Las Turberas de Aysén podrían ser afectadas por proyecto Hidroaysén

Las turberas, también conocidas como mallines, ñadis o vegas, son suelos de origen orgánico que se comenzaron a formar en el planeta hacia fines de las últimas glaciaciones (hace app. 12.000 años) , especialmente en las latitudes extremas del hemisferio norte y sur. Las turberas son un tipo de suelo orgánico (es decir, compuesto por restos de vegetación, mosluscos, algas, fito y/o zooplancton, etc.) cuyo substrato, la turba, debido a la presencia de agua (nivel freático alto) y bajas temperaturas, se ha acumulado sin descomponerse totalmente a lo largo de miles de años, hasta formar los suelos orgánicos o turberas, que hoy conocemos sobre la Tierra. El material orgánico que forma las turberas se denomina turba. La turba, en tanto materia orgánica semidescompuesta, es un substrato que almacena y conserva altos niveles de carbono orgánico (Corg), elemento que se mantiene en las turberas (especialmente en turberas prístinas) sin mineralizarse,  y así, sin convertirse en dióxido de carbono (CO2), un temible gas de efecto invernadero que acelera el  calentamiento del clima global. Estudios recientes calculan que las turberas almacenan incluso dos veces más carbono orgánico (Corg) que todos los bosques sobre la Tierra. Por esta razón , estos ecosistemas han comenzado a ser estudiados y protegidos en el mundo entero.

Las turberas de Aysén

En la Patagonia se encuentra casi el 70% de las turberas de Chile (de acuerdo al Catastro y Evaluación de Recursos Vegetacionales Nativos de Chile de CONAF , 1999). En efecto, Aysén es la segunda región con más turberas del país después de Magallanes. Las turberas de Aysén se desarrollan principalmente en el archipiélago occidental y en la zona continental a lo largo de las cuencas de los ríos, en depresiones, valles  y zonas anegadas. También hay muchas turberas en las montañas de la región. Las turberas son verdaderas piscinas genéticas de flora y fauna endógena. Por ejemplo en ellas habita la especie Astelia pumila, una planta formadora de turba, que sólo crece en las latitudes extremas del hemisferio sur. En cuanto a su importancia ambiental, según el tipo de turba, las turberas de aysén almacenan entre 340 y 400 toneladas de carbono orgánico por hectárea. Por otro lado, más del 90% del volumen total de la turba es agua, siendo las turberas verdaderas controladoras de inundaciones, especialmente en regiones donde los vaciamientos abruptos de lagos glaciales son frecuentes, tal cual lo es la cuenca media y baja del  río Baker. Por último, las turberas tienen una importancia cultural gigantesca, en tanto que al almacenar materia orgánica poco decompuesta, la turba es un verdadero archivo de los paleoclimas y las condiciones de la vida del pasado. Las turberas de Aysén  están en su mayoría intactas, y es una necesidad trabajar en su documentación, en su clasificación y en el desarrollo de planes para su conservación y uso sustentable, especialmente en zonas  donde estos ecosistemas han comenzado a ser  explotados para el desarrollo de  recursos combustibles (carbón de turba), hortícolas (susbtrato para plantas) u otros en pro de las economías regionales.

¿Qué amenazas reales para las turberas hay en la región de Aysen?

1.- En el caso de la región de Aysén en específico, un factor de amenaza para las turberas ha tenido que ver desde hace muchos años con los incendios forestales ocurridos en la región, ya sea por causas naturales (altas temperaturas) o antropogénicas (quema de bosque para extracción forestal de ciprés y otros, o bien para limpieza de terrenos en pro del uso ganadero). Los incendios forestales afectan las asociaciones arbóreas que circundan a las turberas y así mismo aquellas que logran desarrollarse sobre ellos, perturbando los límites de las turberas, erosionando sus terrenos adyacentes, facilitando la entrada de materiales exógenos que aceleran la  mineralización de esos ecosistemas, y  generando así la pérdida del carbono orgánico almacenado en ellas.

2.-Las turberas son ecosistemas especialmente sensibles a cambios en la hidrología del paisaje. En el caso de aquellos existentes en las cuencuas medias y bajas de los ríos Baker y Pascua en Aysén, el riesgo de drenaje (y con ello de secado y mineralización) sería enorme, en caso de que efectivamente lleguen a ejecutarse los  cinco proyectos hidroeléctricos planeados por la empresa Hidroaysén en las cuencas de estos ríos , dos de las cuales presentan los mayores complejos de turberas de cuenca de la región.

3.- Otra amenaza es la construcción de caminos sobre ecosistemas de turbales. Este factor divide las turberas, afectando profundamente su balance hídrico y su estructura. Se ha hecho un gran esfuerzo instalando sistemas que facilitan el drenaje de una zona a otra en zonas donde la carretera austral fue construída sobre turberas, sin embargo la perturbación a largo plazo será apreciable, por ejemplo en cambios en las asociaciones vegetales de un lado al otro del camino, en el rango de acumulación de materia orgánica y en el balance hídrico de las turberas. Al respecto, las entidades encargadas de la planificación de los caminos australes,  sin duda enfrentan un hermoso desafío al buscar un compromiso entre la protección de los ecosistemas regionales y la unificación terrestre de las y los habitantes de la Patagonia a través de este importante camino.

¿Cómo la comunidad y las instituciones de gobierno o de investigación podrían aportar en este tema?

La investigación y la información sobre turbales es escasa en Patagonia, a pesar de la gran presencia y diversidad de estos ecosistemas en nuestra región.. Por ejemplo, es importante que las instituciones de investigación y educación, y así mismo las entidades de gobierno relacionadas con la planificación del territorio, comiencen a documentar científicamente y a  informar cívicamente, sobre las funciones ecosistémicas básicas para la vida, de regulación, de provisión y de riqueza cultural  que las turberas representan. Así mismo, las comunidades locales  pueden comenzar a poner atención a la existencia de estos ecosistemas en sus campos y propiedades, previniendo la construcción de sendas o caminos en medio de las turberas, así como el pisoteo del ganado sobre ellas, y  la tala y quema de los bosques que limitan con estos ecosistemas.

LECTURA DE FOTOS

1.-La primera es un “Turbal ombrogénico de cuenca en desembocadura del Río Ciervo, Villa O’Higgins”.

 2.-La segunda un “Turbal geogénico palustre en zona montañosa del Sur de Aysén”. 

3.-La tercera es la “Ranita  Hylorina silvática”. 

4.-La última es una “Familia de canquenes en Turbal Ombrotrófico en la desembocadura del Río Pascua”

Estas leyendo

Las Turberas de Aysén podrían ser afectadas por proyecto Hidroaysén