A 38 años del asesinato de Roque Dalton

A uno de ellos lo pasean por el mundo como ‘hombre de paz’ cual Vargas Llosa centroamericano lo pasean y él les presta un buen servicio. Se supone entonces que, ahora como ayer, sigue siendo su confidente.

Han pasado 38 años – y ya son muchos  – del asesinato de Roque Dalton. A estas alturas de la historia, la inmensa mayoría de salvadoreños sabemos quiénes fueron – y son – los responsables de la muerte del poeta. Además de los nombres, sabemoslos apellidos, y a pesar de eso, seguimos sin entender las razones, que no las hubo, para el asesinato. Los responsables se decían revolucionarios, y no lo eran. Indilgaban el destino de miles de guerrilleros mientras ellos yacían bajo las faldas del imperio y quienes les seguían no atisbaron  su traición.

Hoy sabemos que, de los que participaron en el juicio y en el posterior crimen, son – y eran – confidentes del imperio. Si. Del imperialismo gringo.  A uno de ellos lo pasean por el mundo como ‘hombre de paz’ cual  Vargas Llosa centroamericano lo pasean y él les presta un buen servicio. Se supone entonces que, ahora como ayer, sigue siendo su confidente. Joaquín Villalobos es uno de ellos y a estas alturas todos sabemos dónde está y a quienes defiende y atiende. A los gringos, a la oligarquía y a la burguesía salvadoreña, en ese orden.

Hay mucho que escribir sobre Roque. Y si, se ha escrito mucho sobre el Poeta salvadoreño, todos sabemos por lo que se ha escrito y por lo que él escribió, que supo combinar  lucha y poesía y eso lo supo hacer tanto en la teoría como en la praxis. Poesía y lucha se conjugaron para dejarnos el legado poético y literario que ya todos conocemos. Y sin quererlo, además de sus libros, nos mostró un camino a aquellos que nos imponíamos como meta el escribir y dejar negro sobre blanco ideas, poesía, artículos, etc.…, debíamos de seguir en teoría y praxis, lucha y poesía. La poesía salvadoreña le debe mucho a Roque y Roque le dio mucho a la poesía.

Y porque le debemos mucho…, nos asiste la responsabilidad – y la obligación –  de exigir que los responsables del asesinato, si la familia lo avala, sean llevados a la justicia. Pero no aquella justicia con la que se juzgó a Roque, no. Una justicia en toda regla. Debemos, sin embargo, exigir primero, que entreguen los restos del poeta a sus familiares ya que llevan años reclamándolo. Y segundo, justicia. Y se castigue a los culpables. Mientras  no se cumplan las dos, las heridas seguirán abiertas esperando a que la justicia la cierre por completo.

Post data.

Empecemos señalando a uno de ellos, Joaquín Villalobos, debe de decir donde están sus restos. El sabe donde están y el porqué de su desaparición física. La boñiga también puede ser una pátina intelectual o al menos se cubre de un lívido conocimiento y presentarse al mundo como un intelectual “ex guerrillero”. Obtuso Villalobos, lábil que creyó en su momento que con la desaparición física del poeta iban a reconocerle su “valía”, craso error, con el asesinato de Roque, empezó su declive moral, ético y sobre todo, humano, porque como tal sólo le quedan restos, como la suciedad, se resbala por cloacas como el imperio allí donde va. El sus compinches no son más que escoria al servicio del imperio. Eso es lo que demostró Joaquín Villalobos y sus compinches hace 38 años.

Estas leyendo

A 38 años del asesinato de Roque Dalton