberoamericana, Jorge Antonio Cifuentes. Este último es el mismo que reveló ante los tribunales, el año pasado, la forma en que los dueños de la U. Iberoamericana estarían lucrando con ese plantel de educación superior, pero tal antecedente al parecer no fue considerado por las autoridades del Mineduc para celebrar el convenio.

El lucro en la educación universitaria está prohibido por ley. Entre las razones que llevaron al Mineduc a clausurar la U. del Mar se cuenta precisamente el “abandono del proyecto universitario” y la “infracción a la prohibición de lucro que afecta a las corporaciones, según las normas del Código Civil”, tal como quedó expuesto en el acuerdo del Consejo Nacional de Educación (vea el documento) que dispuso el cierre de ese plantel en diciembre del año pasado.

En esos días, el vocero de los estudiantes de la U. del Mar, Raúl Soto, señaló a la prensa que los alumnos exigían ser reubicados en universidades que estuviesen libres de acusaciones de lucro y que demostraran solvencia económica y académica:

-Nosotros estamos en desacuerdo que se haga una reubicación en universidades privadas porque no existen garantías de que no va a suceder lo mismo que nos está sucediendo ahora (…). En la U. del Mar en este minuto hay compañeros que vienen de otras universidades privadas, que ya pasaron por procesos de cierre (de carreras) y antes de terminar la carrera están sufriendo dos procesos de cierre, entonces esto no es una chacota (…). Lo que se haga con nosotros va a generar un precedente para las otras casas de estudio que están siendo cuestionadas –dijo Soto el 27 de diciembre pasado.

A pesar de la posición expresada por los estudiantes, el Mineduc acaba de firmar un convenio con la U. Iberoamericana, entidad en la que se habría lucrado con los dineros del plantel según testificó ante el 19º Juzgado Civil de Santiago el actual presidente de su junta directiva, Jorge Antonio Cifuentes, el mismo que acaba de suscribir el acuerdo con el ministerio. En su testimonio ante el tribunal, Cifuentes reconoció además que los controladores han enfrentado problemas de orden financiero que involucran a la universidad, debido a que el plantel sufrió una significativa baja en su número de alumnos.

UN PROBLEMA DE FAMILIA

El 27 de abril del año pasado, Jorge Antonio Cifuentes Narváez, se presentó ante la jueza Jacqueline Benquis para testitificar a favor de su tía, la megaempresaria de la educación particular subvencionada Filomena Narváez, fundadora de la U. Iberoamericana. El proceso se inició a solicitud de dos hijos de la empresaria que pedían declararla interdicta, a objeto de alejarla del control de sus negocios. Los pormenores de ese enfrentamiento familiar fueron expuestos en un reportaje de CIPER publicado en mayo de 2012.

Jorge Antonio Cifuentes -quien también es un reconocido megasostenedor de colegios- relató ante la jueza Benquis que la U. Iberoamericana enfrentaba problemas debido a las decisiones que adoptó Hugo Cárdenas, hijo de Filomena Narváez, cuando tomó el control de la junta directiva del plantel en 2011. Eso, según el testimonio de Cifuentes, hizo que la matricula bajara en alrededor de mil alumnos, provocando una sustantiva merma económica en los ingresos de la universidad (vea la transcripción oficial de la audiencia donde testificó Cifuentes y los hijos de Filomena Narváez).

Frente al tribunal, Cifuentes dijo que Hugo Cárdenas despidió a todos los decanos: “Situación que crea un conflicto de inseguridad laboral. La señora Filomena ha tenido que sufrir las consecuencias de esta decisión, bajando la matrícula sobre los 1.000 alumnos y suspendió la cancelación de los arriendos que la universidad debía cancelar a la inmobiliaria”.

En su declaración, Cifuentes agregó que debido a que los arriendos no se pagaron a la inmobiliaria, “la señora Filomena no ha podido cumplir con la cuotas bancarias de los préstamos adquiridos para el terreno donde funciona la Universidad. Ha tenido que (verse en) la obligación de recurrir a los ingresos de más 50 hectáreas de viñas que tienen una renta sobre el millón de dólares anuales”.

El testimonio de Cifuentes dejó en evidencia que la familia Narváez ha pagado los terrenos que arrienda a la universidad con dinero que proviene de los aranceles que cancelan los estudiantes. Es decir, está capitalizando un negocio lucrativo con ingresos provenientes de la universidad. Además, Cifuentes dejó en claro que el plantel enfrenta una situación compleja, debido a la baja en su matrícula.

Efectivamente, la información oficial que publica el Mineduc establece que en 2011 los alumnos de la U. Iberoamericana sumaban más de 4.600 y que en 2012 esa cifra bajó a unos 3.800. Es en ese contexto de fuerte baja en su matrícula que ahora, con el aval del Mineduc, ofrece los 300 cupos para recibir jóvenes de la U. del Mar.

De acuerdo con los datos del Consejo Nacional de Educación, los alumnos matriculados en 2012 en la U. Iberoamericana provenían principalmente de colegios particulares subvencionados (70,6%), seguidos de egresados de establecimientos municipales (26,3%). El promedio de sus notas de enseñanza media es 5,6. Los alumnos de la U. Iberoamericana provienen de un estrato socioeconómico medio-bajo, al igual que los de la U. del Mar.

En 2010, la cuestionada Comisión Nacional de Acreditación (CNA) acordó acreditar a la U. Iberoamericana hasta diciembre de 2013, lo que permitió al establecimiento matricular a jóvenes beneficiados con el Crédito con Aval del Estado (CAE). De esa forma, estudiantes con alto riesgo de convertirse en morosos se transformaron en “clientes seguros” por la garantía estatal de su crédito. Y, como lo testificó Cifuentes en el tribunal, parte de ese dinero con garantía fiscal ha pasado de la universidad a la inmobiliaria, permitiendo a la familia Narvaez pagar los terrenos y capitalizar su negocio.

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