Periodismo: En Chile escasea la ética y nadie cree en los números oficiales

El Tribunal Regional de Ética y Disciplina (TRED), del Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas de Chile, se pronunció sobre el llamado “impasse Paulsen-Longueira”, episodio ocurrido en vivo el 5 de mayo en chilevisión Canal 11, cuando el periodista Fernando Paulsen enrostró al político Pablo Longueira, candidato presidencial de la Unión Demócrata Independiente (UDI), que no pudo haber votado por el Sí a Pinochet en el plebiscito de 1988 simplemente porque no estaba inscrito. Votar Sí significaba que el dictador siguiera en el poder hasta 1997.

 

Paulsen mostró un documento del Servicio Electoral (Servel) obtenido legítimamente impetrando la Ley de Transparencia, donde el organismo certificaba que el ex ministro de economía de Piñera se había inscrito en los registros electorales en 1989 y, por lo tanto, no pudo sufragar en 1988. Si afirmaba que votó, simplemente mentía.

 

La dura confrontación del periodista desconcertó al político UDI, quien llegó a admitir no recordar claramente si votó o no en la histórica consulta popular y primera elección en 18 años, porque había transcurrido mucho tiempo.

 

El plebiscito que puso fin a la dictadura, de la que un Longueira joven fue entusiasta partidario, incluso fue motivo de una película chilena que compitió como mejor film extranjero en el último Oscar. Para cualquier ciudadano, el plebiscito fue un acontecimiento difícil de olvidar y el film, ampliamente divulgado y comentado en Chile por su postulación en Hollywood, contribuyó a recordar esa época.

 

Que el candidato presidencial –recién llegado a esa investidura por la sorpresiva caída de su antecesor Lurence Golborne– no recordara si había votado o no en el referéndum que cambio la historia del país resultaba difícil de creer para cualquier televidente, tratándose de un avezado político de extrema derecha que aspira a gobernar el país por la vía democrática pero en nombre del “ideario” de Pinochet.

 

El incidente fue magnificado por la UDI, que al día siguiente consiguió otro certificado del Servel donde Longueira aparece inscrito en 1987. Desde el 6 de mayo, el periodista y su familia fueron sometidos a un implacable acoso, amenazas, desprestigio mediático y campañas por Internet, en una presión que en Chile llaman “bullying”. Pero pocos preguntaron por qué el Servel, el organismo que tiene la responsabilidad de las elecciones presidenciales y parlamentarias de noviembre, era capaz de emitir con tanta soltura dos certificados diametralmente opuestos en tan breve tiempo.

 

Paulsen dijo no tener “ningún problema en pedir disculpas” a Longueira, a la UDI, a los televidentes, y lo hizo más de una vez, probablemente forzado por las presiones, pero siempre rescató que el “Servel se equivocó en el documento que yo tengo”. El gran problema no es el mensajero, en este caso Paulsen: es el Servel.

 

El problema de fondo en Chile es la credibilidad y la ética de organismos públicos y privados, como el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que tras remover recientemente a su director reconoció fallas severas en el último censo –un millón de personas no fueron encuestadas–, de consecuencias muy graves para las políticas sociales gubernamentales. También está en la picota el Índice de Precios al Consumidor (IPC), del mismo INE, cuyas indagaciones sólo toman en cuenta las liquidaciones a precios bajos.

 

El Servel reconoce que tiene como electores a unos 600.000 difuntos que es imposible sacar del registro antes de las elecciones primarias presidenciales del 30 de junio, y para noviembre, veremos… Por lo menos Salvador Allende, que por razones obvias no concurrió a votar a las recientes elecciones municipales octubre 2012, fue retirado del padrón junto a unos (as) 11.000 más. Al funcionario que le correspondió atender el pedido de Paulsen también tiene problemas en su laburo.

 

El Banco Estado, que opera como si fuera privado, acaba de ser sancionado por la Corte Suprema por aumentar los cobros por mantenimiento de cuentas a sus clientes más modestos sin avisarles y llegó a un acuerdo para devolver dinero a más de medio millón de personas. Esta “repactación unilateral” también la hacen otros bancos y es el pan de cada día en grandes tiendas que también prestan dinero en efectivo y compiten con el Banco Estado.

 

En fin, en este contexto de dudas y credibilidad en descenso en las cifras oficiales y las conductas privadas de los grandes grupos económicos se produjo el incidente Paulsen-Longueira. Y éste es el texto completo, de la opinión favorable al periodista, del Tribunal de Ética de los periodistas de la región metropolitana de Santiago:

 

Tribunal Metropolitano de Ética y Disciplina del Colegio de Periodistas de Chile ante el impasse F. Paulsen-P. Longueira

 

El Presidente del Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas de Chile, Iván Gutiérrez Lozano, solicitó al Tribunal Regional Ética y Disciplina (TRED) una opinión sobre el impasse ocurrido el domingo 5 de mayo en el programa Tolerancia Cero de Chilevisión, entre el candidato a Presidente de la República Pablo Longueira y el periodista Fernando Paulsen, quien puso en duda la fecha en que el político se inscribió en el Registro Electoral y su participación en el Plebiscito de 1988, mostrando como respaldo un documento de inscripción fidedigno y vigente del Servicio Electoral (Servel), que obtuvo legítimamente a través de la Ley de Transparencia.

 

El asunto generó una escalada de declaraciones en los medios, a favor o en contra de los implicados, que culminó con las disculpas ofrecida por Paulsen al político –y reiteradas en Tolerancia Cero el domingo 12–, luego que el Servel aclarara que cometió un error en el documento exhibido por el periodista y que Pablo Longueira estaba inscrito desde 1987. Igualmente, en entrevista de CNN al Presidente del Consejo Directivo del Servicio Electoral, general retirado Juan Emilio Cheyre, entre otros esclarecimientos de errores del Servicio señaló que respecto a este asunto se había instruido una investigación interna cuyo resultado aún no se conoce.

 

Análisis

 

Desde hace tres semanas, los chilenos hemos sido sorprendidos por un verdadero show televisivo en que se han expuesto en pantalla acontecimientos relevantes para el sistema democrático nacional. La abrupta bajada del candidato presidencial Golborne y probable futuro embajador ante la OCDE; la consiguiente subida de Longueira; el rechazo de elecciones primarias parlamentarias en las dos coaliciones que comparten el poder; diversos errores en informes de organismos estatales sobre cifras del censo, cuestionamientos a la exactitud IPC y encuesta Casen, votantes fallecidos que continúan apareciendo en los listados del Servel, cobros excesivos en tarjetas de crédito del Banco Estado, probables sobornos de empresas pesqueras a parlamentarios para la aprobación de la ley del sector, caso Escalona y crisis PS, etcétera, y el desfile de figuras políticas estrictamente mediáticas declarando a favor o en contra de cualquiera de estos episodios. Como consecuencia de este ambiente enrarecido, existe la  sensación de que la política se resuelve a través de la televisión y los medios en general.

                                                                                         

En opinión de los teóricos que han abordado este tema, la nueva relación entre las sociedades, sus sistemas políticos y los medios de comunicación es resultado de los veloces cambios sociales, culturales y tecnológicos producidos por el modelo económico global, que han acelerado un proceso conocido como espectacularización o farandulización de la política.

 

La relevancia que los políticos profesionales otorgan a los medios, en particular a la televisión y la radio, origina un fenómeno que contribuye a consolidar la posicn casi hegemónica de los medios (en la sociedad), que les permite determinar la imposicn de temas y personajes que  sconvertirán en  e centro del debate de  la opinn  pública… (Fernando Wainberg, Medios de comunicación y política en Latinoamérica, Fund. F. Ebert, Buenos Aires, 2004).

 

Obedeciendo a esta lógica de marketing-rating, que parece institucionalizada en el país, se insertan programas confrontacionales, como Tolerancia Cero y otros semejantes.

 

Conclusión

 

Por lo tanto, dado el ambiente previo, en función de su rol en un programa de esquema confrontacional y atendiendo a que tenía a la vista un documento oficial del Servel, para el periodista Paulsen, y cualquier otro colega, era un golpe noticioso y no tenía por qué dudar de la veracidad de dicho documento fidedigno y vigente. En suma, Paulsen no sólo debía, sino que tenía la obligación profesional, de preguntarle sobre ese tema a su entrevistado, a su vez, un avezado protagonista mediático. Periodísticamente, era una gran revelación y tenía un gran valor como noticia y, por ende, de gran impacto público. En conclusión, si se trata de responsabilidades, éstas serían del Servel.

 

Como periodistas tenemos la obligación de llamar la atención sobre la falta de transparencia en que están incurriendo los organismos públicos y las organizaciones financieras privadas, que violan principios éticos elementales en perjuicio de todos los chilenos y de los profesionales que entregamos nuestro trabajo informativo cotidiano.

 

Aunque valoramos las disculpas ofrecidas por Paulsen a Longueira respecto a la forma en que manejó la entrevista, rechazamos el hostigamiento y acoso a través del bullying vía redes sociales de que han sido víctimas el periodista y su familia, agresiones que vulneran la libertad de expresión, valor fundamental para este tribunal, los periodistas y la sociedad en su conjunto.

 

TRED, Tribunal Regional de Ética y Disciplina
Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas de Chile.

Santiago, 16 de mayo, 2013.

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